
Juan Carlos Adot, director de la Herri Eskola de Elgoibar, apuesta por la educación en la escuela. [MICHELENA]
LAS PREGUNTAS
1 ¿Qué le parece la fórmula de educar en casa?
2¿Hay que admitir que existan sistemas educativos diferentes al oficial?
3 ¿Es el sistema educativo general el mejor de los posibles?
4¿Qué opina de que el caso de la familia de Irun se haya llevado a la vía judicial?
1 «Sin entrar a valorar el derecho de los padres a educar a sus hijos, considero que nuestro sistema intenta garantizar el acceso a la educación de todos los niños y niñas. Que los padres puedan ejercer por sí mismos ese derecho, me parece complicado. Porque unos lo pueden hacer bien y otros, menos bien. De momento, el único sistema que garantiza que todos los niños accedan a la educación es el actual.
2«Por libertad, se deberían de admitir. ¿Pero eso significa que se puede educar a los niños y a las niñas como se quiera? Si cada colectivo humano quiere dar una enseñanza diferente puede ser bueno o puede ser malo. Porque es una forma de crear guetos. En vez de hablar de diversidad, que es lo que garantiza el sistema general, hablamos de diferencias».
3«Es el menos malo. Decir cuál es el mejor es muy difícil. Pero de todos los sistemas que hemos tenido hasta ahora y de los conocidos es el menos malo».
4«No sé cuál ha sido el proceso para llevarlo a la vía judicial. Si alguno de los hijos estaba matriculado en un centro y dejó de acudir a él, por ley se investiga en qué situación se encuentran estos niños. Por qué no acuden a la escuela. En casos de absentismo escolar, la inspección educativa actúa. Si el procedimiento de la denuncia judicial es bueno para unos, mientras no exista otra normativa, la inspección debe de tratar a todos por igual. Tanto a aquellos niños que no van a la escuela por absentismo como a los que no van a la escuela porque los padres los educan. Otra cosa es si debería de haber otro sistema educativo. Pero ahora se ha hecho lo que se debía de hacer».
1«En principio, no me parece mal, con muchas matizaciones. La obligatoriedad de la educación escolar está muy bien, porque sirve para proteger los derechos de la infancia en los colectivos más desfavorecidos. Pero en determinados casos, como el de Irun, la enseñanza en casa puede tener su plena justificación. Y puede ser completamente aceptable. Porque se cumplen una serie de condiciones. La familia tiene inquietud. Se preocupan. La madre es profesora y se garantiza la educación de los niños.
2«Se trata de una educación alternativa que, en principio, no tiene por qué ser peor. Si estas familias cuentan con los apoyos necesarios para que sus hijos consigan un nivel académico suficiente, bastaría con un examen que lo acreditara. Tampoco creo que haya problemas de socialización, que puede producirse en el parque y en otra variedad de actividades. No tiene por qué ser que esos niños estén aislados. Eso es un tópico».
3«Sí. Nunca ha habido un sistema tan bueno a lo largo de la Historia. Antes nunca hubo una escolarización general. Mis abuelos no fueron a la escuela. Ahora tenemos una educación general y obligatoria. En el tercer mundo hay más de 120 millones de niños sin escolarizar. ¿Qué bien les vendría que la escolarización fuera obligatoria! La educación no es hoy sólo para las élites o los privilegiados, lo que resulta un gran logro. Y es una enseñanza cada vez más científica y más seria. Concretamente en el País Vasco se ofrece una enseñanza bilingüe y en los índices comparativos del Estado resulta, junto con Navarra, una de las mejores.
4«Me parece un disparate enorme. Está muy bien que la enseñanza sea obligatoria pero antes de usar la vía judicial, la Inspección debería haber hablado antes con la familia. Por lo que he visto, las clases de esos niños parecen aulas con mapas, pizarras, libros y cuadernos. Se hubieran dado cuenta de que no existía un abandono, sino una protección bastante garantizada.
1«No es una tarea sencilla. La fórmula de educar en casa es una posibilidad más, como pueden ser las escuelas alternativas. En estos casos, cuando los niños superan las etapas obligatorias se integran en el sistema reglado, habitualmente sin ningún problema. Pero la cuestión de educar en casa es diferente. Considero que se debe permitir como una alternativa más, pero el sistema debería estar regulado, de manera que se garantice que los niños reciben la atención educativa pertinente.
2«Sí. Es una forma de reconocer la pluralidad de la sociedad. Y de canalizar las expectativas educativas de determinados grupos de padres y madres. La Pedagogía es un ámbito muy amplio. Existe una gran variedad de filosofías educativas y no tienen por qué no tener cabida dentro del sistema. Aunque luego necesiten determinados requisitos administrativos. Se trata de garantizar que esos niños no van a sufrir una discriminación que les perjudique en el ámbito de los conocimientos, la socialización o la igualdad de oportunidades».
