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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 14 febrero 2012

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EL 'BOOM' DEL IDIOMA CHINO
Euskera, castellano y ... chino
La cuenta atrás para aprender el idioma más hablado del mundo ha comenzado en Gipuzkoa.- Trabajadores que reciben clases en la empresa, padres y niñas adoptadas de china, estudiantes y profesionales diversos apuestan por la «lengua del futuro»

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Euskera, castellano y ... chino
SAN SEBASTIÁN. DV. El 'Do you speak English?' puede pasar a la historia. La lengua de los caracteres viene pisando fuerte. Es la opinión de profesionales y estudiantes apuntados en las clases de chino que ofrecen, en número creciente, empresas, academias y centros educativos de Gipuzkoa. Desde una firma como China Consultants, que se ha instalado en San Sebastián para mediar entre los mercados guipuzcoano y asiático, a las clases de chino para empresas y particulares que organiza el Centro de Idiomas de Mondragón (grupo MCC). Desde las asociaciones de padres adoptivos de niños chinos a las academias de idiomas... el 'boom' por la lengua más hablada del mundo está a punto de estallar en Gipuzkoa.

«El interés por el chino se está despertando en el País Vasco y en España», explica Fabrizio Mori, responsable de las clases de este idioma en la academia Lacunza en San Sebastián. «Hay países como Alemania y Francia que apostaron por ello hace unos años y nos llevan la delantera». Las clases de chino comenzaron en Lacunza el pasado año con cerca de 80 alumnos y la demanda sigue en aumento. «La respuesta está siendo muy positiva. Algunas cosas tienen que asentarse. Tenemos proyectos como el de desarrollar un 'corner' chino, con material para profundizar en el conocimiento de la cultura y la posibilidad de contactos».

El 2007 está siendo el año de España en China. Aún así, el interés que el país asiático despierta en nuestro ámbito es «relativamente modesto», opina Mori. «Allí no ocurre lo mismo. Cualquier chino conoce la Liga española de fútbol y a La Real. Ven los partidos en directo. En interés nos llevan mucho adelanto». Tal vez el grupo inversor chino con interés en La Real sea prueba de ello.

Potencia inversora

En interés y en posibilidades. «A China la seguimos viendo como un país donde se fabrican cosas baratas», explica Ignacio Fernández, delegado en San Sebastián de China Consultants, una firma que busca mediar entre los mercados guipuzcoano y asiático. «Pero las posibilidades van mucho más allá. Porque es un país donde se puede vender y que tiene una gran potencia inversora. Y está China como país emisor de turistas de alto país adquisitivo».

¿El 'boom' se ha desatado? «Mi sensación es que queda mucho por andar. Pero el interés va a desatarse, especialmente en torno a las Olimpiadas de Pekín, a mediados del próximo año». Aunque otros países nos lleven la delantera, «las cosas tienen su tiempo», apunta Fernández. «China es un país que marca mucho los tiempos en todos los aspectos y en este tema son ellos quienes aún no han pisado el acelerador». Cataluña ha dado pasos en materia turística, «que en el País Vasco aún no se han dado». «Pero es ahora cuando China empieza a mostrar todo su potencial».

La cuestión demográfica pesa. La Comunidad Autónoma Vasca tiene algo más de dos millones de habitantes. España, 48 millones. Y China, 1.400. «No son cifras comparables», reflexiona Fabrizio Mori. «A finales de agosto estuve en la feria del Libro de Pekín y al menos una editorial vasca participaba en ella. Hay muchas empresas vascas instaladas allí».

Fabrizio Mori es profesor de chino. Estudió Filología Oriental en la Universidad de Venecia, «una de las las pocas universidades que ofrecen asignaturas de filología china», recuerda. Después de varios viajes y estancias en el país logró dominar el idioma. «Yo no soy nativo y siempre puedo mejorar. Pero lo conseguí». ¿Su receta? «Trabajar». En su opinión, el idioma «no es tan complicado como puede parecer a primera vista». «La gramática es bastante sencilla. Al extranjero le cuesta dominar la escritura y la pronunciación, la fonética». El chino es un idioma tonal. Los tonos aportan significados diferentes. «Pero es un idioma esquemático y claro. No hacen falta 50 años para aprenderlo. Lo que se necesita es constancia, empeño, dedicación e ilusión. Hacer las cosas de forma metódica».

El método chino

'Método' es una palabra clave en la cultura china. «Los niños, desde pequeños, aprenden en la escuela cada día una cantidad de caracteres». «Los repiten 20, 30 veces hasta que los conocen. Y así todos los días. Es algo fundamental. Son símbolos que hay que memorizar. Porque, o tienes una memoria visual increible, un don de la naturaleza, o debes practicar. Los niños memorizan. Y eso influye en la forma de ser china. Hay que hacer las cosas de determinado modo. Las reglas son claras. De este modo logran hacerse con todo».

