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RSS | ed. impresa | Regístrate | 3 diciembre 2008

Beti Erreala!

BETIERREALA!
Naranjito ya no vive en el Rico Pérez
El estadio del Hércules, reformado para el Mundial '82, parece abandonado a la espera de su modernización definitiva
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Naranjito ya no vive en el Rico Pérez
xxxxxxxxxxxxl Xerez. [ESTXXXXREZ]
Corría el año 1982 cuando el Mundial visitó el Rico Pérez. Inaugurado oficialmente ocho años antes, el estadio alicantino fue reformado para acoger los partidos de la máxima competición de selecciones. Naranjito, mascota del torneo hoy convertida en objeto de culto para toda una generación, se paseaba orgulloso por los vomitorios engalanados, las gradas recién estrenadas y los equipados palcos del recinto.

Ha llovido mucho desde entonces. El Rico Pérez ha sufrido en sus cimientos el paso del tiempo y no es ni la sombra de lo que en su día fue. Triste y gris, el vetusto coliseo del Hércules reclama a gritos una modernización que ya ha cumplido sus primeras etapas. El club recompró el terreno al Ayuntamiento -el propio José Rico Pérez, ex presidente de la entidad, asistió a la firma de las escrituras- y los arquitectos que compiten en el concurso han presentado sus proyectos. Han ideado estadios futuristas, con cúpulas retráctiles y recubrimientos inspirados en la luz de la naturaleza. Ingenios del siglo XXI para un equipo anclado en la gloria del pasado.

Mientras llega el momento de la gran reinauguración, el Rico Pérez se cae a pedazos. Hace años que Naranjito decidió mudarse, harto de goteras, humedades, incómodos asientos y un césped indigno. La hierba, si puede llamarse así a los matojos que salpican la hectárea de tierra en que ha degenerado el rectángulo de juego, no es apta para la práctica del fútbol ni casi ningún deporte.

Ahí sufrió la Real una primera parte de balones en largo y rechaces que siempre caían en las botas del rival. Cansado de ver cómo todas sus intentonas caían en saco roto, Coleman varió el discurso en el descanso y decidió que sus jugadores intentaran tocar por abajo. ¿Un suicidio? Por lo visto durante el final de la segunda parte, magia.

Los txuri urdin ofrecieron su mejor versión cuando el reloj amenazaba con sentenciar el 1-0. Xabi Prieto se inventó un golazo y el míster espoleó a sus huestes. La victoria aguardaba al otro lado del centro del campo.

Con el fútbol más práctico que permitía el césped, los blanquiazules encerraron al Hércules en su área, pero una y otra vez el oiartzuarra Unai Alba frenaba las acometidas de Díaz de Cerio, Gari Uranga y Delibasic. Al final, un punto que pudieron ser tres y satisfacción por la buena imagen mostrada en la media hora definitiva.

La Real, como Naranjito, sigue siendo objeto de culto. Cada acción, cada decisión, cada movimiento son escrutados por miles de aficionados dentro y fuera de Gipuzkoa. La penúltima novedad es el desembarco de capital chino, cuyo proyecto es conocido a la espera de su presentación en sociedad.

Sobremesa con té chino

Las tertulias en bares y sobremesas versaban ayer sobre las intenciones del consorcio asiático y sus previsiones de negocio para el club. Nadie escapa ya a la onda que llega desde Oriente. El partido quedó en un discreto segundo plano. Sólo importaba el resultado, los puntos necesarios para que los inversores lleven a cabo su apuesta de devolver al equipo a Primera División.

Los más veteranos se muestran reticentes a lanzarse a la aventura por el temor a que se pierdan las señas de identidad realistas, pero será porque piensan que algo de todo aquello en lo que creyeron existe aún hoy.

Para los desilusionados, la oferta china significa una oportunidad histórica que mira más allá de la mera supervivencia en la que se halla sumido el club. Nuevos mercados, nuevas visiones. El mundo es demasiado pequeño como para perderse en cuestiones de procedencia. El resto se debate entre el miedo a lo desconocido y la esperanza de una solución caída del cielo.

Mientras, la Real se enfrentó anoche a otras diez largas horas de autobús. Hubo tiempo para la reflexión, las confidencias y los juegos de cartas. También para soñar con un viaje de vuelta a casa en avión. Con una vida mejor...

Igual que Naranjito, olvidado por todos menos los nostálgicos y su querida Clementina. La naranja retro es el símbolo de una época dentro de una sociedad cambiante. Renovarse o morir, pensaron en Alicante al ver el polvo que cubría su querido Rico Pérez. Ayer, la Real comprendió que no todo lo nuevo es malo; sólo diferente.

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