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Desconocidos rompen las lunas de medio centenar de vehículos para robar en San Sebastián
Los turismos permanecían aparcados en los barrios de Herrera y Larratxo Los autores se apropiaron de teléfonos, agendas electrónicas y navegadores
29.11.07 -

Eugenio Marauri, dueño de una carrocería, examina uno de los coches que resultó con una luna rota. [PEÑALBA]
SAN SEBASTIÁN. DV. Medio centenar de vehículos que permanecían estacionados en la vía pública en Donostia resultaron con las lunas rotas y varios de ellos sufrieron robos.
Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del lunes al martes, en el barrio donostiarra de Herrera, donde un grupo de desconocidos rompió los cristales de más de cuarenta vehículos que se hallaban aparcados en los paseos Larratxo y Ederrena así como en la plaza Larrerdi, frente al apeadero de Renfe. Sólo en este último lugar fueron dañados nada menos que diecinueve coches. «El martes por la mañana estaba todo el suelo del parking lleno de cristales rotos; parecía que estábamos en la guerra», manifestó uno de los vecinos.
Según las primeras investigaciones, todo apunta a que no se trata de una acto de gamberrismo, sino que los autores del hecho actuaron guiados por un móvil de robo. Prueba de ello es que varios de los dueños de los coches han denunciado la sustracción de teléfonos portátiles, agendas electrónicas así como de navegadores. Los ladrones, sin embargo, desecharon las radios y los aparatos de música instalados en los vehículos.
En prácticamente todos los casos, los autores se dedicaron a romper las lunas del lado del conductor o del copiloto, lo que les permitió inutilizar el seguro y acceder al interior. Una vez dentro, inspeccionaron de manera apresurada los habitáculos existentes en los salpicadores y se apropiaron de los objetos que eran de su interés. «Del coche de mi hija no se llevaron nada, pero el daño ya estaba hecho, le habían roto el cristal del lado del conductor», manifestó uno de los perjudicados.
Alarmas
Pese al elevado número de turismo afectados, ninguno de los vecinos escuchó los ruidos procedente de las roturas de las lunas. «Es extraño, pero nadie escuchó nada. Es posible que los ladrones eligiesen los coches que no tenían alarma. Desde luego, ninguno nos dimos cuenta de lo que estaba sucediendo», explicó un vecino.
Propietarios de los coches afectados no ocultaban ayer su indignación por lo sucedido. «Te entra una mala leche que no veas. Que te levantes para ir a trabajar y que al llegar al coche te lo encuentres con el cristal roto y con todo el interior revuelto, no puedes menos que indignarte. Piensas que no sé para qué tenemos tanta policía si luego pasan estas cosas», afirmó uno de los perjudicados. Al menos una veintena de afectados han formalizado ya la correspondiente denuncia ante la Er-tzaintza. Otros, sin embargo, han puesto el caso en manos de sus compañías de seguros.
La Ertzaintza ha abierto una investigación para detener a los presuntos autores.
Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del lunes al martes, en el barrio donostiarra de Herrera, donde un grupo de desconocidos rompió los cristales de más de cuarenta vehículos que se hallaban aparcados en los paseos Larratxo y Ederrena así como en la plaza Larrerdi, frente al apeadero de Renfe. Sólo en este último lugar fueron dañados nada menos que diecinueve coches. «El martes por la mañana estaba todo el suelo del parking lleno de cristales rotos; parecía que estábamos en la guerra», manifestó uno de los vecinos.
Según las primeras investigaciones, todo apunta a que no se trata de una acto de gamberrismo, sino que los autores del hecho actuaron guiados por un móvil de robo. Prueba de ello es que varios de los dueños de los coches han denunciado la sustracción de teléfonos portátiles, agendas electrónicas así como de navegadores. Los ladrones, sin embargo, desecharon las radios y los aparatos de música instalados en los vehículos.
En prácticamente todos los casos, los autores se dedicaron a romper las lunas del lado del conductor o del copiloto, lo que les permitió inutilizar el seguro y acceder al interior. Una vez dentro, inspeccionaron de manera apresurada los habitáculos existentes en los salpicadores y se apropiaron de los objetos que eran de su interés. «Del coche de mi hija no se llevaron nada, pero el daño ya estaba hecho, le habían roto el cristal del lado del conductor», manifestó uno de los perjudicados.
Alarmas
Pese al elevado número de turismo afectados, ninguno de los vecinos escuchó los ruidos procedente de las roturas de las lunas. «Es extraño, pero nadie escuchó nada. Es posible que los ladrones eligiesen los coches que no tenían alarma. Desde luego, ninguno nos dimos cuenta de lo que estaba sucediendo», explicó un vecino.
Propietarios de los coches afectados no ocultaban ayer su indignación por lo sucedido. «Te entra una mala leche que no veas. Que te levantes para ir a trabajar y que al llegar al coche te lo encuentres con el cristal roto y con todo el interior revuelto, no puedes menos que indignarte. Piensas que no sé para qué tenemos tanta policía si luego pasan estas cosas», afirmó uno de los perjudicados. Al menos una veintena de afectados han formalizado ya la correspondiente denuncia ante la Er-tzaintza. Otros, sin embargo, han puesto el caso en manos de sus compañías de seguros.
La Ertzaintza ha abierto una investigación para detener a los presuntos autores.





