
LOS DATOS
El Instituto de Investigación Agraria NEIKER-Tecnalia, dependiente del Gobierno Vasco, detectó un posible positivo por lengua azul en una explotación ovina de Gipuzkoa el 30 de octubre. En ese momento, se activó el protocolo de «sospecha de alerta», por el que Gobierno Vasco y las diputaciones pusieron en marcha las primeras medidas de control a la espera de la confirmación oficial del laboratorio de Algete. Esta ratificación se produjo el viernes, destacando que el foco está en el primer estadio de la enfermedad, ya que las muestras de sangre no presentan aun anticuerpos, es decir, se ha detectado la enfermedad durante el tiempo de incubación, estimado entre 3 y 7 días.
Es el primer caso detectado en el País Vasco. Se trata de una afección veterinaria muy extendida en otras zonas de España y Europa. La política de erradicación de la enfermedad no contempla el sacrificio obligatorio de los animales afectados, que deben ser tratados y controlados.
Se han activado las acciones de control previstas en la normativa vigente. En este sentido, se ha informado a los afectados y a los organismos competentes de las comunidades de Navarra, Cantabria, La Rioja, Castilla-León y País Vasco francés para que hagan lo propio.
Inmovilización
Como primera medida, se ha establecido una zona de 20 kilómetros de radio alrededor de los focos en la que se ha prohibido el movimiento de animales de las especies sensibles y una vigilancia de 150 kilómetros.
La Diputación ha puesto en marcha las normas de bioseguridad y las actuaciones recogidas en la normativa vigente. Entre éstas se encuentran el estudio epidemiológico, la toma de muestras y los tratamientos con insecticidas.
Rafael Uribarren, diputado foral de Desarrollo del Medio Rural, explicó que el cinturón de seguridad «abarca prácticamente la comarca de Donostialdea. El viernes se avisó a todos los ganaderos para que las reses permanezcan en los establos».
Uribarren quiso trasladar un mensaje de tranquilidad: «Esta enfermedad no tiene ninguna incidencia en el consumo humano de los alimentos -leche y carne- provenientes de esos animales», precisó. El diputado indicó que se trata de una enfermedad «estrictamente veterinaria». No obstante, reconoció que traerá consecuencias económicas.
Se iniciará una campaña de vacunación, si bien se estima que en las granjas en las que se han dado casos de esta enfermedad podrían morir la mitad de los animales.
El sindicato agrario EHNE advirtió de que la aparición de la enfermedad refleja que «nuestro ganado ha estado en contacto con ejemplares importados de zonas de Europa donde esa patología es endémica». Reclama medidas de control para la importación en el sector.





