EIBAR | CURSOS DE CONDUCCIÓN
Ahorrar al volante ¡es posible!
Unos cursos de conducción eficiente muestran cómo economizar al usar el coche y ser más respetuosos con el medio ambiente. Un cambio de hábitos que puede ahorrar hasta 600 euros al año

La recogida de datos en los recorridos que se realizan permite conocer el ahorro conseguido al aplicar las pautas del curso. [FÉLIX MORQUECHO]
EIBAR. DV. Cada ciudadano tiene un parecer, unos principios y una idea. Hay quien pone el respeto a la naturaleza como principal motivo de sus acciones, quien lo recuerda a la hora de tomar determinadas actitudes y también hay quien directamente, pasa. Pero cuando un asunto toca al propio bolsillo las opiniones se convierten en casi unánimes. Pensar en contaminar menos a la hora de conducir es importante para muchos, pero si además se ahorra dinero, el plan se hace aún más interesante.
Es uno de los mensajes que se transmiten en los cursos de conducción eficiente que ofrece el RAC. Recientemente, uno de ellos se desarrolló en Eibar, dentro de las actividades de la Semana de la Movilidad que organiza la Sociedad para el Desarrollo Económico del Bajo Deba, Debegesa.
Aunque estaban previstos varios cursos a lo largo de la comarca, la falta de asistentes hizo que la cita se unificase y una quincena de asistentes pudieron conocer de primera mano cómo se debe conducir para ser un conductor eficiente, desde el punto de vista medioambiental y económico.
Teoría y práctica
El curso cuenta con tres partes. Primero, los participantes realizaron un recorrido que partía desde Debegesa, entrando a Eibar desde la variante a la calle Estación y recorriendo el centro hasta volver a la variante al final del paseo San Andrés. En este trayecto, los monitores toman los datos de velocidad media y consumo entre otros. Después llega la parte teórica en la que se explican las medidas a tomar. Finalmente se repite el recorrido y los datos recogidos permiten ver la comparación.
Uno de los mitos que existen es que para ahorrar combustible hay que ir más despacio. «Es mentira» explica Borja, uno de los monitores del curso. «Depende de las circunstancias del tráfico. Solemos dar una vuelta primero y otra después. A igualdad de condiciones, es frecuente que se suba la velocidad media de la segunda vuelta, se va un poco más rápido, pero teniendo la sensación de que vas más despacio y más tranquilo. Se suelen sorprender porque creen que han ido más despacio pero no es así. ¿Por qué? Porque se abusa menos del cambio de marchas».
Sin embargo, cambiar los comportamientos al volante no es el único objetivo.«Evidentemente, coger el coche es más caro que coger un tren o un autobús. Este curso está incluido en una línea de actuación de ahorro energético. Dentro de esa línea, se trata de que el transporte sea más sostenible.
Para ello, se manejan diferentes variables. Una de ellas son los cursos de conducción, pero dentro de los propios cursos, incluimos la idea de que la gente utilice lo menos posible el coche y empleen medios alternativos, transporte público o bien vayan a trabajar varios compañeros en el mismo coche. Y si no se puede, siempre queda la posibilidad de ser mejor conductor, ser más eficiente, contaminar menos y ahorrar combustible».
Pero las necesidades de cada uno son diferentes y con mayor o menor frecuencia hay que coger el coche. Ahí es cuando una conducción eficiente puede marcar la diferencia. Los datos que se recogen en el desarrollo del curso permiten hacer una extrapolación al uso que cada uno haga del vehículo.
Así, la media de ahorro entre la gente que realiza el curso está entre 100 y 250 euros a los 10.000 kilómetros. Por tanto, la persona que haga 20.000 llegará a 200 o 400 euros de ahorro, mientras que quien recorra 30.000 kilómetros se puede llegar a ahorrar más de 600 euros al año.
Sensaciones de prisa
Uno de los factores que puede ayudar a llevar a cabo una conducción eficiente es una buena actitud al volante. «El mal genio a la hora de conducir viene dado por sensaciones» explica el monitor. «Una cosa que detectamos a la hora de hacer el curso es que la gente que tiene un estilo de conducción más deportivo o más agresivo, lo hace por las sensaciones de prisa. Eso hace que conduzcamos de esa manera».
