
Según relató Gloria Allred, la abogado de Milla, la mujer tenía 16 años cuando el cura Santiago Tamayo le hizo insinuaciones sexuales y mantuvo relaciones con ella. Después le presentó a otros seis sacerdotes, quienes abusaron sexualmente de ella y cuando ella tenía 21 años uno la dejó embarazada, dijo la abogada. Tras confirmarse el embarazo, Tamayo ofreció a Milla dinero para enviarla a Filipina para abortar. Poco antes de morir en 1999 Tamayo le ofreció sus disculpas y aportó pruebas que vincularon a los otros curas en los abusos, agregó la letrada. Rita Milla casi murió durante el parto de su hija Jackie en Filipinas. Luego regresó a Los Ángeles.
Un tribunal del estado de California determinó en el 2003 que el padre Valentine Tugade era el padre de la hija de la mujer.
«Hasta donde sabemos Rita fue la primera persona en Estados Unidos en hacer pública la acusación de que una mujer joven había sido abusada sexualmente por varios sacerdotes», recuerda Allred, quien durante todos estos años ha sido la representante legal de Rita. «Al principio mucha gente no lo creía porque nunca habían oído algo así; ahora es común, pero para mí era muy difícil saber algo que nadie más sabía y que nadie más creía», afirmó Rita. Sus acusaciones la llevaron a perder contacto con personas de su familia que la rechazaron, pero sus padres permanecieron a su lado.
La archidiócesis de Los Ángeles se abstuvo ayer de formular comentarios sobre el caso y sobre el paradero de los otros sacerdotes. Sin embargo, el cardenal Roger Mahony emitió ayer una declaración en la que reiteró el compromiso desde la Iglesia Católica de EE UU de «continuar los esfuerzos para proteger a los niños, prevenir los abusos sexuales y el potencial de esos abusos».
«Fue horrible»
Rita asegura que estos años la han llevado a perder la fe. «Durante el abuso creí que Dios me iba a ayudar; creí que los obispos me iban a ayudar, hablé con el cardenal Ward y él me dijo que no iba a hacer nada para castigar a los sacerdotes; entonces entendí que ni ellos creen en Dios. Para mí fue horrible porque toda mi identidad era ser católica, pero también dejé de creer en Dios».
Hoy Jackie, la hija de Rita, tiene 25 años y se encuentra en tratamiento psicológico «porque ha tenido muchos problemas; yo le conté la historia para que la psicóloga le explicara también por lo que había pasado yo; sufrí mucho de depresión y no fui la mamá que debí haber sido», reconoció Rita. Aseguró además que ahora lo que pretende es iniciar una vida diferente en compañía de su esposo, sus dos hijos y sus dos nietos. Tengo sueños, pero no sé si se me van a cumplir o no, porque al final todavía soy yo; tengo los recuerdos, la depresión, así que a ver », concluyó. AGENCIAS










