
Nys salió y se detuvo. Se hizo fotografías con todo el que se le acercó, firmó autógrafos, atendió a la prensa belga y luego se dirigió a pasar el control antidopaje.
Cuando acabó volvió a hacerse fotografías y a firmar todo lo firmable. Luego pasó a cobrar, como el resto de los participantes. Esperó a que le tocase el turno.
Había dado una exhibición, una lección magistral de lo que es el ciclo-cross en las abarrotadas campas de Asteasu. El ídolo de la afición belga ha encontrado un nuevo jardín en Asteasu. Si como corredor poco se puede decir de él que no sepan los aficionados, a nivel personal demostró que es inteligente, que sabe como se mueve este mundo, como hay que comportarse fuera de los circuitos.
«El sábado tengo una prueba del Superprestigio en Holanda. Ya me ha ganado una carrera Albert Niels. Él y Lars Boom son el futuro de este deporte y no me puedo confiar. Ya estoy pensando en esa prueba» nos decía sonriente. ¿Y de la carrera qué? se preguntarán ustedes. La carrera bien, gracias. Nys hizo lo que quiso. Que le apetecía saltar los obstáculos artificiales puestos por la organización encima de la bicicleta, los saltaba. Que le apetecía hacerlo a pie, lo hacía.
Se fabricó su propia carrera. Primero se marchó con otro Sven, Vanthourenhout, su amigo, al que primero descolgó, para luego esperarle, tirar de él, y finalmente volverle a dejar. Es el único que le pudo seguir en algunos momentos. Nys se dejó ir para luego cambiar su ritmo. Buscó un punto de apoyo en su compatriota y cuando le pareció que no iba demasiado fuerte, volvió a marcharse solo.
El mejor corredor del mundo en la actualidad, al margen de lo que digan los Campeonatos del Mundo, sólo tuvo un rival: el pulsómetro que llevaba puesto y el reloj que le decía a qué velocidad debía de ir.
Varias carreras
Es lo que pasa cuando se es el mejor del mundo, que entre la calidad que se atesora y el temor que inspiras, acabas por correr contra ti mismo. En la segunda vuelta, Nys y Vanthourenhout llevaban 25 segundos a Jonathan Page y al checo Simunek.
La carrera estaba ya hecha. Esas cuatro posiciones permanecían inalterables. Para que lo entiendan quienes no pudieron ver la prueba en directo o con la retransmisión de ETB, Nys estuvo en una carrera, la suya. Vanthourenhout le acompañó en algunos momentos.
Radomir Simunek y Jonathan Page hicieron otra prueba. Y luego apareció Tino Zaballa (Caisse d' Epargne), que acabó quinto, por delante del ganador del año pasado, Heule, y de Van der Linden.
Zaballa corría su primera prueba de ciclo-cross de la presente temporada y sorprendió por su buen estado de forma. El corredor de Udias dice que no ha hecho nada especial: «Hago la pretemporada normal, entrenándome, pero no estoy a tope. Es cierto que me gusta entrenarme, pero ni mucho menos estoy mejor que otros años».
Unai Yus (Aidazu) también hizo una carrera aparte. Le tocó la peor parte puesto que pinchó dos veces seguidas, acumuló un retraso importante y tuvo que ir de menos a más, aguantando el tirón de una David Seco que se encuentra no ya lejos de su mejor estado de forma, sino de un estado de forma normal. Le va a costar recuperarse de la rotura de tibia que tuvo el año pasado.
El guipuzcoano Gorka Izagirre también hizo su carrera, la que pudo viendo su nivel actual. El de Ormaiztegi es uno de los contados corredores que si se centrase en el ciclo-cross podría coger un nivel importante.
Asteasu se convirtió en el nuevo jardín invernal de uno de esos ciclistas que marcará una época. Nys prefiere correr sin apenas descanso, no reservarse, antes que centrar toda su temporada en un sólo objetivo: «Me han gustado el circuito y el público. Ha habido un buen ambiente y eso es importante para correr a gusto. Los aficionados han apoyado mucho. Ha sido un acierto correr aquí».
En su país hace muy mal tiempo, por lo que encontrarse el día que hizo en Asteasu fue una bendición para él: «En Bélgica llueve y hace frío. Ha sido un acierto correr aquí. He ganado dos carreras en Euskadi y estoy encantado». Lo dicho, un crack, dentro y fuera del circuito,uno de esos corredores que dejan huella por donde pasa. Los cerca de 5.000 aficionados que se dieron cita en Asteasu pudieron ver a uno de esos ciclistas que con el paso del tiempo se recuerdan. Bastará con mirar hacia delante para ver dónde quedan esas 200 victorias que ayer consiguió en Asteasu. Aumentarán rápido.






