
La clave de esta disputa política es que los rectores de la Diputación han presentado un presupuesto ordinario que debe ser aprobado por las Juntas Generales (el Gobierno foral ya no tiene mayoría absoluta) en el que no se ha incluido un remanente de tesorería de 56 millones de euros que, al ser ingreso ordinario (procede de los impuestos que pagan los guipuzcoanos), debería estar reflejado en esos presupuestos. En vez de hacerlo así, la Diputación los ha reservado para un plan estratégico que elaborará una consultoría externa y que estará dotado con 70 millones de euros. Este plan es considerado en la práctica un 'presupuesto extraordinario'.
Al hilo de esta actuación, Miguel Buen extrae varias conclusiones: «El equipo de gobierno necesita una auditoría externa porque desconoce la realidad guipuzcoana, a pesar de que PNV y EA llevan 25 años al frente de la Diputación. No tienen un proyecto propio, pero es que ni siquiera ha habido un traspaso de papeles e información con el gobierno saliente, por lo que la falta de seriedad es evidente. Los dirigentes actuales parecen una caja de sorpresas y son capaces de autoenmendar el Impuesto de Sociedades que previamente habían acordado o sacarse de la chistera conceptos que no existen en la normativa que regula los presupuestos, algo que no se había hecho nunca».
«Nos crea indefensión»
Según el dirigente socialista, «esta situación crea inseguridad jurídica y política, porque la oposición desconoce qué norma tiene que enmendar, si la ordinaria o la extraordinaria, lo cual deja a los grupos en el limbo presupuestario. Esta Diputación es un desbarajuste, va a salto de mata en todos los ámbitos y encima pretende trampear y crear indefensión en los grupos de la oposición».
Buen habló incluso de «chantaje», porque, según indicó, «el Gobierno foral ha incluido en el presupuesto para 2008 el incremento de la participación de los ayuntamientos hasta el 57%, pero ¿qué pasa si se rechazan las cuentas presentadas? ¿Van a acusar a la oposición de que los ayuntamientos sigan cobrando menos? Antes, la financiación municipal se regulaba por una norma foral y no estaba a expensas de que los presupuestos fueran aprobados. Presentaremos una iniciativa para que esto vuelva a ser así».
La Diputación tiene previsto presentar el plan estratégico en febrero. Por el momento, lo único que han hecho público es que las ayudas a clubes deportivos como la Real, el Bruesa o el equipo Euskaltel de ciclismo pasarán a ese presupuesto extraordinario.
Buen adelantó su sospecha de que «la Diputación incumplirá acuerdos alcanzados en las Juntas como el complemento de las pensiones más bajas, el incremento de la financiación municipal o el reparto de la representación de los grupos políticos en las sociedades y fundaciones que dependen de la Diputación».
mvillameriel@diariovasco.com





