
EL DOCUMENTAL
Entonces, el nombre del diseñador de Getaria representaba para él apenas una referencia, la de un personaje de renombre nacido en el País Vasco. Hoy, un año después, Tejedor es un auténtico erudito en la trayectoria personal y profesional de Balenciaga. «He hecho un estudio profundo con expertos en el tema y escuchando a todas esa gente que tuvo alguna relación directa con éste», indica.
El resultado de su investigación es el documental para televisión Cristóbal Balenciaga, permanecer en lo efímero, que aún se haya en fase de rodaje. Su autor destaca, principalmente, la estructura en la que se basa. Según explica, «he establecido un paralelismo entre la vida y la carrera del modisto y la construcción de un vestido diseñado por él mismo. La concepción de este vestido funciona como un testigo que me permite pasar por sus colaboradores y conocer su entorno. A través de ellos descubrimos cómo era Balenciaga, su personalidad, su trato, las técnicas propias desarrolladas que luego hicieron escuela ».
Entre esas personas entrevistadas por Oskar Tejedor se encuentran colaboradores de la talla de Emanuel Ungaro o Courrèges, amigos como Hubert de Givenchy, clientas y trabajadores. Ese es el caso de las dos modelos que en París le sirvieron de maniquíes o el de Juan Emilas, quien trabajó en EISA, la Casa Balenciaga de Madrid, desde 1948 hasta su cierre, ejerciendo de cortador en la sección de sastrería y colaborador más cercano del modisto.
Universo de recuerdos
Sus testimonios encajan como las piezas de un inmenso puzzle que promete mostrar, una vez completado, el universo de Balenciaga; un universo hecho de recuerdos e infinidad de anécdotas, como las narradas por el estadounidense Norman Marcus. «Hay miles y yo he tratado de recuperarlas», asegura el realizador guipuzcoano. «Marcus recuerda cómo en varias ocasiones se le concedió un premio en América y nunca fue a recogerlo. Era un hombre muy humilde, generoso, contrario al marketing y a la publicidad. Ni siquiera concedía entrevistas. Todo eso creaba una aureola de misterio».
Junto a los relatos referidos a la relación que mantenía con su familia, discípulos, empleados y otros grandes diseñadores -«Chanel le respetaba y también envidiaba, mientras Dior le profesaba una gran admiración»-, el documental recoge, a lo largo de sus 56 minutos de duración, cuatro intervenciones correspondientes a otras tantas voces calificadas de «pilares científicos». Se trata de Pamela Golbin, conservadora del Museo de Artes Decorativas de París; Lesley Ellis Miller, conservadora jefe del Departamento de Mobiliario, Textiles y Moda del Museo de Artes Aplicadas Victoria & Albert de Londres; Myra Walker, directora de la colección de moda de Texas y comisaria de la muestra expuesta en el Museo de Dallas; y Miren Arzalluz, curator del Museo Balenciaga.
Según explica Tejedor, «cada una de ellas nos permite descubrir, a pinceladas, el contexto sociopolítico de las distintas épocas de su vida. Desde su inicios en España a su posterior llegada en 1937 a París, pasando por el éxito en los años 50 de sus creaciones en Europa y la repercusión de éstos en América».
Rodaje complejo
El rodaje de Cristóbal Balenciaga, permanecer en lo efímero no está resultando una tarea nada sencilla. «Tenemos que entrevistar a muchas personas célebres y su acceso es complicado», admite Oskar Tejedor. «Tampoco nos está siendo fácil poder disponer de los archivos fílmicos de la Casa Balenciaga, cuando éstos son fundamentales para ilustrar el documental. Llevamos un año intentándolo, aunque ahora podría solucionarse si firmamos finalmente un acuerdo».
Tejedor sostiene que el suyo es «un rodaje atípico», ya que a diferencia de otros, éste no se está produciendo de un modo «continuo», ni en «un plazo de tiempo cerrado», sino «en función de eventos, como la inauguración de exposiciones, que se celebran en diferentes partes del mundo». Sus cálculos le hacen pensar que el documental podría estar terminado hacia finales de enero de 2008 -«ya hemos grabado el 40%»-, y su presentación oficial tendría lugar a principios del próximo año, probablemente durante la celebración de Festival Internacional de Programas Audiovisuales de Biarritz (FIPA).
En esta coproducción francoespañola, que cuenta con el apoyo del Gobierno Vasco y la participación de la Fundación Balenciaga, ya se han embarcado varias cadenas de televisión como ETB, France 3 y Avro, de Holanda, a las que en breve se sumará la Forta, la Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicos, por lo que su difusión está más que asegurada.
Permanecer en lo efímero
El título del documental dirigido por Oskar Tejedor, Cristóbal Balenciaga, permanecer en lo efímero, es un fiel reflejo de la intemporalidad de su producción. A su juicio, «es sorprendente comprobar cómo un hombre que se dedica a algo tan efímero como es el mundo de la moda ha sabido mantenerse, incluso después de muerto».
En este sentido, Tejedor recuerda que «sus prendas se siguen vendiendo», ya que «todos los años se reeditan modelos de archivo creados por él a un precio altísimo». Añade, asimismo, que Balenciaga «elevó la alta costura a la perfección y con su desaparición, desapareció también ésta».





