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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Una 'estampita' en versión africana
La Ertzaintza ha detenido en lo que va de año a veintiséis personas por estafar más de dos millones de euros con el timo de los billetes tintados

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Una 'estampita' en versión africana
SAN SEBASTIÁN. DV. Todos saben que nadie da duros por pesetas. ¿Todos?, todos no. Al menos trece personas han caído este año en un burdo engaño, han sido víctimas de una estafa, la del dinero tintado. En lo que va de 2007 la Ertzaintza ha detenido a veintiséis personas, doce de ellas en Gipuzkoa, que habrían cometido un fraude por una cuantía de dos millones de euros.

«Dinero tintado», «duplicado de dinero», «lavado de dinero», «timo de los fotolitos» o «wash wash». Son denominaciones para una misma estafa, la de pretender que unos papeles tintados de un determinado color terminen por transformarse en papel de moneda de curso legal después de haberles aplicado unos líquidos. La Ertzaintza ha detectado este año un importante aumento de estos casos en el País Vasco, donde el número de estafadores detenidos asciende a veintiséis. Del total de arrestos, ocho se han practicado en Gipuzkoa, doce en Vizcaya y seis en Álava. A una de las víctimas, los detenidos le sustrajeron 600.000 euros y a otra, 300.000. En trece de los casos, los autores llegaron a consumar el delito.

Los autores son de origen camerunés que buscan como víctimas a pequeños empresarios, parte de ellos del sector hostelero. El engaño es ejecutado por un mínimo de dos o tres personas de raza negra que ofrece un «aspecto pulcro, aunque a su forma, y no tienen dificultades para hacerse entender», afirman fuentes policiales.

El primer contacto se produce por lo general en el negocio de la víctima. El estafador se presenta como intermediario de un compatriota que posee una importante cantidad de dinero para invertir. Puede ya que en ese momento la víctima rehuya de sus interlocutores, pero si muestra el suficiente interés, puede darse poco menos que por engañado. Se citarán para una segunda entrevista, a la que, esta vez, acudirá el falso propietario del dinero. Éste le explicará que tiene una cantidad para invertir, que el dinero procede de su patrimonio o de algún tipo de subvención extranjera que ha terminado en sus manos. Puede que argumente que se trata de un exiliado político, que abandonó su país con un dinero que ahora necesita «colocar». Le dirá también si es necesario que se ve obligado a blanquear el capital a través de negocios y que para ello necesita la colaboración de alguien que ya esté introducido en ese mundo. Eso sí, advierte que le dará una «generosa comisión». En el caso de que la víctima siga interesada, concertarán otra entrevista, en la que los estafadores le harán una demostración.

A un hotel

Este nuevo encuentro tiene lugar habitualmente en un hotel. Es precisamente en esta cita cuando se comunica a la víctima que para poder sacar el dinero de su país, tuvo que emplear un método muy conocido en los estados africanos que consiste en tintar los billetes con unos productos especiales. De esa forma, el dinero no es detectado por la policía de fronteras. Le informan, igualmente, que para que recobren su estado original han de ser lavados o tratados con unas sustancias mientras están en contacto con billetes sin tintar. Para hacer creíble la explicación, los estafadores realizan una demostración. Así, sacan un papel tintado y lo juntan con un billete que suelen pedir a la víctima. Ambos son rociados con unos líquidos y envueltos generalmente con papel aluminio. Transcurrido un tiempo se retira el envoltorio y donde antes había un billete y un papel tintado ahora hay dos billetes. En realidad el papel coloreado era un billete auténtico que al contacto con los líquidos recobró su color original. A la víctima se le entrega el billete conseguido y se le dice que se tome su tiempo para comprobar que es auténtico, que pague con él en algún comercio o que lo lleve a un banco.

Si convencen a la víctima, le piden los billetes necesarios para repetir la operación de forma masiva. Si lo consiguen, le dirán que sea él quien custodie el proceso de conversión en billetes legales y que no abra los paquetes hasta que no hayan transcurrido unas horas desde el lavado y cierre de los paquetes, como condición necesaria para que se produzca el lavado. Sin embargo, cuando la víctima los abre, comprueba que el contenido sólo son papeles sin valor y que, por lo tanto, le han dado el cambiazo.

En uno de los casos, semanas después de que se hubiese consumado el engaño y los estafadores hubiesen desaparecido, la víctima, en la ignorancia más absoluta de que había sido victima, llamó telefónicamente a la Ertzaintza, a quienes no sólo les explico lo que le había sucedido, sino que les pregunto si ellos disponían de líquidos para limpiar los billetes tintados.

La Ertzaintza recuerda que, últimamente, los estafadores se han dirigido a personas que han puesto a la venta de forma particular un coche o una moto. Se cree que algunas personas que han sido víctimas de un engaño similar por sumas de dinero no muy elevadas no han presentado denuncia.
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