
EL DOCUMENTO
«Lo que han mandado es un documento sin firmar, es decir, que no tiene carácter oficial; una sorprendente manera que tiene la consejera de decirnos las cosas que quiere que sepamos pero que no quiere que oficialmente se conozcan». En el texto advierte que la ubicación de Meaka no iba a ser aceptada para el traslado de las instalaciones de Plaiaundi, según explicó Páez.
«No lo quieren donde está, se negaron a Puiana y se niegan a Meaka», añadía; por no mencionar las imposibles condiciones que exigían para Osinbiribil: vestuarios soterrados, ni gradas ni torretas de luz... Ahora, «proponen dos alternativas en ese mismo documento no oficial», reconoce Páez, que, sin embargo, asegura que en el seno del Gobierno municipal «no las vemos».
Esas propuestas son las de Olaberria (a continuación del edificio de Servicios de Txingudi) y una segunda opción en Meaka, similar a la actual, pero más cerca de la autopista. La primera exigiría un descomunal desmonte. La segunda también, aunque algo menor, pero además, afectaría «a varios caseríos y a actividades económicas que existen allí», detalló el teniente de alcalde. «Es una intervención dura para el entorno».
La cuestión radica en que «Medio Ambiente sacraliza las regatas» y parece ser el motivo para el rechazo de las intenciones municipales, que requerían una modificación del curso de la misma. Eso no ocurre con la contrapropuesta del Gobierno Vasco en el mismo barrio, «pero claro, hay que desmontar medio monte, y nosotros creemos que hay que tener en cuenta esas otras afecciones».
Nuevo doble objetivo
La comunicación extraoficial de la consejería de Medio Ambiente trastoca seriamente las previsiones que el Gobierno muni- cipal pudiera tener; tanto que Miguel Ángel Páez hablaba ayer de un doble objetivo que suena a cantinela de hace ya mu- chos años. «Lo primero ahora es sostener las actuales instalaciones porque allí sigue habiendo mucha gente, atletas y jugadores de rugby, que van a practicar sus deportes».
El segundo reto para el Gobierno, como no podía ser de otra manera, «es realizar gestiones eficaces para llevar esas instalaciones a una buena ubicación. Estamos viendo las posibilidades y esperamos que en los próximos meses se pueda dar con una buena ubicación».
Ésa no será ya la de Meaka, y por lo adelantado por el edil, la nueva propuesta aparecerá de entre las debatidas por la Junta de Portavoces. «Hay que hacer gestiones, pero vamos por buen camino. Lo que ocurre es que hemos dado tantas calabazas que prefiero ser cauto. Cuando tengamos esa propuesta cerrada, nos vestiremos de largo y la haremos».
Algo tendrá que cambiar para que sus optimistas palabras se cumplan. Si Puiana y Meaka las descarta Vitoria; si, tal como parece, es imposible recuperar el viejo proyecto de Zubieta; si Osinbiribil sería una instalación en el límite de lo ridículo; si Olaberria no es viable por el desmonte que exige y el altísimo coste que eso supone... Si la alternativa en Ibarla de Medio Ambiente comparte ese mismo problema y añade otros, si Iparralde-Gal es tan inviable por espacio y por dinero como todos los grupos le achacaron al PNV; en definitiva, si ya no quedan conejos en la chistera, suena a que el asunto no se resolverá en tan breve plazo como cabría desear. «Este conflicto», decía el concejal, «no tiene mucha razón de ser. Hemos ofrecido alternativas creo que suficientes, pero existe una cerrazón» en el departamento de Larrañaga.
El ejemplo puede ser Osinbiribil. Páez lamentó que los perjuicios que se entiende que causaría un campo de rugby a la protección ambiental de la bahía, no se midan por el mismo rasero «en otras infraestructuras» que se plantean para el entorno. «Todavía no se ha dicho nada desde la Consejería. Sabemos lo que piensa el Gobierno Vasco» dijo en una alusión implícita al aeropuerto, «pero no lo que piensa Medio Ambiente sobre esas infraestructuras que afectan directamente al Plan de Protección de la Bahía de Txingudi».





