
Este volumen de operaciones entre las 7.30 y 8.40 horas, inaudito hasta ayer, se debe a un cambio de horario de Air Nostrum, que ha adelantado la conexión con Madrid de las 9.45 horas a las 8.35. De esta forma, casi coincide con su competidor directo, Spanair, que vuela también a la capital española a las 8.40. A primera hora de la mañana también despegan desde Hondarribia un vuelo a Barcelona (7.30 horas) y otro a Madrid (7.35), los dos de Air Nostrum. Así que en poco más de una hora pueden partir del aeropuerto unos 400 viajeros.
Este volumen de pasajeros se tradujo en imágenes como la de una cafetería sin mesas libres y con la primera línea de barra ocupada, colas para pasar el control de seguridad y, una vez superada la prueba del escáner y el arco, decenas de personas aguardando de pie a la llamada de embarque.
«El aeropuerto se ha quedado pequeño y en momentos como éste de tanto trasiego eso se nota», señaló Ion Portularrume, secretario de Afodesa (Asociación para el Fomento del Aeropuerto), que se acercó a las instalaciones para comprobar cómo discurría la hora punta.
Mientras el aeropuerto acumula semejante trasiego, continúan las desavenencias sobre el futuro de la pista. Los portavoces de EB de Irun y Hondarribia opinaron ayer que los alcaldes de estas localidades ponen «la disciplina de partido por encima de los intereses de Txingudi» y pidieron explicaciones por su ausencia en la reunión entre Fomento, Aena y Ortzibia.















