Mente abierta
Auster dijo que había sido un placer trabajar con unos compañeros de jurado «de mente tan abierta». Como la suya propia: ha premiado con la Concha de Oro a Wayne Wang, el director con el que filmó y firmó dos películas. Dicen que desde entonces se habían distanciado, pero tiene su «aquel» premiar a un ex-socio...
Un buen año
El palmarés cierra una estupenda edición, con la buena tónica ya habitual en la sección oficial, un Zabaltegi extraordinario, un Victoria Eugenia que va camino de encontrar su poderoso hueco y, digámoslo ya, mucho glamour. Aunque la dirección del Festival se justifica diciendo que siempre se ha buscado el mismo glamour y que la única diferencia radica en que este año ha salido bien, lo cierto es en que en este 2007 se notaba que el Zinemaldia se había puesto las pilas para redondear ese capítulo. Hay que perder el miedo a apostar por el relumbrón, siempre que tenga su base cinematográfica, y es perfectamente compatible con la seriedad cinéfila de nuestras películas iraníes.
El «núcleo duro»
En la estructura directiva del Festival se había producido este año un leve cambio que se ha notado en los resultados. Ahora todo el «núcleo duro» vive en Donostia y controla tanto los resortes de la industria como las claves locales. Y esa sensibilidad se aprecia. Junto al «jefe» Olaciregui el comité de dirección lo forman José Angel Herrero-Velarde, Ricardo Aldarondo, Vicente Mozo, José Luis Rebordinos y Ana Esperanza Redondo. Les queda lo más difícil: el año que viene queremos más y mejor.















