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RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

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Una bolsa para todas las compras
Salir de compras equivale a regresar a casa con todo un surtido de bolsas de plástico. Algunas instituciones se plantean penalizar su uso por su impacto ambiental. De momento, en Gipuzkoa se reutiliza el 80% de ellas
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Una bolsa para todas las compras
Una mujer cargada con bolsas de plástico en un centro comercial. [MIKEL FRAILE]
SAN SEBASTIÁN. DV. «La bolsa o la vida». Éste fue el agresivo lema que utilizó el Gobierno de Aragón para concienciar a sus ciudadanos de la necesidad de reducir el uso de bolsas de plástico. Sin mensajes tan contundentes, pero con el mismo objetivo, otros gobiernos autonómicos y provinciales, y el propio Gobierno central, han comenzado a plantearse el impacto medioambiental que suponen los 10.500 millones de bolsas de plástico que los españoles utilizan a lo largo del año y que generan 100.000 toneladas de residuos.

Aunque, hasta el momento, las únicas campañas realizadas a nivel estatal van encaminadas al reciclaje de los materiales plásticos, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, aseguró hace unos días que el Plan Nacional de Residuos, aún por cerrar, podría contemplar «alguna fórmula para reducir el consumo» de estos productos. La imposición de una ecotasa por su uso, como ha propuesto la Generalitat catalana; prohibir directamente el empleo de materiales no biodegradables en su producción; promover su reutilización y, en cualquier caso, difundir su reciclaje son las medidas adoptadas en distintos países europeos que ya han declarado la guerra a las bolsas de plástico.

Gipuzkoa está dando también pasos en este sentido. Y, según indica un informe elaborado por el departamento de Desarrollo Sostenible de la Diputación foral, las campañas de concienciación y sensibilización llevadas a cabo hasta el momento por diferentes entidades han propiciado que «el 80% de las bolsas de plástico que se adquieren en comercios se reutilicen», la mayor parte de las veces como bolsas de basura. Desde el ente foral, aseguran que las bolsas de plástico «no suponen un problema prioritario» en el territorio, en cuyos vertederos, las utilizadas como contenedor de otros residuos, representan un 1% de la basura, casi tanto como las bolsas 'oficiales' (1,4% de los residuos).

La caracterización de las bolsas de basura realizada por la Diputación arroja otro dato positivo: «Tan sólo el 0,27% de la basura de los vertederos corresponde a bolsas de plástico no reutilizadas, incluidas las rotas o deterioradas». Y sólo el 0,3% de las depositadas en los contenedores amarillos no han sido utilizadas para contener envases. «El 5,3% de los residuos plásticos, metálicos y tetrabricks depositados en los lugares de reciclaje son bolsas reutilizadas», afirma el estudio.

Escasa reciclabilidad

A pesar de las conclusiones positivas que el ente foral guipuzcoano extrae de su estudio, para Greenpeace el problema de las bolsas de plástico es claro. «Para empezar, provienen de una fuente no renovable, el petróleo; segundo, la producción de polietileno, material más común en las bolsas, provoca fuertes impactos medioambientales con la emisión de sustancias peligrosas; y tercero, el porcentaje de reciclaje de las bolsas de plástico es sólo del 10%», asegura Sara del Río, responsable de las campañas de tóxicos de Greenpeace. Además, añade, «la capacidad de reciclabilidad del plástico no es muy alta, ya que el material debe estar muy limpio y encontrarse en condiciones aptas para ello».

Para la miembro de Greenpeace, es necesario que los ciudadanos conozcan las consecuencias que tiene para el medio ambiente cada bolsa de plástico que se recoge de forma gratuita al hacer una abultada compra de casa o al adquirir una pequeña caja de algún medicamento. Una, más una, más otra hasta casi 240 bolsas por persona y año se acumulan en las despensas y, posteriormente, en los vertederos e incineradoras de las diferentes comunidades. «Eso, cuando no van a parar al mar, donde pueden tardar desde cien hasta mil años en degradarse, y que provocan el enmallamiento de muchos animales que quedan atrapados dentro o la muerte de otras especies por ingerir plásticos pensando que son, por ejemplo, medusas», advierte Del Río.

Ante este panorama, Greenpeace sólo ve una solución: «El uso de materiales biodegradables como los bioplásticos, realizados a partir de celulosa o del almidón de la patata, el papel -siempre que sea reciclado y sin componentes de cloro- o la tela, con más resistencia y capacidad normalmente, y con las que podrían suplirse hasta 100 bolsas de plástico».

Para contrarrestar el impacto que produce este uso excesivo de bolsas, el Gobierno central ha contemplado en su Plan Nacional de Residuos la reducción de este cotidiano 'utensilio' en un 70% para 2015. «Es una medida positiva, pero es muy tímida», afirma Del Río basándose en las medidas adoptadas por ejemplo en Irlanda, Francia o italia. «En el primer país, impusieron en 2002 una tasa de 15 céntimos por bolsa que consiguió reducir en un 90% su consumo, aunque luego hubo que mejorar la medida para mantenerlo; en Francia e Italia pretenden prohibir para 2010 el uso de bolsas que no sean biodegradables; en Alemania, sólo algunas firmas regalan las bolsas a sus clientes y en Estados Unidos, cada vez se impulsan más iniciativas, como la bolsa de tela 'de diseño' con el eslógan «No soy una bolsa de plástico» que lanzó la cadena Whole Foods el pasado verano, que consiguió un éxito rotundo, a pesar de los 15 dólares que costaba.

Siguiendo la estela de esas campañas, en Gipuzkoa son cada vez más las mancomunidades, ayuntamientos y empresas privadas las que promueven iniciativas para reducir el despilfarro de plástico. El grupo Eroski, por ejemplo, ofreció el pasado año a sus clientes la posibilidad de utilizar para sus compras una bolsa reutilizable, que evita el uso de 15 normales. «Al precio de 0,15 euros el cliente dispone de una bolsa reutilizable, que tras su uso y deterioro se sustituye gratuitamente por otra», indican desde la empresa. Además, según explican, «se ha reducido el uso de polietileno en la fabricación de las bolsas convencionales, ahorrando 62.000 kilos de esa materia en un año» y «hemos dejado de producir bolsas blancas en favor de otras transparentes, con las que se ahorran 72.000 kilos al año de colorante».

Otras cadenas como Alcampo han dado un paso más y desde el pasado mes de septiembre ofrecen bolsas biodegradables, fabricadas con una pasta de almidón de patata, que al quedar inservibles tras varios usos pueden ser arrojadas al cubo de la basura orgánica.

En Zarautz, Urola Kostak Udal Elkartea ha puesto en marcha una campaña para minimizar el uso de las bolsas de plástico con la distribución de otras plegables y lavables en la lavadora. Además, la Mancomunidad del Urola Medio repartió hace unos días entre los vecinos de los municipios de la comarca una guía para reducir residuos en la que se recuerda, entre otras cosas, que no hace falta una bolsa para cada producto que se compra».
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