
Las tornas han cambiado por completo. El cerca de medio millar de compromisarios con derecho de voto dio por unanimidad luz verde a la ponencia política que marca la estrategia de este partido para los próximos años y reivindica lograr un pacto sobre el derecho a decidir entre las formaciones políticas, por un lado, y entre las instituciones vascas y el Estado por otra. Además, defiende la celebración de una consulta popular en el caso de que se produzca un «bloqueo insalvable».
La propuesta aprobada ayer incorpora 145 enmiendas transaccionadas sin especial significado político, según informó ayer en un receso de la asamblea la secretaria del Euskadi Buru Ba-tzar, Josune Ariztondo.
Coordinada por Iñigo Urkullu, la ponencia ha sido elaborada por un equipo de trabajo en el que se han integrado, además de la propia Ariztondo, los presidentes de las ejecutivas guipuzcoana y alavesa, Joseba Egibar e Iñaki Gerenabarrena, así como el burukide Joseba Aurrekoetxea, una de las piezas claves del acuerdo interno que ha dado satisfacción a las diferentes sensibilidades de la formación jeltzale.
El texto, que ha sido debatido por las organizaciones municipales en las últimas semanas, no ha sufrido cambios de fondo aunque sí ciertos ajustes semánticos sin relevancia política. En términos estratégicos, asume la línea de soberanismo gradualista que el PNV inició en el año 2000 con la ponencia «Ser para decidir» y reivindica la importancia de un acuerdo lo más amplio posible en torno al reconocimiento del derecho de decisión que después fuera sancionado por un referéndum por parte de la ciudadanía vasca.
En el caso de «un bloqueo insalvable» en esta cuestión, sostiene la ponencia, se avala la celebración de una consulta popular para emplazar a los partidos y a las instituciones a abrir procesos de diálogo que desemboquen en el final de la violencia y en nuevos acuerdos políticos.
La asamblea del PNV debatió y sometió a aprobación las 145 enmiendas. Finalmente, todas fueron transaccionadas excepto siete de ellas, referidas principalmente a cuestiones terminológicas que no afectaban a la línea política, según explicó la propia Ariztondo.
El abandono de las armas
Entre los objetivos que el documento traza se encuentra el del logro de la paz y, para ello, se compromete a trabajar en «las condiciones que permitan un final dialogado de la violencia», aunque puntualiza que «el punto de partida» debe ser la decisión de ETA de abandonar definitivamente la utilización de las armas.
En la ponencia política, la formación nacionalista aspira a lograr un acuerdo entre los partidos y las instituciones vascas y estatales, que se someta a referéndum y que no pueda ser vetado. Además, propone recurrir a la consulta popular para superar «bloqueos» que se produzcan de cara a lograr un consenso amplio sobre un nuevo marco que resuelva «el conflicto político» vasco.
El PNV se compromete también a promover cuantas iniciativas políticas sean necesarias para «habilitar un escenario de solución al conflicto» y se propone lograr un acuerdo que sea «fruto de un amplio consenso» entre los partidos y las instituciones vascas y el Estado. «Un nuevo escenario que deberá ser refrendado por la sociedad en un marco de respeto a los derechos humanos y las libertades democráticas», añade.
La ponencia del PNV plantea «el reto de decidir» como uno de sus tres objetivos claves, junto al de la paz y el de la construcción social. De esta forma, reivindica el impulso al derecho a decidir como «vía para avanzar hacia la normalización».
En esa dirección destaca que, en la sociedad vasca, existe «una conciencia de que la solución al conflicto político vendrá de la mano del binomio paz y normalización política». «En definitiva, vendrá del trabajo compartido sobre dos compromisos: 'sí' a la convivencia en paz y 'sí' al respeto a la decisión libre y democrática de la sociedad vasca», añade.
La Asamblea General concluirá esta mañana con la elección de Iñigo Urkullu como presidente del EBB en sustitución de Josu Jon Imaz. Se espera que sea designado por práctica unanimidad, en la misma línea que la que ofrecieron ayer los debates. Urkullu pronunciará su primer discurso ya como nuevo presidente y será precedido en el uso de la palabra por Josu Jon Imaz, que lo presentará con una breve intervención.
La Asamblea, eso sí, también demuestra que el PNV es un barco que se mueve despacio y que requiere tiempo para metabolizar determinados cambios. De hecho, sorpresivamente, la Asamblea General no apoyó un aspecto crucial de la ponencia de Organización presentada por el EBB por el que se suavizaba el régimen de incompatibilidades entre los burukides y los cargos públicos del mismo ámbito territorial. Hasta ahora, hace falta una autorización expresa de la asamblea del partido para que los miembros de las ejecutivas territoriales sean procuradores en las Juntas Generales o parlamentarios en la Cámara foral de Navarra. En el colectivo susceptible al mencionado cambio no se incluyen figuras como la del presidente del partido o el lehendakari.
Ariztondo relativizó la importancia de esta derrota de la propuesta del EBB, más teórica que práctica, porque en la realidad se aplica el levantamiento de las incompatibilidades cuando resulta necesario. En todo caso, la secretaria del EBB expresó su satisfacción porque «pone el debate encima de la mesa». Los más críticos a esta propuesta argumentaban que el actual funcionamiento encaja mejor con el sistema tradicional de bicefalia entre los cargos internos y los cargos públicos, una de señas de identidad del PNV.






