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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 22 mayo 2012

Política

CARRIE HAMILTON ESCRITORA FEMINISTA
«Para las mujeres de ETA fue complicado romper con la influencia de la Iglesia»
La autora de 'Mujeres y ETA' resalta que en la organización tradicional los hombres sacrificaban su vida y las mujeres, la maternidad
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«Para las mujeres de ETA fue complicado romper con la influencia de la Iglesia»
Carrie Hamilton residió dos años en el País Vasco. [J. ADRIÁ]
Carrie Hamilton, nacida en 1966 en Guelph, una ciudad del este de Canadá, acaba de publicar en inglés Women and ETA (Mujeres y ETA), que combina la historia oral y la teoría feminista para analizar la experiencia de las mujeres en el grupo terrorista vasco desde su fundación hasta los años ochenta, con un último capítulo que incluye sus observaciones sobre el desarrollo posterior.

Licenciada en Historia por la Universidad de Toronto, máster en Montreal y doctorado en la Universidad de Londres, Hamilton ha viajado a menudo al País Vasco, donde residió entre 1995 y 1997.

-Usted señala la convergencia del nacionalismo, con su preocupación en preservar la etnia, y de la Iglesia, con su doctrina moral por controlar la conducta sexual de las mujeres vascas

-Creo que eso es más obvio en la época inicial de Sabino Arana, pero mi libro se centra más en el nacionalismo radical de los años sesenta y setenta. Lo que he querido analizar es el retrato simplista de ese período, en el que se presenta a la Iglesia desempeñando un papel progresista, oponiéndose a Franco y ayudando al nacionalismo radical. He querido añadir otra dinámica y es que, para la mayoría de mujeres a las que entrevisté, la Iglesia tenía un papel mucho más complicado en sus vidas. Porque la Iglesia y los colegios de monjas eran socialmente conservadores y prohibían las expresiones independientes de las mujeres, en particular de su sexualidad. Eso hacía necesaria su ruptura con la Iglesia para tener las mismas bases de activismo que los hombres.

-Describe los iconos de Etxebarrieta y de los chicos de Burgos.

-La muerte de Etxebarrieta y el primer asesinato de ETA se producen al mismo tiempo que mayo de 1968. Las figuras icónicas de ese movimiento -Daniel Cohn-Bendit o Che Guevara- también están asociadas a esa masculinidad carismática. Se han hecho estudios sobre las mujeres de las Brigadas Rojas o Primera Línea, en Italia, o sobre Ulrike Meinhoff, en Alemania, donde existía un diálogo sobre la política de la extrema izquierda y el feminismo. Pero la diferencia es que en esos años no se había desarrollado el feminismo en el País Vasco, donde surge uno de los movimientos feministas más fuertes en España sólo a partir de 1975. Y esa política feminista tendrá un efecto importante, al final de los setenta y en los ochenta también, en el nacionalismo radical, con el que el feminismo ha tenido siempre una relación problemática.

Masculinidad

-Para ilustrar el problema cita a Genevieve Lloyd: «La masculinidad de la guerra es lo que es precisamente porque deja atrás lo femenino. Consiste en la capacidad para elevarse sobre lo que la femineidad representa simbólicamente: apego a las preocupaciones privadas, a la 'mera vida'».

-Aunque en los últimos años es más complicado, porque ha habido incluso detenciones de activistas con sus hijos, en un contexto militar se ofrece a las mujeres un lugar cultural siempre que elijan entre militancia y maternidad. Una de las cosas que quería cuestionar en el libro es la noción en torno a ETA de que el papel más importante de las mujeres es como madres. Y mi argumento es que, si miras más allá del limitado papel de las mujeres como madres de los hombres activistas, se ve que las mujeres que han sido activas en diferentes partes del nacionalismo radical, incluida ETA, no son madres. ¿Por qué entonces se ha repetido tan a menudo que el papel más importante de las mujeres en el nacionalismo radical es el de ser madres? Mi conclusión es que eso permite que el activista masculino siga apareciendo como lo más importante.

-Mientras que los hombres ofrecen a ETA el sacrificio de su vida, la mujeres de ETA ofrecían el sacrificio de su maternidad.

