
Los sindicatos ELA, Satse, LAB, CCOO, UGT, ESK, Utese y SAE hablaron de un «seguimiento masivo que debería hacer reflexionar a Osakidetza», mientras que Sanidad sacó la conclusión de que la capacidad de movilización de las centrales es menor de la anunciada. El enfrentamiento entre ambas partes pareció enconarse aún más ayer, aunque todos mostraron su voluntad de alcanzar un acuerdo próximamente.
El paro de tres horas no perturbó en exceso la actividad cotidiana de los hospitales y ambulatorios, ya que los servicios mínimos fijados por Osakidetza permitieron la atención de todas las urgencias y únicamente se registraron algunos retrasos en las consultas y los quirófanos.
La huelga, que tuvo lugar de 8.00 a 11.00 de la mañana en todos los centros de sanidad pública, registró una mayor incidencia en la Atención Primaria que en los hospitales, según Osakidetza. Los sindicatos culparon a la dirección del Servicio Vasco de Salud de los problemas generados en muchos centros sanitarios, ya que Osakidetza no anuló citas que habían sido concedidas dentro del horario del paro, lo que provocó que centenares de pacientes tuvieran que esperar durante horas.
La responsable del sindicato de enfermería Satse, Encarna de la Maza, reprochó a Osakidetza no haber cambiado las citas de la franja horaria afectada, ya que así se hubiera evitado el malestar de los pacientes. Criticó además que esta actitud «podría haber derivado en agresiones al personal sanitario». La tensión no llegó en ningún caso hasta esos límites.
«Han obstaculizado»
Los sindicatos también acusaron a Sanidad de «poner obstáculos» al desarrollo del paro y de «incumplir» los servicios mínimos establecidos al impedir el ejercicio de su derecho a la huelga a personal del área quirúrgica de algunos hospitales. Denunciaron que se programó cirugía de manera «indebida», con actuaciones que no se dan durante los fines de semana, cuando la autoridad laboral había establecido unos mínimos equiparables a la atención en fin de semana.
Las centrales -que recordaron a Osakidetza que «no se enfrenta a una lucha sindical, sino de todos los trabajadores»- se limitaron a apuntar que el seguimiento del paro fue masivo y dijeron que no entrarían en una «guerra de cifras». Sanidad, mientras, ofreció todos sus detalles de este paro: fue secundado por 4.770 profesionales (30%) y tuvo mayor incidencia en los centros de salud (40%) que en los hospitales (27%). Por territorios, en Gipuzkoa y Vizcaya fue seguido por un 31%, que se redujo a un 25% en Álava.
A pesar de que el enfrentamiento entre sindicatos y Sanidad parece cada día más profundo, ambas partes expresaron ayer su deseo de alcanzar un acuerdo que cierre de una vez el conflicto laboral. Las centrales solicitaron a Osakidetza que busque un acuerdo que «mejore las necesidades de todo el personal» de cara a la mesa sectorial del día 23.