3«Lo que tiene de bueno es que, por lo menos sobre el papel, garantiza la educación para todos y sin discriminación. Beneficia además al alumnado con dificultades por cuestiones de origen, personales o sociales. Y garantiza que todos los niños llegan a un punto de partida común para el desarrollo futuro de su vida. Pero desde luego que el sistema puede mejorar en medios, en políticas inclusivas o en el tratamiento de las diversas capacidades».
4«Creo que ha habido un problema de procedimiento. No sé cuáles son los cauces y protocolos que deben de llevarse a cabo para regularizar este tipo de situaciones. Opino que hubiera sido más adecuado canalizarlo a través de los servicios sociales. Si hubiera habido un caso de abandono escolar, entonces sí se entendería el recurso a la Justicia. Pero es un caso completamente diferente. Y estas situaciones hay que abordarlas con normalidad y sin escándalo».
SAN SEBASTIÁN. DV. Un matrimonio de Irun ha sido imputado judicialmente por educar en casa a sus hijos de 12, 10, 8 y 6 años. Ketty Sánchez, profesora que regenta una academia de idiomas, donde ofrece formación a sus hijos, y su marido, el estadounidense Michael Branson, se han enfrentado al departamento de Educación del Gobierno Vasco. Defienden un derecho que consideran que debe de poder ejercer cualquier padre: el de educar a sus hijos. ¿Es una fórmula que debe ser admitida? ¿Habría que regularizarla como han hecho algunos países europeos o Estados Unidos? Tres expertos del área de la Educación y la Pedagogía opinan sobre la cuestión.
JUAN CARLOS ADOT
Director de Herri Eskola de Elgoibar
«La educación en casa no cubre bien el aspecto social»
Aceptando el hecho de que pudieran existir otros sistemas paralelos, deberían estar legalizados. La inspección educativa debería llevar un control riguroso de los mismos. Se trataría de visitar a las familias y conocerlas. Y éstas, avisar de que no van a entrar en el sistema general, anunciar que van a educar a sus hijos en casa. Y la inspección de Educación debería comprobar que se trata de familias aptas para ello. Y entramos así en una distinción social. ¿Quiénes son aptas? ¿Las personas con mayor capacidad intelectual o mayor capacidad económica?
Así se cubriría la parte de la instrucción. Pero queda el lado social, que en casa no se cubriría del todo. La escuela, con sus aspectos buenos y malos, es una microsociedad, con niños y niñas diferentes, que reproduce los conflictos que existen fuera. No hay que negarles la experiencia de enfrentarse y superar los conflictos que allí surgen.
Creo que el mejor sistema es el que tenemos. Si la Administración piensa que debería haber otros, el control debería ser muy riguroso».
FÉLIX ETXEBERRIA
Catedrático de Pedagogía en la UPV
«Judicializar el caso de Irun ha sido un disparate»
Se trata de proteger los derechos de los niños. Cuando se acude a la familia y se comprueba que la familia está atendiendo los derechos de sus hijos, hay que admitirlo. Y puede haber variadas razones para ello. Entiendo que desde Inspección no se ha ido a casa de la familia. No han hablado con ellos. Y ha abierto un trámite judicial, lo que me parece un disparate».
El sistema educativo es lo mejor que tenemos. La escuela es la mejor máquina de enseñar. Eso no quiere decir que todos tengan que pasar por el mismo camino. Y tampoco que una alternativa como la de educar en casa tenga que generalizarse».
Supongo que la Inspección educativa se encuentra en el dilema de cumplir la legislación, que dice que la enseñanza es obligatoria y por otro, respetar el derecho o la libertad a la familia a educar de una forma diferente, garantizando los niveles educativos. Pero han actuado erróneamente. Si hubiera detectado abandono, sería diferente.
¿La Inspección educativa no tiene asuntos más urgentes y apremiantes de qué ocuparse? ¿No sería mejor garantizar el éxito escolar de los alumnos inmigrantes o el aprendizaje del euskera en una mayor proporción de la que existe actualmente?».
GARBIÑE ARRIZABALAGA
Pedagoga asesora de Baikara, Federación de Asociaciones de Madres y Padres de la Escuela Pública Vasca
«Hay que regular una alternativa que no sirve para todos»
Educar en casa no es fácil. Requiere unas condiciones y una preparación por parte de los padres. No es una alternativa al alcance de cualquiera. No todos pueden permitirse una posibilidad así. Porque aparte de la disponibilidad horaria, está la necesidad de determinado tipo de conocimientos y el contar con una serie de apoyos didácticos y pedagógicos, que en este momento están cubiertos por el sistema educativo.
Las leyes educativas deberían contemplar qué condiciones deben de cumplirse para educar en casa. Es diferente a otras alternativas. Porque cuando se abre un centro educativo, aunque vaya en una línea diferente de la oficial, se requieren una serie de permisos y el sometimiento a determinadas pruebas o exámenes. Pero este caso es diferente, porque son los propios padres los que se instituyen como agente educativo formal».