Cartas
TAV: el no por el no
11.12.07 -
La oposición de determinados grupos ecologistas al TAV resulta, cuando menos, curiosa. Estoy segura de que que la mayoría de dichos ecologistas utilizan su coche para todos sus desplazamientos, provocando contaminación atmosférica, aunque también habrá, lógicamente, algunos que lleven una vida «ecológica», pero serán los menos, aunque totalmente respetable.
Está claro que el TAV es una necesidad y hará que todos los ciudadanos podamos desplazarnos en menor tiempo y evitando el coche, que contamina muchísimo más. También liberará a la carretera de cierto número de camiones. Todo esto redundará en una menor contaminación atmosférica y «desatascará» en cierto modo, las carreteras. También estoy segura de que el trazado del TAV no supone un impacto medioambiental tan grave como el que nos quieren hacer ver.
Si lo que ustedes quieren es que volvamos a comunicarnos con la txalaparta, e incluso nos desplacemos de nuevo en burro, para ser más ecológicos, entonces retrocedamos unos cuantos siglos. Eso sí, dejen también de usar el teléfono móvil, el ordenador, el coche, etc, etc. Además, ¿qué casualidad!, que siempre son los mismos los que se oponen a cualquier alternativa de mejora en nuestras infraestructuras por el mero hecho de llevar la contraria.
Está claro que el TAV es una necesidad y hará que todos los ciudadanos podamos desplazarnos en menor tiempo y evitando el coche, que contamina muchísimo más. También liberará a la carretera de cierto número de camiones. Todo esto redundará en una menor contaminación atmosférica y «desatascará» en cierto modo, las carreteras. También estoy segura de que el trazado del TAV no supone un impacto medioambiental tan grave como el que nos quieren hacer ver.
Si lo que ustedes quieren es que volvamos a comunicarnos con la txalaparta, e incluso nos desplacemos de nuevo en burro, para ser más ecológicos, entonces retrocedamos unos cuantos siglos. Eso sí, dejen también de usar el teléfono móvil, el ordenador, el coche, etc, etc. Además, ¿qué casualidad!, que siempre son los mismos los que se oponen a cualquier alternativa de mejora en nuestras infraestructuras por el mero hecho de llevar la contraria.





