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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 22 mayo 2012

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El nieto del viento
Brian Habana, el ala de Suráfrica, ha igualado el récord de Lomu de ensayos en un Mundial y se dispone a batirlo en la final de hoy
20.10.07 -
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Bryan Habana es el antílope humano más veloz del mundo. Heredero del legendario ala negro springbok Chester Williams, el domingo mareó a los Pumas argentinos con su elegante zancada por las llanuras de la pampa. El antílope negro tiene un cuerpo relativamente esbelto, patas largas y delgadas, orejas largas y puntiagudas, y registra velocidades de más de 80 kilómetros por hora. Habana, el antílope humano, corre los 100 metros en 11 segundos, y los pumas argentinos están buscando aún su rastro. La Inglaterra de Wilkinson estudia cómo parar el vértigo de su carrera, en la final de hoy, sobre la pradera de Saint Denis.

Bryan Gary Habana (Johannesburgo, 1983) jamás había visto un encuentro internacional de rugby hasta que su padre le llevó al partido inaugural del Mundial de 1995, en Ciudad del Cabo, entre Suráfrica y Australia. Lo que allí observó cambió su vida. Un mes después fue testigo, en la caldera rebosante del estadio de Johannesburgo, de la victoria de su país sobre la mejor Nueva Zelanda de la Historia -una especie del Brasil futbolístico de los años 70-, y de la entrega de la copa por el presidente negro de Suráfrica, Nelson Mandela, al capitán blanco, François Pienaar. El abrazo del alma de ambos unió a todo un país, cautivó a Habana, y enterró el abominable apartheid. Bryan -llamado así por la admiración de su padre al capitán inglés Bryan Robson- soñaba con ser un springbok. Habana, un niño de 11 años en aquel Mundial, desconocía las reglas del rugby: «Recuerdo que todos nos sentimos orgullosos de ser surafricanos. Formar parte de aquella euforia total fue realmente edificante. Y me empujó a luchar por mi país».

La velocidad del rayo

Dotado de la velocidad del rayo, sus 178 centímetro de altura, y 89 kilogramos de peso le convierten en un antílope letal, implacable, indomable, irreductible. Habana debutó en 2004 contra Inglaterra, saliendo desde el banquillo, y consiguió ensayar nada más tocar el balón. Una semana después jugó de titular contra Escocia y marcó dos ensayos.

Habana ha disputado 34 encuentros internacionales, y anotado 30 ensayos, incluyendo los ocho de esta Copa del Mundo. El instinto de Habana para marcar le ha convertido en un finalizador inalcanzable para la delantera rival, en una bella estampa para los fotógrafos y en un héroe cultural para los surafricanos. Sus fans le escriben canciones y Habana les responde con exhibiciones benéficas, como la carrera contra un cheetah (guepardo) en una iniciativa para salvar esta especie en peligro de extinción en Suráfrica y que perdió por muy pocos metros.

Candidato a mejor jugador mundial, Habana tiene los pies en el suelo y la cabeza excelentemente amueblada: «Soy un tipo que da toda la energía sobre el césped,y mi rol es cruzar la línea de ensayo. El final del día no es feliz si no hemos ganado». Jonah Lomu -la locomotora neozelandesa-, orgulloso de que Habana haya igualado su record de ensayos, dice que «el cielo es el límite» para Habana.

El cielo, y tal vez la «guillotina Wilkinson...».
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