
Tres alumnos recién titulados expusieron sus respectivos trabajos finales al público asistente. El diseñador gráfico Iker Bereciartua proponía en Enclave Pánico un espacio polivalente donde fusiona una cafetería, un restaurante, un teatro, una editorial y un cine. Todo ello estaría ubicado en una gran ciudad y basado «en el Teatro Pánico de los años 60, promovido por Fernando Arrabal, Alejandro Jodorowsky y Roland Topor, e influenciado por el dadaismo y el surrealismo», explicó el autor a través de un vídeo.
La interiorista Laura Estévez planteaba construir un Club Nautico en las instalaciones del Puerto Deportivo de Hondarribia, que diese respuesta «a las necesidades y usos propios de esta actividad» y con «una imagen contemporánea tanto en el interior como en la interesante implantación en el lugar». Por último, la diseñadora de Jardín Jone Iturralde presentó su trabajo titulado Huerta Zurbano en Segura, donde proyectaba transformar una zona degradada por el paso del tiempo en un gran parque dotado de un laberinto, un claustro y flores aromáticas.
Pero el proyecto que más expectación causó fue el desarrollado por tres alumnos de Kunsthal, ya titulados, para el Museo Guggenheim Bilbao y que a diferencia de los tres anteriores, se ha llevado a cabo. El edificio de Frank Gehry ha cumplido diez años y para celebrarlo sus responsables han decidido redefinir su actual identidad corporativa, con el fin de proyectar una imagen más moderna y atractiva.
Iker Bereciartua, Dorleta Martínez e Iñigo Puso han recibido el encargo de rediseñar los soportes utilizados en la tienda del Gu-ggenheim, como son las bolsas, sobres, marca páginas, papel de regalo, pegatinas, cajas y pósters.
La directora de comunicación del museo, Alicia Martínez, se acercó al acto para explicar cómo surgió la colaboración entre Kunsthal y el Guggenheim. «El centro me invitó a formar parte del Tribunal de Calificación de Proyectos Finales de Carrera y quedé realmente sorprendida por el nivel de los trabajos presentados», comentó. «Cuando volví al museo expresé mi admiración y propuse la idea de trabajar juntos. La oportunidad surgió con el décimo aniversario del Guggenheim y les encargamos cambiar la imagen del packaging de la tienda, que aunque estaba perfectamente integrada en la imagen corporativa del museo, creíamos que tenía poco impacto», añadió.
Presentación en Bilbao
A pesar de que el resultado final del proyecto se presentará oficialmente la semana próxima, en en el propio Guggenheim, los autores del trabajo adelantaron que su propuesta se basa en introducir «colorismo a los soportes pero sin perder la contemporaneidad, la elegancia y la sobriedad del Guggenheim». Dorleta Martínez explicó que «en la imagen actual se repite mucho la fotografía y el color gris, algo que resulta repetitivo y puede llegar a aburrir, y eso no hace justicia a la espectacularidad del museo».
El grupo ha tomado el interior como referencia del museo. El nuevo diseño de las bolsas y demás soportes de la tienda responderán al «caos ordenado de Gehry». El cromatismo y el movimiento han sido los puntos de partida del proyecto. Por ejemplo, el logotipo adquirirá «las formas orgánicas del museo», aunque lo más novedoso se basaría en la introducción del color. «Todos vemos el titanio gris, pero en realidad adquiere diversos colores en función de las condiciones del tiempo», comentó Dorleta Martínez. Sin querer revelar el producto final -se reserva para el viernes- los autores comentaron que la nueva imagen respetará la identidad del Guggenheim, pero que el impacto visual será mayor.





