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RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Retrato de Carver y señora
Se publican en castellano los libros de memorias de las dos esposas del escritor, cuya vida estuvo marcada por la precariedad y el alcoholismo
20.10.07 -
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Retrato de Carver y señora
Carver y Tess Gallagher, en París en 1987. [CARVER Y YO]
SAN SEBASTIÁN. DV. El escritor Raymond Carver sacudió las apacibles aguas de la literatura estadounidense con apenas cuatro libros de relatos de estilo minimalista y fundadores del llamado «realismo sucio», cuya monumental influencia -sólo comparable a la que en su día ejerció Ernest Hemingway- se extiende a día de hoy dentro y fuera de su país. La enfermedad primero y la muerte después cortaron en seco una trayectorial literaria y vital marcada por la pobreza, el fracaso matrimonial y el alcoholismo, justo cuando la calidad de su obra se imponía más allá de los círculos académicos. Ahora, se publican simultáneamente en España los libros de memorias de Maryann Burk Carver y Tess Gallagher, las que fueran las dos mujeres de su vida. Los relatos, sucesivos en el tiempo aunque complementarios en su retrato del escritor, ofrecen una visión dura y áspera de uno de los últimos mitos literarios estadounidenses.

Maryann Burk Carver convivió con Raymond durante casi un cuarto de siglo. Se conocieron en plena adolescencia, se casaron en 1957 apenas cumplidos los veinte años de forma precipitada y acuciados por un embarazo. Christiane nacería seis meses después y su hermano Vance al año siguiente. Tal y como relata Maryann en Así fueron las cosas (editorial Circe), la pobreza y el nomadismo marcaron el matrimonio desde el principio. Los Carver recorrieron buena parte del Oeste de Estados Unidos, saltando de piso en piso de alquiler, de un trabajo precario a otro que aún lo era más. Sin embargo, la intransigente vocación literaria de Raymond, quien desecha varios empleos porque considera que no le permiten escribir, obligan a Maryann a cargar con la responsabilidad de conseguir los ingresos necesarios para la subsistencia familiar.

Autodestrucción

En Así fueron las cosas, el lector asiste al desmoronamiento físico y psíquico de la pareja, su frustrada estancia en Israel, su desubicación en las comunidades de literatos que pueblan los campus estadounidenses y su hundimiento vía alcohólica en la autodestrucción. De forma paralela, Raymond Carver comienza a forjarse una cierta reputación como escritor de relatos protagonizados por hombres y mujeres pertenecientes a la clase obrera. Así, en 1966 ¿Quieres hacer el favor de callarte? es incluido en The Best American Short Stories. Esta circunstancia no impide que al año siguiente la pareja presentara una solicitud de declaración de quiebra. En 1974, volvieron a hacerlo. Entre ambas fechas, continúan trabajando en los más dispares oficios: Raymond, como bibliotecario, director de publicidad, relaciones públicas, celador de hospital o estudiante becado; Maryann, como profesora de instituto o vendedora.

En 1968, Raymond inicia su controvertida relación laboral con el editor Gordon Lish, quien en el transcurso de los siguientes años se dedica a reescribir y mutilar los relatos de Carver, imprimiéndoles ese estilo seco y cortante que se convertiría en el sello personal del autor. El libro de Maryann no abunda especialmente en esta fagocitación, pero tampoco evita el tema: «Gordon modificaba algunos relatos de Ray, y solía hacer incluso correcciones con las que yo no estaba de acuerdo. Pero sabía lo mucho que valoraba la obra de Ray... y lo mucho que le habría gustado haber escrito él esos relatos». En todo caso, y siempre según la versión de Maryann, «Ray le apreciaba mucho, por el buen trabajo que hacía como editor. Estaba de acuerdo a menudo con sus correcciones y pensaba que podría eliminar algún día las que no le gustaban. Lo importante, de momento era publicar». En 1976, aparece su primer libro de relatos.

Carver, que había comenzado a beber a mediados de los sesenta para evadirse de los permanentes problemas económico-familiares, abandona en 1974 sus puestos docentes a causa de un alcoholismo agudo. En los dos años siguientes ingresa innumerables veces en centro de rehabilitación y es hospitalizado en tres ocasiones. Finalmente, el 2 de junio de 1977 deja el alcochol definitivamente, poniendo fin así al período de vida que el propio Carver bautizó como «Ray el malo» y en el que no faltaron episodios de violencia doméstica. De hecho, ya es demasiado tarde para salvar su relación con Maryann. Conoce a la escritora Tess Gallagher y ambos se van a vivir juntos.

La segunda vida

Ahí es donde arranca Carver y yo (editorial Bartleby), el libro de recuerdos de Gallagher. La publicación en 1981 del volumen de relatos De qué hablamos cuando hablamos de amor y, sobre todo, la aparición dos años después de Catedral -finalista del Premio Nacional de la Crítica y del Pulitzer- lanzan al escritor a la fama.

Sin embargo, tras escribir en 1987 Errand, un relato basado en los últimos meses de la vida de Chejov antes de su fallecimiento por tuberculosis, el propio Carver sufre una hemorragia pulmonar a causa de un cáncer. La cirujía no evita que aparezcan tumores en el cerebro y posteriormente en el otro pulmón. Desahuciado por los médicos, contrae matrimonio con Tess en junio. Fallece el 2 de agosto de 1988.

En su libro, Gallagher se deleita relatando minuciosamente su influencia sobre el trabajo de Raymond, reivindicando su papel de musa y recordando cómo trabajaron estrechamente durante aquellos meses negros, y a la vez luminosos, en el último libro de poemas de Carver: el testamentario Un sendero nuevo a la cascada. Carver y yo incluye así mismo el diario que Tess escribió durante el viaje por Europa que realizaron en 1986 y el intercambio de correspondencia que la viuda mantuvo con Robert Altman durante el rodaje de Vidas cruzadas, la película que el director realizó a partir de once relatos y un poema de Raymond.
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