«Se lo tomaron con mucha tranquildad», señalaron desde la empresa constructora de las viviendas de Alzola. «Accedieron al interior de las casas a través del garage, al que habían llegado desde el portal del bloque anexo, y se dedicaron a desmontar las calderas». Los ladrones sabían perfectamente cuál era su objetivo. Las calderas estaban instaladas ya en el patio de la casa y, según la constructora asaltada debieron tomarse su tiempo para desmontarlas. «Necesitaron unas tres horas para quitarlas de su emplazamiento y sacarlas de las casas, pero, en ese tiempo, ningún vecino oyó nada».
En Ibai Haundi existe temor a que estos hechos se vuelvan a producir. «Ya hemos hablado con la Ertzaintza y nos han dicho que van a pasar más a menudo por Altzola en previsión de que situaciones de este tipo vuelvan a tener lugar, pero la verdad es que no estamos tranquilos».





