
Vincinguerra sirve su plato en una cápsula, una esfera transparente cerrada, con el objetivo de que se pueda agitar antes de tomar y así intensificar el aroma. El aceite acompaña un tartar de gambas rojas de Mazara del Vallo con el que tiene total armonía y cuatro tipos diferentes de flores comestibles. Además, acompaña ese bocado con un chupito de gelatina de ginebra Hendrix, un destilado inglés con intenso aroma a pepino que asegura va a la perfección para limpiar el paladar de la densidad e intensidad del aceite de oliva virgen extra.
«Abres la cápsula, absorbes el aroma como si lo mordieras y después come el gin-tonic», resume el italiano con una sonrisa. Vincinguerra es uno de los seguidores de la nueva cocina italiana en los fogones de su restaurante en el pueblo italiano de Galliate Lombardo.
En la final de ayer participaban diez finalistas, con chefs como el alicantino Vicente Patiño de Sal de Mar o José Antonio Merino del Marmitaco de Vitoria.















