La redada se desató a las 6.00 horas de la mañana, bajo la supervisión del titular del Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno. La operación, en la que participaron un total de 86 agentes, se saldó con la detención de cuatro ciudadanos argelinos y dos marroquíes, entre ellos una mujer. Se trata de Abdelkader Ayachine, de nacionalidad argelina; Wissam Lotfi, marroquí; Mohamed Mouas, argelino; Smaine Kadouci, argelino; Yahia Drif, argelino; y Fátima Zahrae Raissouni, marroquí.
Cuatro de las detenciones tuvieron lugar en la capital burgalesa, otro individuo fue capturado en Briviesca y el sexto en el municipio de Vilviestre del Pinar.
Según informaron fuentes de la lucha antiterrorista, la investigación contra esta red comenzó hace 18 meses, cuando la Guardia Civil de Burgos detectó la existencia de una célula radical que lideraba el imán argelino Abdelkader Ayachine, el dueño de la carnicería musulmana Thiba, situada en el número 3 de la calle José María Ordoño. Ayachine -que cuenta con varios antecedentes por homicidio, lesiones, violencia en el ámbito familiar y violación de orden de alejamiento- en los últimos tiempos se había convertido en una suerte de «emir religioso», con una decena de acólitos en la provincia burgalesa.
Los agentes descubrieron que Ayachine y su lugarteniente, el marroquí Wissan Lofti, habían 'heredado' el negocio de uno de los terroristas encarcelados en Marruecos por los atentados de mayo de 2003 en Casablanca y que mantenían estrechos contactos a través de internet con radicales del país magrebí, a los que enviaban regularmente dinero. Esos fondos eran recaudados por el propio Ayachine entre los inmigrantes argelinos de Burgos, a los que reclamaba el zacat (limosna islámica), que luego desviaba a las cárceles marroquíes.
Reuniones clandestinas
Los detenidos mantenían reuniones clandestinas en las que, según Interior, «hacían proselitismo extremista y apología del terrorismo mediante la exaltación de las acciones y de líderes yihadistas»; adquirían, copiaban y distribuían propaganda islamista radical; y, sobre todo, hacían trabajo de captación y adoctrinamiento en internet para mandar adeptos a Afganistán e Irak.
El reclutamiento de mártires y la captación de fondos se hacía a través de foros y chats restringidos de internet. En ellos los detenidos se presentaban como los ansar (seguidores), una denominación de origen salafista utilizada por los yihadistas en Irak.
Los contactos de la célula de Burgos estaban muy extendidos por todo el mundo y, en particular, en Europa. El titular del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, destacó que la Guardia Civil tuvo que recurrir a la ayuda de los servicios de Inteligencia de países como Estados Unidos, Suecia y Dinamarca para seguir el rastro en internet de los yihadistas detenidos.
Tras los arrestos, los funcionarios practicaron siete registros (seis en domicilios privados y uno en la carnicería), en los que se incautaron de abundante material: decenas de archivos de texto, audio y vídeo relativos a la yihad; imágenes de grupos terroristas; grabaciones de atentados, asesinatos y acciones terroristas en Irak, Chechenia y Afganistán; mensajes de ideólogos extremistas llamando a la guerra santa e imágenes de exaltación de líderes terroristas como Osama Bin Laden. COLPISA







