2. Hondarribia, compro helado para una comida familiar. Medio litro de yogur, medio de chocolate, medio de café y medio de plátano. Unos 24 euros. Yo: «¿Puedo probar el helado de leche merengada?». La chica me extiende, de mala gana, una cucharilla con, más o menos, cinco céntimos de helado y dice: «Hoy te dejo probar pero, que sepas, que tenemos por norma no dar». Declino la invitación, pago los dos litros de helado y me voy.
3. Entro en la zapatería de caballeros de la Avenida. Al fondo, dos dependientas charlan animadamente ignorando mi presencia. Yo: «Perdón ». Una de ellas: «¿Qué ?». Yo: « Disculpe, ¿tienen zapatillas de casa del 48?». Ella: «¿Un 48? No pero, si quieres, te saco unas del 44 y las llevas con el talón fuera». Las dos se miran y estallan en una sonora carcajada. Yo, mudo, me doy la vuelta y salgo pensando. ¿Soy más raro por calzar un 48 o por querer que me traten como a un cliente?















