ANÁLISIS
Pasando de puntillas
El primer pleno de presupuestos de la legislatura pudo haber supuesto un tanto a favor del Gobierno foral (PNV-EA), gracias al apoyo prestado por EB, pero se convirtió en un suplicio. La bronca entre PNV y EA por el Impuesto de Sociedades y el anuncio del decretazo por parte del diputado general facilitó que PSE y PP aprovecharan la sesión de ayer para golpear sin piedad al bipartito.
Tanto PNV como EA quisieron pasar de puntillas por el pleno, pero PSE y PP se encargaron de que la sesión no fuera de trámite. Buen se comportó como un doberman y mordió a gusto. Se pasó al comparar a Olano con Chávez, pero su estrategia sirvió para resaltar la debilidad de un bipartito noqueado.
El PNV intentó pasar de puntillas, aguantando el chaparrón. EA quiso hacer lo mismo para no ahondar en la brecha abierta con su socio, pero al final a Rekondo le pudieron las tripas y lanzó un dardo, solo uno, pero untado en curare.
EB, látigo del Gobierno foral, ayer pareció una monja ursulina. Dado su apoyo al presupuesto, también quiso evitar la polémica. Este grupo se mostró tan dócil que incluso restó importancia al hecho de que preste su apoyo a un Gobierno foral que apuesta por la incineradora, el gran banderín electoral de EB.
Izagirre alegó que en las cuentas de 2008 no figura ninguna partida para la planta, pero este hecho no oculta que EB con sus votos sostiene a un Ejecutivo que impulsa una incineradora para Gipuzkoa. No es de extrañar que este grupo quisiera pasar de puntillas, sin hacer ruido, ante una contradicción tan flagrante.
Tanto PNV como EA quisieron pasar de puntillas por el pleno, pero PSE y PP se encargaron de que la sesión no fuera de trámite. Buen se comportó como un doberman y mordió a gusto. Se pasó al comparar a Olano con Chávez, pero su estrategia sirvió para resaltar la debilidad de un bipartito noqueado.
El PNV intentó pasar de puntillas, aguantando el chaparrón. EA quiso hacer lo mismo para no ahondar en la brecha abierta con su socio, pero al final a Rekondo le pudieron las tripas y lanzó un dardo, solo uno, pero untado en curare.
EB, látigo del Gobierno foral, ayer pareció una monja ursulina. Dado su apoyo al presupuesto, también quiso evitar la polémica. Este grupo se mostró tan dócil que incluso restó importancia al hecho de que preste su apoyo a un Gobierno foral que apuesta por la incineradora, el gran banderín electoral de EB.
Izagirre alegó que en las cuentas de 2008 no figura ninguna partida para la planta, pero este hecho no oculta que EB con sus votos sostiene a un Ejecutivo que impulsa una incineradora para Gipuzkoa. No es de extrañar que este grupo quisiera pasar de puntillas, sin hacer ruido, ante una contradicción tan flagrante.




Consulta los resultados de tu localidad
Toda la información sobre la jornada electoral
Vídeos. Los protagonistas

