
Un menú que según Roberto Ruiz, cocinero del restaurante Frontón de Tolosa y responsable de la coordinación de la fiesta del chuletón, «nació en Tolosa hace ya unas cuantas décadas de la mano de Julián Rivas. Este navarro de Lodosa afincado en Tolosa hizo conocido su restaurante por los productos de calidad que ofrecía. Ya en 1957 vendía hasta 100 jamones al año entre sus clientes y ofrecía cogollos de su pueblo que le enviaban sus familiares en los autobuses de La Estellesa. En el restaurante de Julián se degustaban pimientos de piquillo de Lodosa que embotaba su mujer y él preparaba después de manera exquisita. Ese menú ha perdurado en los restaurantes de Tolosa y forma parte de su historia, por lo tanto, la gente debe reconocer el menú de asador estandar como algo muy tolosarra». Ruiz reconocía que esta segunda fiesta era para sus organizadores un gran reto y más, teniendo claro su objetivo: «convertir a Tolosa en un referente de los asadores».
Hasta el último detalle
Para lograrlo, como en días anteriores, ayer estaba todo debidamente organizado y hasta el más pequeño detalle estaba calculado para que todo saliera perfecto. Joaquín Arratibel, gerente de Divinus Catering, supervisaba el trabajo que cocineros y ayudantes hacían en la zona de comedor y parrillas.
«Hasta ahora todo ha salido muy bien, el balance de la fiesta es muy positivo, pero no podemos bajar la guardia hasta después de la comida», comentaba. No en vano esperaban unas 300 personas y el nivel registrado tanto de participación como de organización los días anteriores marcaba el listón muy alto para todos. «Desde la cena del miércoles hasta hoy han degustado nuestro menú unas 1.800 personas sólo en el Zerkausi. De todos ellos, sólo una persona se ha quejado de que le haya tocado la chuleta un poco fría. Ha sido una queja con fácil solución, se ha colocado otra vez en la plancha, se le ha dado otro golpe de calor y problema solucionado. Estamos trabajando para mejorar y esa queja nos ha enseñado a cuidar al máximo nuestro trabajo».
Mientras, cocineros y parrilleros se esforzaban en sacar el máximo jugo a los mejores productos, Miren Quintas, maître de la empresa Aibak, supervisaba el trabajo de los camareros que reconocía «no es muy habitual que trabajemos cuatro días seguidos en el mismo lugar, pero hay muy buen ambiente entre nosotros, además la gente es muy agradecida, por lo tanto, podemos decir que está saliendo todo muy bien». Mientras Quinas supervisaba todos los detalles, sus camareros controlaban que no faltara nada en las mesas, mientras los comensales se acercaban a la zona de comedor atraídos por el excelente olor a chuletón y pimiento.






