Sierra compareció en la Comisión de Educación del Parlamento Vasco para explicar los resultados de la prueba de euskera hecha en noviembre del año pasado a un grupo de alumnos vascos. El examen de nivel de euskera B2 (nivel avanzado) fue superado por un 67% de los alumnos del modelo D, que estudian íntegramente en euskera, lo que supone un 33% de suspendidos. En el modelo B (bilingüe, mitad euskera y mitad castellano), aprobaron el 32,7%, y en el modelo A, ningún alumno aprobó la prueba.
A juicio de Sierra, los resultados de los modelos B y D no son «excesivamente bajos» y dado que el alumnado fue «sorprendido», sin que se hubiera preparado para la prueba, opinó que el porcentaje de aprobados podría haber sido superior si se hubieran preparado antes. En cuanto al modelo A, consideró que está «caduco» y advirtió de que desde 1989 «se conocía que el modelo no conectaba con la legislación vigente», es decir, con los objetivos lingüísticos de las leyes de normalización del uso del euskera y de la escuela pública vasca.
Sierra se mostró partidario de establecer como referencia del dominio de la lengua el nivel B2, aunque sepan de antemano que los resultados en el modelo A van a ser «malos». En este sentido, dijo que la metodología que se sigue en el modelo A está «caduca y mientras no se cambie, no se va a conseguir un nivel más digno».
Sobre el porcentaje de alumnos de los modelos B y D que no han superado las pruebas, aclaró que no supone que no comprendan al profesor cuando les imparte las asignaturas en euskera. «En el aprendizaje de lenguas, primero es entender y después, hablar o escribir», subrayó.
Iñaki Oyarzábal (PP) opinó que es el Gobierno Vasco quien ha utilizado los resultados de esta prueba «para trasladar a la sociedad la necesidad de abordar una reforma de los modelos lingüísticos». Isabel Celaá (PSE) criticó que no se haya hecho «nada» en el modelo A, si se sabía desde hace años que no superaba lo establecido en la Ley. EFE





