CICLISMO
Nys, a por los 200 triunfos en Asteasu
El belga se ha convertido en una estrella mediática de su país y ha publicado su autobiografía

Sven Nys puede conseguir un hito histórico en la prueba internacional de Asteasu. [MICHELENA]
SAN SEBASTIÁN. DV. «Antes de empezar a hablar. ¿Su apellido se escribe Nys o Nijs?». Nos mira con cara de incredulidad y señala en el papel la palabra Nys. Asunto aclarado. Tiene 31 años, es una de las estrellas del ciclismo belga y el gran nombre del ciclo-cross mundial.
Nys, a sus 31 años, se está convirtiendo en un hombre de records. Enumera todo lo que lleva ganado desde 1998 y las cifras asustan: «Si gano en Asteasu, sumaré 200 triunfos en mi carrera. El año pasado logré 30. He ganado 42 carreras del Superprestigio de ciclo-cross y 35 de la Copa del Mundo. He sido cuatro veces campeón de Bélgica, una vez campeón del Mundo profesional y dos como aficionado».
Lleva quince triunfos esta temporada. Ha ganado la Copa del Mundo, el Superprestigio y lidera el ránking de la UCI de ciclo-cross. «¿Si estoy cansado de ganar? No. Trabajo muy duro para conseguir vencer los fines de semana». Nys nos dijo que «no tengo tiempo para pensar en las victorias que consigo. Corro mucho, me entreno, viajo, duermo y como. No hago otra cosa durante la temporada. No salgo apenas de casa. Disfruto mucho con mi hijo. Es algo maravilloso».
Está muy solicitado por la Prensa de medio mundo: «Concedo entrevistas, muchas, y eso supone un gran desgaste psicológico, pero sé que es parte de mi trabajo y los asumo».
Pensará en lo que ha conseguido cuando se retire «y para eso todavía queda mucho tiempo».
En Bélgica le conoce todo el mundo. No pasa desapercibido en ningún lado. Es una presión añadida que tampoco le importa: «Tengo buen aguante. También es agradable que la gente te aprecie. Para mí, correr en mi país lo es todo. Cuando oigo en el circuito 'Sven, Sven', me crezco. Es un estímulo. Son 15.000 personas gritando, es algo impresionante».
Su plan de vida desde septiembre se limita a entrenarse y correr. No tiene tiempo para mucho más: «Corro dos veces los fines de semana. En la primera semana de diciembre del año pasado corrí cinco pruebas en siete días. Una vez a la semana me entreno en circuito y el resto de los días salgo en carretera. La base de un buen especialista de ciclo-cross se consigue entrenando en carretera».
En Bélgica dicen que ha dejado atrás a todos los grandes nombres que del ciclo-cross de ese país como Eric y Roger De Vlaeminck, Albert Van Damme o Roland Liboton: «Estoy en contacto con Eric De Vlaeminck. Fue mi entrenador. Nosotros hemos aprendido de todos los nombres de esa generación y los jóvenes de ahora aprenderán de nosotros».
Las carreras de ciclo-cross cuentan con un seguimiento total por parte de la televisión, la radio y la prensa belga. Es un deporte muy popular en ese país que arrastra a numeroso público a los circuitos: «Aquí he visto mucha gente joven corriendo. Después de Bélgica, la carrera en la que he visto más cadetes y juveniles ha sido en Igorre. Eso es muy interesante. Creo que si algunos de esos jóvenes fuesen a Bélgica tendrían posibilidades».
Bélgica, el paraíso
No da tanta importancia al factor económico como al contar con una buena base: «Si hay espectáculo y televisión, las firmas se interesan por este deporte e invierten en él».
No ha conocido ningún otro deporte más que el ciclismo: «Lo comencé a practicar a los 15 años. Hacia trialsín. Fui ocho veces campeón de Bélgica».
Está alojado en el hotel-restaurante Abeletxe, en Zizurkil, y se muestra encantado: «Esto es una maravilla. Hay una gran tranquilidad. Las vistas son hermosas. Me gusta».
A los 31 años ha publicado su biografía, My story, I'm Sven Nys, en la que cuenta su vida: «Se ha lanzado una tirada de 50.000 ejemplares e igual hay que hacer una segunda edición. Se está vendiendo muy bien. ¿Qué cuento? Lo cuento todo. Mi carrera, mis triunfos, mis entrenamientos, lo que se siente al tener un hijo. Es mi vida hasta el momento».
También tiene una página web. Está fichado por el equipo Rabobank, que le permite hacer anuncios publicitarios para otras firmas comerciales: «Antes no podía, pero ahora sí me dejan. Hago mucha publicidad. Por eso, siempre tengo algún compromiso de Prensa o con las firmas con las que hago publicidad».
Desde finales de mayo hasta septiembre participa en la temporada de carretera. Nunca ha corrido una prueba de tres semanas: «No sería bueno para mí, el desgaste en una carrera de ese tipo es importante. Para correr ciclo-cross son mejor otro tipo de pruebas».
Nys es un espectáculo por la facilidad que tiene para saltar obstáculos artificiales: «Antes era más fácil, estaban más espaciados. Ahora hay cuatro metros entre uno y otro. Si el terreno está seco es posible. Si hay barro o llueve resulta más complicado. Puedes terminar en el suelo».
El nivel del ciclo-cross belga llega hasta tal punto que, en su opinión, «hay quince corredores de nivel mundial. Por eso hay siempre problemas para formar la selección de cara a los Campeonatos del Mundo. Hay cuatro equipos de ciclo-cross, Rabobank, Palmans, Fidea y Sunwelt, con mucha competencia entre ellos y eso genera mucho movimiento».
