Todos los aparcamientos que había previstos se llenaron y a pesar del movimiento de personas y de vehículos, no hubo ningún problema. Acompañó, y mucho, el día, lo que animó a los aficionados a acudir Asteasu.
El nuevo circuito, que ya se estrenó el año pasado, volvió a resultar espectacular. Entrar al trazado por el pórtico de una iglesia es algo único, antes de toparse con un paisaje bucólico. Nueve años, y algunos sinsabores, le ha costado a Asteasu hacerse un hueco en el calendario internacional. La victoria número 200 de Sven Nys ha tenido lugar en un pueblo de Gipuzkoa que quedará para la historia.
Lo único que se le puede achacar a este trazado es que faltaba un lugar donde poder refrigerarse en plena carrera. Había uno y se quedó sin existencias antes del inicio de la prueba grande.





