
- «No quiero vivir de un Jesús inventado». ¿Fue esto lo que le impulsó a escribir el libro?
- Lo hice por una exigencia de mi fe en un Dios encarnado. Me interesa el hombre en que Dios se ha encarnado, cómo es, a quiénes se acerca, qué critica, cómo trata a la mujer, cómo desenmascara una determinada religión. Es la única forma que tengo de conocer a Dios. Si Jesús es un hombre compasivo, que se acerca a los últimos, que busca la dignidad de la mujer, estoy descubriendo lo que es el Dios encarnado. Me sorprende que haya entre algunos cristianos un deseo muy grande de afirmar la divinidad de Jesús y que luego no se preocupen en absoluto sobre cómo se ha encarnado.
- ¿El Jesús que usted descubre tras siete años de investigación es muy diferente del que existe en el imaginario social?
- La imagen que tenemos de Jesús es muy variada, depende del ambiente familiar, de la educación, de la parroquia a la que se haya ido... Muchos incluso se han podido quedar con una imagen absolutamente infantil: la estampa de la primera comunión y cuatro cosas más. Desgraciadamente circulan entre nosotros imágenes de Jesús que son falsas o muy empobrecedoras. Me encuentro con cristianos que no saben balbucir una síntesis del proyecto de Jesús medianamente fiel a lo que dicen las fuentes. Pero más me preocupa que haya personas que con mucha seguridad hagan afirmaciones que realmente desfiguran y mutilan el mensaje de Jesús.
- ¿Cómo era Jesús?
- Los rasgos más importantes de su perfil retratan a un hombre compasivo, un defensor de los últimos, que se interesó sobre todo por la salud de la gente -algunos dicen que fue un terapeuta religioso-, y que frente a una visión legalista introduce la compasión como criterio de actuación.
- En su aproximación señala que Jesús se convirtió en un hombre peligroso y conflictivo.
- Sí, porque ponía en riesgo el sistema de la religión del templo, que en aquel momento era colaboracionista con la pax romana. Y como tiene un gran atractivo es muy popular, se convierte en peligroso. De hecho, cuando Caifás o Pilatos se acercan a la cuestión, matan a Jesús y dejan libres a sus seguidores. Saben que aquello no es un movimiento armado y que el único peligro está en Jesús.
- Usted ha observado que hay gente indiferente a la Iglesia católica pero no a la figura de Jesús. Quizás porque lo ve como un personaje desprovisto de un componente divino, como un revolucionario de su tiempo.
- Una predicación que subraye lo doctrinal de manera fría y encierre a Jesús en una doctrina muy sublime pero muy abstracta, impide llegar hasta el Jesús concreto. Jesús puede ser muy divinizado, pero entonces se nos queda muy lejos.
- ¿Redescubrir a Jesús es la condición para recuperar la fe?
- Jesús es un desafío para la propia Iglesia. Ésta puede recibir muchas críticas desde el agnosticismo, el ateísmo, pero la verdadera crítica, a la que quizás tenemos miedo dentro de la misma Iglesia, nos viene del mismo Jesús. No es fácil decir que somos fieles a Jesús; hay que introducir mucho más la compasión como centro del cristianismo, porque la compasión es el rasgo fundamental de Jesús y lo que puede hacer a la Iglesia más humana y más creíble.
- Y menos admonitoria. Usted afirma que la primera mirada de Jesús no es a los pecadores, sino al sufrimiento de los últimos. Sin embargo el discurso público de la Iglesia parece anteponer muchas veces la admonición y condenación.
- En el libro hay una contraposición entre las figuras del Bautista y de Jesús. El Bautista es un hombre que anuncia el juicio de Dios, introduce miedo en la sociedad, no cura, no abraza a ningún niño, no bendice a los enfermos.... vive en el desierto dando ejemplo de que hay que volver a Dios en una actitud penitencial. Jesús se encuentra con el Bautista, pero llega un momento en que le deja y vive su propio proyecto: se dedica no a tener miedo a los pecadores, sino a curar.
- ¿Cuál es su concepto del pecado?
- Para Jesús el pecado por antonomasia es introducir injustamente sufrimiento en el mundo o tolerarlo, desentendiéndonos de él. Además, ve el pecado no como una ofensa a Dios, sino en gente que está muriendo de hambre, que es despreciada, ve el pecado en el sufrimiento injusto que padecen las víctimas. Esto es muy importante: podemos teorizar sobre el pecado, gravedades mayores o menores, pero Jesús era un hombre muy concreto, un campesino de Galilea que veía el sufrimiento como la materialización de ese pecado.
- Retrata un personaje y un mensaje que quizás choquen con la verdad religiosa dominante. ¿Intuye que tendrá problemas por este libro?
- Creo sinceramente que el libro va a entusiasmar a muchas personas, pero es cierto que va a irritar, va a molestar en otros sectores, porque es un Jesús desafiante, es un reto para la jerarquía, para mí mismo. Yo he gozado descubriendo a Jesús y he sufrido mucho viendo lo lejos que estoy y estamos. Otra cosa es que este libro pueda ser condenado en algunas afirmaciones muy concretas, pero he tratado de ser muy cuidadoso.
- Por ejemplo, afirma que a Jesús le interesaba más la vida de la gente que la religión.
- Está en las páginas de todos los evangelios. La religión esta subordinada a una vida más digna y dichosa de la gente. Una religión que dañe a las personas o que no esté al servicio del bien integral de la persona, o es una religión falsa o es una religión mal entendida.
- Tengo la impresión de que escribir este libro le ha cambiado la vida
- Me ha cambiado en mucho. Seguramente no soy mejor moralmente, quizás tengo más compasión y comprensión. Pero no soy el mismo de hace siete años. Estoy en un sitio diferente. Por ejemplo, veo ciertas cosas con mucha más claridad, como no las he visto nunca. Está creciendo mi libertad interior, hoy soy capaz de decir en voz alta lo que quizás hace unos años no era capaz.
El pasmo frente a la audacia del 'best seller'
José Antonio Pagola, que ha manejado una bibliografía de 600 libros para elaborar su obra, no oculta su «pasmo» ante la proliferación desde hace dos décadas de best sellers cuyo señuelo no es otro que el de desvelar supuestos amores secretos, conspiraciones de toda laya y otras ficciones sobre la figura de Jesucristo.
El teólogo donostiarra quiere que su libro sea en cierto modo un antídoto contra la falta de rigor de esa literatura que juega a ficción entreverada de datos pseudocientíficos.
A Pagola lo que más le irrita es que ese tipo de novelas «se basan en aspectos anecdóticos de la vida de Jesús, alejándose de su verdadera figura y, sin embargo, son los más leídos». Se refiere, por ejemplo, a las obras de new age, en las que se ofrecen distintas imágenes de Jesús, ligado al santo grial, los templarios, el esoterismo o los extraterrestres.
Los autores de estas obras, -cuyo paradigma sería El código Da Vinci, de Dan Brown- no tienen en cuenta la investigación científica e incluso la contradicen. «Es pasmoso observar con qué audacia escriben amparándose en una frívola referencia general a la investigación reciente, sin poder aportar el nombre de ningún investigador serio en la materia», asegura Pagola.
En este sentido, rechaza también que en este tipo de género se seleccionen episodios de importancia secundaria «sólo por su potencial sensacionalista».
Según el autor, se da más importancia a los supuestos amores entre Jesús y María Magdalena, la actuación de Judas y las enseñanzas secretas del profeta y «se ignora lo que históricamente constituye el núcleo de la enseñanza de Jesús y su actuación».







