
CRISTINA SERRANO
Servicios Centrales de Kutxa
«Nunca pensé que podría hacer un examen en chino»
Es el segundo año que Cristina Serrano estudia chino. Licenciada en Administración y Dirección de Empresas y con 31 años, trabaja en los Servicios Centrales de Kutxa. «Hablo otros idiomas y para mí es un reto empezar uno nuevo», dice. «El chino es un idioma de futuro y desde el punto de vista profesional puede abrirme nuevas posibilidades. China es un mercado de clientes emergente y las empresas interesadas en crecer ponen sus ojos en el país».
Aprender chino, ¿es una apuesta difícil? «Los occidentales no estamos acostumbrados a escribir en caracteres y es algo que cuesta. Pero hay compensaciones: En poco tiempo puedes empezar a leer textos sencillos. Si me dicen hace un tiempo que iba a ser capaz de hacer un examen en chino, no me lo hubiese creído».
Y una recomendación: «Si alguien está interesado en las nuevas experiencias con apuesta de futuro que empiece con las clases de chino, ya», asegura convencida.
CARMEN DE LAS CUEVAS
Profesora de la UPV
«Tengo interés en la escritura musical china»
Alberto Galvany, profesor en la Pompeu Fabra y chinólogo, está en el origen de el interés de Carmen Cuevas por el idioma chino. Esta profesora de la UPV acudió a un curso sobre Lengua y Cultura China del campus universitario. Entre los ecos del Libro del Tao de Lao Tse, el arte, la poesía y la historia china y la introducción a los caracteres del idioma, Carmen de las Cuevas se quedó prendada. «Fue apasionante», recuerda esta profesora de Historia de la Música y Voz en la Escuela de Magisterio.
«Por mi especialidad, yo tenía un interés especial en la escritura musical china, que no es como la europea. Terminé Filosofía y mi memoria de licenciatura fue sobre notación musical. Pero me tuve que quedar en la europea, porque de la oriental no encontré información».
Es su segundo año en Lacunza. «Quería un sitio con garantías, hacer un buen aprendizaje, porque ya intuía que la cosa es seria. Yo aprendí inglés con ellos y confío en su forma de enseñanza». Su meta: En un par de años realizar una estancia en el país y trabajar allí el tema de la música popular china y la notación.
ELIXABETE Y XABIER CENDOYA
Estudiantes
«Los aitas nos dijeron que sí, pero que estudiáramos»
Fueron Elixabete Cendoya (15 años) y su hermano Xabier (14) los que propusieron a sus padres estudiar chino. Ellos les contestaron que sí, siempre que estudiaran. «Siempre me ha interesado la cultura oriental», explica Elixabete. «Ví que en Lacunza ofrecían clases de chino y me apunté el curso pasado. Es un idioma muy diferente, que se escribe con signos, y quería probar. La experiencia me ha gustado y por eso he decidio seguir este año». Elixabete Cendoya estudia 4º de la ESO, pero el chino no es el único idioma al que se enfrenta en Lakunza. Este año prepara la primera parte del First Certificate de inglés. En casa habla en euskera y, de momento, puede con todo. «Hay que trabajar, pero he podido hacer deporte y sacar adelante lo del colegio sin ningún problema».
Xabier empezó a estudiar chino por su interés por los idiomas. «Me parecía una oportunidad buena empezar con el chino, que es un idioma muy especial y que habla mucha gente», dice. Está en 3º de la ESO. «La decisión ha sido cosa nuestra. Mi hermana empezó a mostrar interés por el idioma y a mí me contagió. Les dijimos a los aitas que queríamos empezar y ellos nos contestaron que, siempre que trabajáramos, adelante».
¿Piensa continuar? «Quiero seguir adelante. Empezamos el curso pasado con Fabrizio Mori. Fue tan ameno, preparaba tan bien las clases, que decidimos continuar. Animo a cualquiera a que empiece a estudiar chino».
CRISTINA VILLAR Y SARA
Madre adoptiva y su hija china
«Fue la niña la que nos pidió ir a clase y está encantada»
Sara Jing, de 7 años, pidió a sus aitas empezar las clases de chino. Lleva 2 años en ello. El año pasado las clases eran de una hora a la semana, y este año, de dos. «Lo decidió ella», relata Cristina Villar, su madre y presidenta de Anichi, asociación de adopción de niños en China. «Nosotros siempre hemos procurado tener contacto con la cultura de donde provienen las niñas, a través de documentales, fiestas en la asociación o visitas de Yanping, una escritora china que vive en Cataluña y viene a dar charlas y a realizar talleres con los niños. Les empezó a enseñar ideogramas chinos. Sara empezó a escribir, le gustó y dijo que quería aprender».
Las clases de chino llevan varios años en marcha en Anichi. «Empezó un grupo muy pequeño y ahora hay tres, en San Sebastián, Zarautz e Irun», explica Cristina Villar. «Sara está muy contenta. Le enseña chino a su padre. Es un idioma muy difícil y la niña tiene sus momentos, pero la verdad es que le gusta. Está muy contenta».
Al proceder de China, ¿le resulta más fácil a Sara Jing aprender el idioma? «Tiene la base y eso le da una facilidad para adquirirlo. Lo habló durante un año antes de venir con nosotros y algo se les queda. Ahora van a clase dos amigas de Sara que no son chinas y tienen la misma facilidad. Pero la base, ayuda».
Sara Jing, que tiene una hermana, Aisha, de 4 años, asegura que está muy contenta con las clases. «Es un poco difícil pero voy muy a gusto todas las semanas con mis amigas a las clases»
AINHOA VIDAURRE Y AITOR ERAÑA
Estudiantes del Mary Ward
«Sentíamos curiosidad por la experiencia»
Curiosidad por la experiencia. Es lo que sentían Aihoa Vidaurre y Aitor Eraña, alumnos de 2ª de la ESO en el colegio Mary Ward de San Sebastián. En su agenda, además de euskera y cstellano, están el inglés y el alemán. «Al principio parece difícil, pero merece la pena», dice Ainhoa.
A Aitor Eraña le apeteció el reto. «Nos lo ofrecieron como actividad extraescolar y me decidí», explica. ¿Hay que estudiar mucho? «En clase siempre repasamos y, a veces, también en casa».







