
LA EXPOSICIÓN
Para él «en la realidad nada es confuso». Por esta razón asegura que en sus pinturas, aunque puedan parecer abstractas, no utiliza la imaginación. «No entro en el arte por ella, sino por la realidad como representación de lo que no sabemos que al final siempre es la muerte. Una calavera es una calavera y no tiene otro significado. En mi obra, tanto la pictórica como la escrita, hablo de ausencias, de cosas que están fuera de la vida».
También opina que «realidad y belleza deben estar siempre juntas, si no no hay proceso artístico», teoriza Varela
«Es falsa la idea que se tiene del arte y de la poesía como evasiones de la vida por la imaginación. Yo estoy en la cosa contraria: en la invasión de los límites de la realidad y en explicar el mundo», señala Emilio Varela, al tiempo que añade que «no me interesan absolutamente nada ni la literatura, ni la imaginación. Son los caminos contrarios al arte y la poesía. Y menos me interesa la religión. La única fe sostenible está en la mayor obediencia y fidelidad a la realidad suprema de la muerte».
Estéticamente sus pinturas tienen cierto aspecto mínimal, con pequeños objetos que acompañan a una figura constante: una especie de serpiente que en realidad es un rollo de papel, que toma del cuadro de Doña Urraca que se encuentra en la Catedral de Santiago de Compostela.
La obra Mesa con objetos 2 ha sido comprado por el Museo Zuloaga.





