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«Queremos tener un hijo, como cualquier otra pareja»
Carlos y Esther iniciaron el tratamiento de fertilidad en enero
01.12.07 -
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«Queremos tener un hijo, como cualquier otra pareja»
Carlos y Esther posan en la asociación. [PABLO ARGENTE/20 MINUTOS]
Carlos Gómez y Esther Andrés viven en Valencia. Casados desde hace tres años, la pareja quiere cumplir un sueño: ser padres. Ella tiene 38 años y es trabajadora social en la Asociación Valenciana contra el Sida (Avacos). Él, coordinador en la entidad, ya ha cumplido los cuarenta. Ningún problema aparente, sólo la presión del reloj biológico que no se detiene. Pero la paternidad se les ha complicado. Carlos es VIH positivo. La enfermedad le fue diagnosticada en 1988, cuando su entonces pareja se quedó embarazada. «Cuando le hicieron el test, nos dijeron que tenía sida. Luego me hice yo la prueba y, claro, también estaba infectado», cuenta al otro lado del teléfono. La pareja abortó. «Entonces, los médicos no te dejaban tener hijos. La enfermedad era todavía una gran desconocida. Los bebés morían por el virus».

Carlos y Esther se conocieron en la asociación. «Entramos como voluntarios, nos hicimos amigos y luego, ya sabes», relata ella. Oficializar la relación no resultó nada fácil. «El susto de la familia fue tremendo». Pero el tiempo disolvió los problemas y hoy es el día en que presumen de ser «una pareja normal». Se casaron hace tres años y ahora quiere tener un hijo «como cualquier otra pareja».

El servicio de salud valenciano fue pionero en incluir el tratamiento de reproducción asistida para las parejas serodiscordantes. Esther y Carlos dieron el paso a principios de este año, aunque el primero de los tres intentos de fecundación no ha resultado. «El proceso es muy complicado. Es duro física y psicológicamente, al margen de si el problema de la pareja es el VIH o la infertilidad», asegura Esther. El primer mes de hormonación se les hizo interminable. «Yo tengo además una hija de un matrimonio anterior. Sé lo que es ser madre, la gestación normal. Así que deshacer el proceso biológico fue muy duro».

La primera inseminación no tuvo éxito. «Lo intentaron de verdad. Me llegaron a implantar dos óvulos fecundados, pero sufrí un aborto espontáneo». La pareja no ha decidido todavía si volverán a intentarlo. «No nos queremos angustiar con el tema», asegura.

También para mujeres

De lo que no dudan es de que la paternidad «es genial, una noticia increíble que contrarresta todos los obstáculos y problemas que las personas seropositivas tienen que sortear». Las asociaciones reclaman la reproducción asistida gratuita «para todos, hombres y mujeres, porque de momento sólo se incluye el lavado de semen». Esther también pide mejoras en el tratamiento de la hepatitis, la primera causa de muerte para los enfermos de sida. «Carlos está coinfectado. Tiene que pasar controles rigurosos, pero intentamos vivir con la enfermedad desde lo cotidiano, con normalidad».

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