Sus dos máximos rivales son Lars Boon y Bart Wellens: «Son los únicos capaces de vencerme estando yo bien de forma. Los demás no están a ese nivel».
Nys, a sus 31 años, se está convirtiendo en un hombre de records. Enumera todo lo que lleva ganado desde 1998 y las cifras asustan: «Si gano en Asteasu, sumaré 200 triunfos en mi carrera. El año pasado logré 30. He ganado 42 carreras del Superprestigio de ciclo-cross y 35 de la Copa del Mundo. He sido cuatro veces campeón de Bélgica, una vez campeón del Mundo profesional y dos como aficionado».
Lleva quince triunfos esta temporada. Ha ganado la Copa del Mundo, el Superprestigio y lidera el ránking de la UCI de ciclo-cross. «¿Si estoy cansado de ganar? No. Trabajo muy duro para conseguir vencer los fines de semana». Nys nos dijo que «no tengo tiempo para pensar en las victorias que consigo. Corro mucho, me entreno, viajo, duermo y como. No hago otra cosa durante la temporada. No salgo apenas de casa. Disfruto mucho con mi hijo. Es algo maravilloso».
Está muy solicitado por la Prensa de medio mundo: «Concedo entrevistas, muchas, y eso supone un gran desgaste psicológico, pero sé que es parte de mi trabajo y los asumo».
Pensará en lo que ha conseguido cuando se retire «y para eso todavía queda mucho tiempo».
En Bélgica le conoce todo el mundo. No pasa desapercibido en ningún lado. Es una presión añadida que tampoco le importa: «Tengo buen aguante. También es agradable que la gente te aprecie. Para mí, correr en mi país lo es todo. Cuando oigo en el circuito 'Sven, Sven', me crezco. Es un estímulo. Son 15.000 personas gritando, es algo impresionante».
Su plan de vida desde septiembre se limita a entrenarse y correr. No tiene tiempo para mucho más: «Corro dos veces los fines de semana. En la primera semana de diciembre del año pasado corrí cinco pruebas en siete días. Una vez a la semana me entreno en circuito y el resto de los días salgo en carretera. La base de un buen especialista de ciclo-cross se consigue entrenando en carretera».
En Bélgica dicen que ha dejado atrás a todos los grandes nombres que del ciclo-cross de ese país como Eric y Roger De Vlaeminck, Albert Van Damme o Roland Liboton: «Estoy en contacto con Eric De Vlaeminck. Fue mi entrenador. Nosotros hemos aprendido de todos los nombres de esa generación y los jóvenes de ahora aprenderán de nosotros».
Las carreras de ciclo-cross cuentan con un seguimiento total por parte de la televisión, la radio y la prensa belga. Es un deporte muy popular en ese país que arrastra a numeroso público a los circuitos: «Aquí he visto mucha gente joven corriendo. Después de Bélgica, la carrera en la que he visto más cadetes y juveniles ha sido en Igorre. Eso es muy interesante. Creo que si algunos de esos jóvenes fuesen a Bélgica tendrían posibilidades».
Bélgica, el paraíso
No da tanta importancia al factor económico como al contar con una buena base: «Si hay espectáculo y televisión, las firmas se interesan por este deporte e invierten en él».
No ha conocido ningún otro deporte más que el ciclismo: «Lo comencé a practicar a los 15 años. Hacia trialsín. Fui ocho veces campeón de Bélgica».
Está alojado en el hotel-restaurante Abeletxe, en Zizurkil, y se muestra encantado: «Esto es una maravilla. Hay una gran tranquilidad. Las vistas son hermosas. Me gusta».
A los 31 años ha publicado su biografía, My story, I'm Sven Nys, en la que cuenta su vida: «Se ha lanzado una tirada de 50.000 ejemplares e igual hay que hacer una segunda edición. Se está vendiendo muy bien. ¿Qué cuento? Lo cuento todo. Mi carrera, mis triunfos, mis entrenamientos, lo que se siente al tener un hijo. Es mi vida hasta el momento».
También tiene una página web. Está fichado por el equipo Rabobank, que le permite hacer anuncios publicitarios para otras firmas comerciales: «Antes no podía, pero ahora sí me dejan. Hago mucha publicidad. Por eso, siempre tengo algún compromiso de Prensa o con las firmas con las que hago publicidad».
Desde finales de mayo hasta septiembre participa en la temporada de carretera. Nunca ha corrido una prueba de tres semanas: «No sería bueno para mí, el desgaste en una carrera de ese tipo es importante. Para correr ciclo-cross son mejor otro tipo de pruebas».
Nys es un espectáculo por la facilidad que tiene para saltar obstáculos artificiales: «Antes era más fácil, estaban más espaciados. Ahora hay cuatro metros entre uno y otro. Si el terreno está seco es posible. Si hay barro o llueve resulta más complicado. Puedes terminar en el suelo».
El nivel del ciclo-cross belga llega hasta tal punto que, en su opinión, «hay quince corredores de nivel mundial. Por eso hay siempre problemas para formar la selección de cara a los Campeonatos del Mundo. Hay cuatro equipos de ciclo-cross, Rabobank, Palmans, Fidea y Sunwelt, con mucha competencia entre ellos y eso genera mucho movimiento».
Sus dos máximos rivales son Lars Boon y Bart Wellens: «Son los únicos capaces de vencerme estando yo bien de forma. Los demás no están a ese nivel».






