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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 22 mayo 2012

Economía

JOSE MARÍA ALDEKOA PRESIDENTE DE MCC
«Crear empleo en China refuerza los empleos de MCC en Euskadi»
Inaugura hoy su polígono industrial en Kunshan y vaticina iniciativas similares en Rusia e India

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«Crear empleo en China refuerza los empleos de MCC en Euskadi»
José María Aldekoa
Jose María Aldekoa inaugurará hoy como presidente de MCC, junto a las autoridades de los gobiernos vasco y chino, el parque industrial de la corporación en Kunshan, cerca de Shanghai. MCC tendrá a final de año setenta firmas en el continente asiático. Siete estarán en el nuevo polígono, una iniciativa pionera a nivel estatal que para 2010 espera haber invertido cien millones de euros, contar con una superficie de medio millón de metros cuadrados construidos y más de una decena de empresas.

En 1989, y ante la imposibilidad de implantarse en China, la primera incursión en suelo asiático de MCC fue en Tailandia, con una planta que mañana volverá a visitar Aldekoa. «En todos los casos, el porqué de las implantaciones reside en la necesidad de entrar en el mercado local, al que no se puede acceder desde España. Nuestros clientes nos piden que vengamos», explica a DV. Tuvieron que pasar seis años hasta que Irizar se decidió a una joint venture en China. Desde entonces, el asalto al gigante asiático ha sido continuo. Aldekoa afirma que el plan estratégico 2004-2008 ha sido esencial para no cometer errores del pasado.


-¿En qué beneficia la agrupación?

-Permite contar con una masa crítica que posibilita llevar a cabo planes que de forma individual serían impensables. Buen ejemplo es el caserío que hemos construido en el polígono. Cuanto más grande sea la inversión, mayor será el efecto frente a las autoridades, pues aumentará su confianza en el proyecto. Pero, sobre todo, las principales beneficiarias son las personas, que pueden intercambiar información de forma rápida. También crea una imagen mucho más atractiva para los trabajadores, que se sienten parte de un grupo en el que es factible crecer. Incluso es beneficioso para equilibrar la mano de obra de las empresas participantes, que pueden intercambiar trabajadores dependiendo de la demanda que cada una tenga. Finalmente, sirve para potenciar la imagen de todo el grupo y proyectar la del país. En este punto siempre he contado con el apoyo del lehendakari.

-¿Es esta estrategia de concentración extrapolable a otros lugares?

-Es posible que llevemos a cabo proyectos de este tipo en otros países. Obviamente, depende de cada caso, porque puede resultar complicado ponerlo en marcha donde ya hay implantaciones en funcionamiento que deberían ser reubicadas, aunque no se puede descartar. Parece más sencillo hacerlo donde todavía no tenemos una gran presencia, como por ejemplo India y Rusia, que van a tener, además, una gran proyección en el futuro. En cualquier caso, ya existen iniciativas similares en Polonia y República Checa. Aunque en esos países no hemos hecho un parque físico, sí hemos tenido en cuenta la cercanía de cada implantación. Eslovaquia y Rumanía también son posibles candidatas para iniciativas más pequeñas que la de China.

-Los países emergentes, con China a la cabeza, despiertan recelos en la población occidental, que teme por sus puestos de trabajo.

-Nuestra experiencia demuestra que la creación de puestos de trabajo en el exterior refuerza los de la matriz. Nuestro proyecto ha permitido crear, no destruir. ¿Por qué? Porque no nos hemos deslocalizado, sino globalizado, y nunca nos hemos planteado, por principio, ir a un país de más bajo coste para producir más barato. La internacionalización tiene que responder a la estrategia global de la empresa y es necesario diseñarla teniendo en cuenta factores como la cercanía al cliente o la adaptación del producto a otros mercados a los que es imposible dar solución salvo estableciéndose en terceros países. Si no lo haces tú, lo hará otro, y habrá problemas.

Obligación empresarial

-Parece que la internacionalización de la producción cambiará el modelo de trabajador, llevará a la necesidad de perfiles más cualificados.

-El nivel de conocimientos de nuestros jóvenes al incorporarse al mundo laboral es muy superior al que teníamos nosotros. El reto de las empresas está en innovar para establecer procesos en los que esos componentes que se hacen en cadena se lleven a cabo en puestos de trabajo automatizados que requieren personas formadas, con maestría industrial. Lo estamos haciendo. Las empresas tenemos la obligación de crear puestos para esos perfiles que la sociedad va a generar.

-China se ha convertido en 'la fábrica del mundo'. ¿Euskadi deberá dejar de producir y centrarse en innovar?

-No. Es evidente que en 2015 no estaremos produciendo lo mismo de hoy, que tendremos que centrarnos en productos en ese momento competitivos y que la innovación es fundamental para nuestro país, para crear valor añadido. Pero en ningún caso va a suponer el fin de la actividad industrial en el País Vasco. Todo lo contrario, se va a seguir desarrollando nuestro tejido industrial.

-Es optimista.

-Los datos de los últimos años confirman que hay que ver con optimismo la situación actual. También es verdad que hemos vivido un buen ciclo económico mundial, sin parangón. Si no hacemos nada ahora, en diez años habrá problemas. Por eso es necesario cohesionar el conocimiento del que disponemos y aprovechar nuestro mejor recurso, las personas. Si lo hacemos, el futuro será prometedor.

-Es usted uno de los grandes defensores del modelo de cooperativa y, sin embargo, no parece que lo hayan exportado a China.

-El concepto de cooperativa no es un fin, sino un medio. No vamos con afán misionero o imperialista, tratando de implantar nuestro modelo por el mundo. El cooperativismo afirma la supremacía del trabajo sobre el capital y permite que una serie de personas se junte y comparta un proyecto. Así es en nuestro país, pero en otros lugares no es posible implantarlo, como en China, donde la legislación no lo permite. Eso no quiere decir que no vayamos allí con la filosofía que nos caracteriza en casa, y que se resume en la participación del trabajador en la gestión, el gobierno y los resultados. Por eso, a todos nuestros trabajadores, sean chinos o no, les proporcionamos toda la información sobre la empresa y la formación para que aporten lo mejor de sí mismos. En cuanto a los beneficios, buscamos fórmulas, como premiums, para que disfruten de ellos. En algunos casos, aunque no en China, también hemos dado entrada en los consejos de administración a trabajadores, no porque lo regalemos, sino porque el socio local también tiene participación y se lo merece.

-¿Los proyectos industriales en China deben ir de la mano de iniciativas educativas?

-Por supuesto. A través de Mondragon Unibertsitatea tenemos diseñados acuerdos que permiten que estudiantes chinos puedan desarrollar el proyecto de fin de carrera, o cursar el último año de su formación, en nuestro país, y viceversa. Así formamos a españoles en un lugar próximo al de nuestra implantación industrial, para que luego puedan dirigir o participar en los proyectos que se lleven a cabo en China. Por otra parte, con la inserción de personal local en nuestra universidad conseguimos conocerlos mejor y que se familiaricen con nuestras empresas. Eso facilita una buena selección y la fidelización de los futuros trabajadores.
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