El mal humor al volante no es buen compañero, ya que «esa sensación de prisa hace que aflore el mal genio. Con las pautas que marcamos en este curso, conseguimos que la gente vaya a la misma velocidad que suele ir habitualmente, de forma más tranquila y ahorrando combustible. Intentamos inculcar la necesidad de conducir tranquilo». A partir de ahí, las claves son sencillas y queda para cada uno la ocasión de intentarlo.
Es uno de los mensajes que se transmiten en los cursos de conducción eficiente que ofrece el RAC. Recientemente, uno de ellos se desarrolló en Eibar, dentro de las actividades de la Semana de la Movilidad que organiza la Sociedad para el Desarrollo Económico del Bajo Deba, Debegesa.
Aunque estaban previstos varios cursos a lo largo de la comarca, la falta de asistentes hizo que la cita se unificase y una quincena de asistentes pudieron conocer de primera mano cómo se debe conducir para ser un conductor eficiente, desde el punto de vista medioambiental y económico.
Teoría y práctica
El curso cuenta con tres partes. Primero, los participantes realizaron un recorrido que partía desde Debegesa, entrando a Eibar desde la variante a la calle Estación y recorriendo el centro hasta volver a la variante al final del paseo San Andrés. En este trayecto, los monitores toman los datos de velocidad media y consumo entre otros. Después llega la parte teórica en la que se explican las medidas a tomar. Finalmente se repite el recorrido y los datos recogidos permiten ver la comparación.
Uno de los mitos que existen es que para ahorrar combustible hay que ir más despacio. «Es mentira» explica Borja, uno de los monitores del curso. «Depende de las circunstancias del tráfico. Solemos dar una vuelta primero y otra después. A igualdad de condiciones, es frecuente que se suba la velocidad media de la segunda vuelta, se va un poco más rápido, pero teniendo la sensación de que vas más despacio y más tranquilo. Se suelen sorprender porque creen que han ido más despacio pero no es así. ¿Por qué? Porque se abusa menos del cambio de marchas».
Sin embargo, cambiar los comportamientos al volante no es el único objetivo.«Evidentemente, coger el coche es más caro que coger un tren o un autobús. Este curso está incluido en una línea de actuación de ahorro energético. Dentro de esa línea, se trata de que el transporte sea más sostenible.
Para ello, se manejan diferentes variables. Una de ellas son los cursos de conducción, pero dentro de los propios cursos, incluimos la idea de que la gente utilice lo menos posible el coche y empleen medios alternativos, transporte público o bien vayan a trabajar varios compañeros en el mismo coche. Y si no se puede, siempre queda la posibilidad de ser mejor conductor, ser más eficiente, contaminar menos y ahorrar combustible».
Pero las necesidades de cada uno son diferentes y con mayor o menor frecuencia hay que coger el coche. Ahí es cuando una conducción eficiente puede marcar la diferencia. Los datos que se recogen en el desarrollo del curso permiten hacer una extrapolación al uso que cada uno haga del vehículo.
Así, la media de ahorro entre la gente que realiza el curso está entre 100 y 250 euros a los 10.000 kilómetros. Por tanto, la persona que haga 20.000 llegará a 200 o 400 euros de ahorro, mientras que quien recorra 30.000 kilómetros se puede llegar a ahorrar más de 600 euros al año.
Sensaciones de prisa
Uno de los factores que puede ayudar a llevar a cabo una conducción eficiente es una buena actitud al volante. «El mal genio a la hora de conducir viene dado por sensaciones» explica el monitor. «Una cosa que detectamos a la hora de hacer el curso es que la gente que tiene un estilo de conducción más deportivo o más agresivo, lo hace por las sensaciones de prisa. Eso hace que conduzcamos de esa manera».
El mal humor al volante no es buen compañero, ya que «esa sensación de prisa hace que aflore el mal genio. Con las pautas que marcamos en este curso, conseguimos que la gente vaya a la misma velocidad que suele ir habitualmente, de forma más tranquila y ahorrando combustible. Intentamos inculcar la necesidad de conducir tranquilo». A partir de ahí, las claves son sencillas y queda para cada uno la ocasión de intentarlo.





