Tino Zaballa (Udias, 1978) se convirtió en la gran sorpresa de la prueba de Asteasu. Acabó quinto. El cántabro es uno de los corredores a los que la Operación Puerto ha estado a punto de obligarle a colgar la bicicleta. No lo ha conseguido y se ha tirado al barro.
«Quiero mirar hacia delante y olvidarme del pasado. He fichado por un equipo portugués, LAMSS-Povoa de Viasin, que dirige Manuel Zeferino, y estoy muy ilusionado. Tengo un buen calendario por delante, con muchas carreras, y lo que quiero es correr. Desde la Vuelta a Burgos no había vuelto a participar en ninguna prueba y esta es la primera carrera de ciclo-cross en la que he participado. Desde juveniles no había corrido ciclo-cross».
No será la única. Quiere hacer toda la temporada «o al menos buena parte de ella. ¿El Campeonato de España? No lo sé. Voy a ir poco a poco».
Dice que no esta en forma, aunque sus piernas le delatan: «Sabes que me gusta entrenar. Hemos preparado un circuito en Udías y allí estoy con mi cuñado, a ver si cojo algo de técnica con la bici».
En agosto le vieron correr mucho a pie por su tierra, «pero lo dejé. Ahora hago sólo bicicleta, entreno en el circuito». Quien fuera campeón cántabro de media maratón y de los 10 kilómetros hace muchos años acudió a Asteasu con cerca de 20 seguidores.
«Quiero disfrutar de la bicicleta, del ambiente del ciclo-cross y volver a mi vida normal. Sólo echaré en falta correr alguna de las grandes clásicas, pero me sentiré ciclista, aunque nunca he dejado de entrenar». Todavía no ha nevado en las colladas de Carmona, Hozalba y Hoz, su lugar de entrenamiento cuando hay que hacer kilómetros. Zaballa demostró en Asteasu que no han podido destruir su vida.





