Siempre hablamos de ladrones incultos, aunque la mayoría de ellos conoce el valor de las tierras de cultivo cuando se declaran urbanizables. Los que más han salido a relucir en los últimos tiempos han sido los concejales de urbanismo, hasta el punto de que se ha cometido con ellos un grave error de generalización. Me aseguran que hay algunos que se han retirado de su cargo con el mismo dinero que cuando tomaron posesión de él. En otros casos no lo creo, aunque me lo aseguren, pero es cierto que el linaje de los que cambian las cosas de sitio es inabarcable. Ya no hay bandidos generosos salvo los que socorren a su partido político por obligación. Tampoco se dan actualmente figuras como Arsenio Lupin, que desvalijaba a señoras adineradas, no sin dejarles su firma, escrita con lápiz de labios, en la vacía caja de caudales. Tampoco se dan tipos como Raffles: han sido reemplazados por los gescarteros.
¿Quiénes robaron los mapamundis de Ptolomeo? Lo único que se sabe es que se han ido a recorrer mundo y dos de ellos han aparecido en Australia. Algunos se siguieron usando hasta trece siglos después de la muerte del tal Ptolomeo, pero se conservan muy bien para su edad.