¿Es esto lo que podemos aprender de la cultura del dragón? «Todas las sociedades tienen aspectos positivos y negativos. Nosotros quizas nos adaptamos mejor a los cambios. Ellos lo logran, pero con su propia forma de hacer las cosas».

Con método, dos años de estudio pueden ofrecerte un nivel aceptable en este idioma. «Para leer un periódico y mantener una conversación sencilla necesitas el concimiento de 1.000 o 1.500 caracteres, que, en muchos casos equivalen a palabras. Ello garantiza un nivel bueno para expresarte en cuestiones cotidianas. En Lacunza vemos 500 caracteres por año. En dos años llegaremos a 1.000 caracteres».

Hay que pensarlo dos veces antes de tirar la toalla, recomienda Mori. Un buen consejo para cualquier estudiante de idiomas. «Hay que seguir adelante. No pensar que es imposible. Se trata de aprovechar al máximo todas las ocasiones que tienes para hablar. Igual la primera vez se ríen. Pero la segunda, te ayudarán. Es bueno plantearte pasar una temporada en el país. Y hacer las cosas con método y constancia. Así se pone cada día algo más».

Portadas de periódicos

Para lograr dominar un idioma, ¿hay que sufrir? «A mí nadie me obligó a ir a China», recuerda Mori. «Fue un descubrimiento y un trabajo. Cuando quieres lograr algo, hay que poner dosis de empeño y pelear para conseguirlo. Pero yo no hablaría de sufrimiento. El trato con la gente allí es muy positivo. Los chinos son curiosos y les gusta conocer a otras personas y otras culturas. Hay que adaptarse a los ritmos y a la forma de ser de allí, pero eso pasa en todas partes. La gente que viene aquí también debe de amoldarse y ello requiere tiempo».

Volvió a China más veces durante la carrera para conocer el país y la forma de vida de la gente. «El idioma es uno de los aspectos. Pero la forma de pensar y de actuar son realidades que no se estudian en los libros». Las diferencias son grandes. «En carácter, no tanto. Los latinos y los chinos tenemos algunos aspectos bastante parecidos, aunque parece que hay muchas distancias. Lo que es diferente es la forma de hacer las cosas, el protocolo. Hay que conocerlo directamente allí».

A Yun Yang no le falta trabajo. Da clases de chino en el colegio Mary Ward de San Sebastián y también a grupos de la asociación de adopción en China Anichi en San Sebastián, Zarautz e Irun, abiertas a cualquier niño que quiera aprender el idioma. «En este momento hay una demanda enorme», explica.

Para aprender chino, como cualquier otro idioma, lo mejor es una buena actitud, asegura Yang. «Tengo niñas de origen chino cuyos padres le han apuntado a clases de idioma, pero si ellas no quieren, no hay nada que hacer».

En el colegio Mary Ward, las clases de chino son una actividad extraescolar de una hora a la semana. «No se trata de cargarle con unos objetivos muy ambiciosos. Más bien es una introducción, una mezcla: por un lado, el idioma, y por otra, la cultura y las constumbres. Navidades, año nuevo chino... son eventos que interesan a los niños».

Fueron los padres los que pidieron las clases de chino para sus hijos. «Es el idioma de futuro», explica Elena Carrere, responsable de esta actividad. «Las empresas que quieren hacer negocio van a China. Consideramos que inciar esta actividad tenía sentido y más en un centro que apuesta por el multilingüismo, como es el Mary Ward».

Lo más importante para aprender el idioma son la ganas, asegura Yun. «La actitud es lo más importante. Tengo niñas de origen chino, cuyos padres quieren que aprendan el idioma. Pero si ellas no ponen de su parte, no hay nada que hacer».

¿Es el chino el idioma del futuro? «Todos los que quieren hacer negocio van a China», dice.

¿Cómo llegó Yun Yang, de 34 años, a San Sebastián? «Mi padre era seleccionador español de Badminton», explica. «Él estaba aquí y el resto de la familia vinimos hace 16 años. Llegamos a Pontevedra y nos hemos movido por muchas ciudades». Yun Yang es licenciada en Administración Económica y realizó en Deusto un máster de Comercio Internacional. Durante 5 años trabajó en el mundo de la empresa y desde el 2003 se dedica a la enseñanza. «Disfruto mucho porque los niños tienen muchas ganas de aprender y veo los resultados», dice.
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