Sin embargo, ese consenso en la comunidad educativa contrasta con el escaso apoyo político que ha recabado el currículum. PP, PSE y EHAK rechazan el documento por diferentes motivos. Los socialistas vascos censuran que el currículum se marque como objetivo lograr que el alumno «se identifique como ciudadano vasco». Sostienen que el documento contiene aspectos «tremendamente ideologizados» y «al margen de la legalidad vigente», como el «concepto político de una Euskal Herria de siete territorios». El PSE teme por la situación en la que quedará el castellano en la escuela y alberga dudas de si no superar el B2 en euskera tendrá su reflejo en el expediente académico. El PP va más allá. Considera que el currículum «adoctrina» en el nacionalismo y «tergiversa» la realidad, además de «impedir» el derecho a la escolarización en la lengua materna, ya que el considerar el euskera como lengua principal «supone desterrar de la escuela enseñanza en castellano». A juicio de los populares es un currículum que «responde a los intereses del nacionalismo». Las críticas de EHAK han sido de signo totalmente contrario. Esta formación considera que el documento del equipo de Tontxu Campos «se queda corto» a la hora de «transmitir la identidad nacional vasca en la escuela». Considera que «no se puede dejar en manos de los colegios» esa misión.









