Desde entonces, ETA no había vuelto a usar las balas para ejecutar sus crímenes. Sólo unos meses después de la muerte de Pagazaurtundua, en mayo, cinco días después de las elecciones municipales, la organización terrorista volvió a asesinar en Navarra a dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía. Pero en aquella ocasión el método utilizado fue una potente bomba lapa.
El 30 de diciembre de 2006, en plena tregua, ETA volvió a sembrar el terror. Dos ciudadanos ecuatorianos, residentes en España, fallecieron tras la explosión de una furgoneta con explosivos que la banda había colocado en el aparcamiento de la T-4 de Barajas. Desde aquel día, ETA no había vuelto a asesinar. Lo ha intentado en numerosas ocasiones, pero no había empleado el tiro en la cabeza.






