
El Ministerio de Educación criticó la interesada filtración a Magisterio de algunos datos de Pisa 2006, porque rompe el compromiso de «confidencialidad» suscrito por las administraciones educativas de los 57 países participantes en el informe. El MEC también discrepó de la valoración hecha por la revista y a la que se sumó el PP, y puntualizó que los escolares no suspenden porque no alcancen los 500 puntos, dado que es un «número índice que facilita la comparación y no una calificación». España obtiene mejor media que Noruega (487), Rusia (479) e Italia (475).
«España obtiene una puntuación casi exacta a la de Estados Unidos (488 y 489 respectivamente, país cuyo potencial económico y, más concretamente, la pujanza de sus universidades en el desarrollo científico y tecnológico a nivel mundial es incuestionable».
El portavoz de Educación del PP en el Congreso, Eugenio Nasarre, concluyó que a tenor del informe «estamos instalados en el reino de la mediocridad», por lo que pidió «enterrar el espíritu de la Logse, que se ha convertido en una losa para nuestro sistema educativo».
El secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, declaró que el informe «es mucho más que una clasificación», ya que indica cómo los sistemas educativos nacionales preparan a los jóvenes para el futuro y dónde radican sus fortalezas y debilidades.
Inversión inferior a1995
Los sindicatos de la enseñanza consideraron que los resultados filtrados demuestran la necesidad de incrementar la inversión en educación. La Federación de Trabajadores de la Enseñanza de UGT sostuvo que los países y comunidades autónomas con «buena financiación» tienen menores índices de fracaso escolar. En este sentido, el sindicato indica que, mientras Cataluña destina un 2,22% del PIB por alumno, el País Vasco gasta un 3% y Madrid un 1,7%.
La Confederación de Sindicatos de Trabajadores y Trabajadoras de la Enseñanza (Stes-I) advirtió que la inversión en Educación es «menor» que la que se realizaba en 1995 y solicitó un aumento de la misma para mejorar los resultados . En un comunicado, el sindicato explicó que el Estado español invierte en educación el 4,7% del PIB, mientras que la media de la OCDE es del 5,8%. Agregó que los países con los que España se compara «llevan décadas invirtiendo en educación», y «han hecho de esta materia una prioridad política».
Los sindicatos catalanes de enseñanza Ustec-Stes, CC.OO., Aspepc, Fete-UGT y CGT lamentaron que el informe presente los resultados como si fueran los de una «liga de fútbol» y reclamaron un indicador «independiente» menos orientado a las necesidades del «mercado».
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