
ANDER IZETA
Fundación Inbiomed
«Un descubrimiento de Nobel seguro»
Ander Izeta es director de las investigaciones sobre las células madre de la piel en la Fundación Inbiomed, un centro situado en Miramón y que cuenta con un banco de células madre adultas. Su posición respecto a los logros de Yamanaka y Thomson, es categórica. «La trascendencia de lo que han conseguido es brutal, porque es un hallazgo de extraordinaria importancia. Las valoraciones que se han hecho en las últimas horas no son exageradas».
Conocedor de la línea de investigación que estaba desarrollando Thomson, advierte que «lo nuevo que aportan sus publicaciones en Science y Cell consiste en que que han hecho las pruebas en seres humanos. Los resultados con modelo animal (ratones) estaban publicado desde el verano pasado. Lo más sorprendente es que han conseguido hacerlo en con unos factores muy parecidos a los empleados en ratones, hasta ahora se pensaba que para hacer algo similar harían falta cientos de factores. La verdad es que es un descubrimiento de Nobel seguro».
Izeta sostiene que el logro de los equipos japonés y estadounidense rebasa una frontera que hasta ahora parecía insuperable: «A partir de una célula acabamos teniendo hasta 200 tipos celulares en el ser adulto. Siempre se ha pensado que era un camino de una sola dirección, hasta que se planteó que se podría invertir el proceso, pero se ignoraban las técnicas, cómo hacerlo». En el caso de ratones se consiguió revertir el reloj de su desarrollo biológico con el empleo de cuatro genes.
¿Se le engaña a la célula? «En cierto modo sí. Al introducir unas proteínas que no se expresan en las células adultas pero si en las embrionarias, se ha conseguido que la célula crea que está en estado embrionario, y se comporta como tal».
El término embrión remite inmediatamente a la controversia que acompaña al desarrollo de las investigaciones sobre células madre. En el caso de las adultas no existe debate, pero sí y muy radicalizado por quienes sostienen, desde posiciones religiosas, que el empleo de las embrionarias es inaceptable porque atañe a la vida humana.
En este sentido, Izeta pronostica que la puerta abierta a la obtención de células madre sin usar embriones no va a cancelarla controversia ideológica sobre las células madre embrionarias. «Los sectores anti suelen defender que cualquier cosa que tenga la potencialidad de convertirse en ser humano es intocable. Nos dirán que si a un fibroblasto de piel le expresamos esas proteínas y se convierte en algo con potencialidad de crear ser humano, no se puede tocar»
GURUTZ LINAZASORO
Policlínica Gipuzkoa
«La ciencia avanza a velocidad de vértigo»
«¿Si es para tanto? Sí, es realmente importante por una razón, porque se está intentando encontrar fuentes de células madre embrionarias sin la necesidad de utilizar embriones. Éste es el objetivo fundamental, que los norteamericanos lo tienen entre ceja y ceja, porque a ellos la investigación les afecta por la cuestión ética», comenta Gurutz Linazasoro, director del Centro de Investigación del Parkinson de la Policlínica Gipuzkoa.
Este neurólogo que siempre ha sostenido que la investigación con células madre será clave para tratar enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, comentó ayer que el hallazgo «es importante para obtener células madre para tratar muchas enfermedades, pero hay significados muchos más profundos, que van a la esencia del ser humano como, por ejemplo, si se van a poder reprogramar nuestras células y, por tanto, hacernos rejuvenecer...»
Desde un punto de vista estrictamente médico, Linazasoro observa que «es importante que se puedan utilizar células para tratar diferentes enfermedades, pero también para estudiar como tales las enfermedades. Si uno coge una célula adulta de una persona con Parkinson o diabetes y la reprograma, hasta cierto punto va a tener un modelo de Parkinson o de diabetes en una placa de cultivo, de modo que podrá estudiar por qué mueren las neuronas, testar fármacos para ese enfermo... Es un logro que desde luego puede dar mucho más juego que el de simplemente tener células para ponerlas donde faltan».
Linazasoro recordó ayer el caso del científico coreano que anunció sucesivos logros en clonación que acabaron en el baúl de los fraudes científicos: «Lo que más sorprendía era lo rápido que saltó del modelo con ratones al ser humano. Aquello que parecía que necesitaría diez años lo hizo en uno, ese es otro mensaje importante. Y sin embargo, ahora tenemos un ejemplo de que la ciencia avanza a una velocidad de vértigo».
«Cuando a la consulta viene gente que tiene Parkinson y me pregunta cómo estará dentro de diez años, les contesto que sería una temeridad decírselo, porque las cosas pueden cambiar a una velocidad tal... y para bien», concluye.
JOSÉ MARÍA MATO
Director de Biomagune
«Hay que ver si las células son estables»
José María Mato, director de los centros de investigación Biogune y Biomagune, radicado éste en Miramón, no se ha sorprendido del hallazgo, que es «fantástico», porque «ya se hizo en ratones hace seis meses y era cuestión de tiempo que alguien lo consiguiera con humanos. Además, en la clonación de Dolly se comprobó que si a una célula adulta se le extrae el núcleo y se le inyecta en un óvulo, de ahí sale una célula embrionaria. Eso demostró que si el núcleo de una célula adulta está en un entorno adecuado, es capaz de transformarse en una célula embrionaria».
A partir de esas constataciones, el reto consistía en que los científicos desarrollasen «herramientas y habilidades» para reprogramar una célula adulta sin meterla en un óvulo.
A partir de aquí, advierte que habrá que ver «qué dan de si estas células. El experimento definitivo será que si estás células pueden dar lugar a nuevas células y que duren 50 años. Pedimos tal seguridad que, aunque estos experimentos son fantásticos y demuestran que se transforman en células madre, hay que demostrar que esa transformación es estable, que no se cansan, ni se desprograman, ni se transforman en tumorales».
A partir de ahora, Mato prevé que muchos grupos de investigación comiencen a repetir los experimentos publicados en Science y Cell, lo que contribuirá a afinar los resultados obtenidos.
En todo caso, advierte que la nueva vía abierta para la obtención de células madre «no debe en ningún caso restringir la atención que se presta a las líneas de investigación en células madre de origen embrionario, como también se debe continuar con las células madre adultas no modificadas genéticamente».