-No todas las mujeres hablan de esa experiencia de la misma manera, pero lo que me interesó también es la cuestión de los hombres activistas y la paternidad. Es muy curioso que, aunque se ha escrito tanto sobre ETA, se ha escrito muy poco sobre las cuestiones de género. Se da por supuesto que los hombres hacen ese tipo de cosas. Es interesante que en los años setenta y principios de los ochenta, cuando ETA, antes de los GAL, había creado una especie de comunidad segura en el País Vasco francés, muchos hombres de ETA tenían hijos. Y lo que se creó fue una especie de comunidad convencional, de familia nuclear, con las mujeres en casa cuidando a los niños mientras los hombres marchaban a su activismo. Recojo una cita de Miren Alcedo, en Militar en ETA, donde los entrevistados dicen que, en el período de los GAL, había una elevada ansiedad por la paternidad. Es interesante que la organización terrorista, que se presenta como una rebelión contra los padres por perder la Guerra Civil, sitúa entonces de nuevo en el centro la paternidad como forma de generación y regeneración de ETA.

-Hay una gran abundancia de cartas y poemas del militante o del preso a su madre. ¿Se da en otros grupos terroristas?

-No sé la repuesta a esa pregunta, pero creo que la diferencia es que ETA es un movimiento nacionalista y eso tiene implicaciones también sobre cómo la gente se convierte en activista. En movimientos de extrema izquierda, los activistas rompen con sus familias y sus comunidades. ETA crece en las comunidades locales. No hay esa idea de romper con la familia.

-Cuando muere la primera militante, Bakartxo Arzelus, no hay una madre que llora ante el féretro sino un padre que se rebela.

-Creo que no es una casualidad. Cuando el foco pretende estar en la madre, en realidad lo que ella hace es permitir que el modelo del mártir masculino se resalte aún más y, cuando una activista mujer muere, de pronto la madre no aparece. Es el padre el que lucha... No digo que no haya madres que apoyen a sus hijas de ETA. En el libro miro a menudo a las representaciones y me fascina que, cuando por primera vez muere una mujer, el escenario sobre su funeral y su familia es completamente diferente a lo ocurrido en los treinta o cuarenta miembros de ETA que habían muerto antes, cuando la madre cumple ese papel icónico central.



«Lo que interesa ahora en el mundo académico es la militancia islámica»



-Las sociedades protestantes han producido una mayor libertad e igualdad, pero en el catolicismo se incluye, con la idea de la Virgen, la divinidad de la mujer.

-Estudios sobre el feminismo en España, particularmente sobre el principio del siglo XX, han hablado de un feminismo más comunitario y menos individualista y eso tiene que ver con el debate que se da en ETA, porque se asocia el feminismo con lo liberal, con lo burgués, con el individualismo, que es un modelo extranjero, inglés o de Estados Unidos. Creo que eso es importante. El papel de la madre viene también de una fuerte tradición católica, que no digo, para nada, que sea completamente negativo. Me interesa el papel que juega en la representación y el desarrollo del movimiento nacionalista y creo que, para muchas mujeres, eso ha sido muy problemático. Romper con ese modelo ha sido importante en la vida de muchas mujeres que han tenido un papel más o menos importante en el movimiento radical.

Nuevos intereses

-¿Cuándo y por qué se interesó por ETA?

-Mi interés surge de mi militancia política feminista en el contexto de los estudios universitarios. Me gradué el año que cayó el muro de Berlín y se planteó la crisis de Yugoslavia con el problema del nacionalismo teniendo unas consecuencias terribles en muchos sentidos para las mujeres. Y allí empecé a interesarme por la relación de las mujeres y el nacionalismo. Vi que no había estudios sobre las mujeres en ETA. Era entonces un tema clave, pero ahora no lo es tanto. Ahora, en el mundo académico, lo que interesa es la militancia islámica, el posnacionalismo, el transnacionalismo, la globalización. Me interesaba el tema de las mujeres que rompen un tabú...

-Las mujeres que matan.

-Sí. Y me interesaba analizarlo de una manera no sensacionalista. ¿Cómo y por qué?
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