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RSS | ed. impresa | Regístrate | 19 marzo 2010

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OFERTA CULTURAL Y TURÍSTICA
Sin ellos no hubiera sido posible
Más de 600 personas han trabajado intensamente durante esta edición para que Donostia disfrute de todo lo que trae consigo el Festival de Cine
30.09.07 -
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Sin ellos no hubiera sido posible
MONTAJE. Algunos de los miembros del equipo de Daniel Pérez. [APREA]
SAN SEBASTIÁN. DV. El beneficio que supone para la ciudad la celebración de un evento de las características del Festival Internacional de Cine no sería posible sin el trabajo de muchas personas que durante todo el año y, más especialmente, desde que comienza hasta que termina el Zinemaldia, realizan a diario. Gracias a su esfuerzo y su dedicación, los donostiarras y visitantes pueden disfrutar, año tras año, de todo lo que ofrece este certamen.

Algunos están más a la vista, en la superficie, como las azafatas, los relaciones públicas, los chóferes de los vehículos oficiales, los acomodadores... Pero otros trabajan desde dentro para hacer que la máquina funcione y el espectador no tenga que hacer nada más que sentarse cómodamente en su butaca y disfrutar del espectáculo.

VENTA DE ENTRADAS

Más aforo con el Victoria Eugenia

Una veintena personas han trabajado durante los días del festival encargándose de la fundamental venta de entradas y abonos para la gran cantidad de películas que se han exhibido. Este año se han vendido finalmente más de 200.000. Itsaso Arcelus es la encargada de coordinar a este grupo de personas. Tiene que actualizar constantemente la cartelera con las películas que se van agotando. Este es el primer año que han coincidido funcionando para el festival el Kursaal y el teatro Victoria Eugenia, y esto ha repercutido en la venta de entradas. «Cada año se vende más, porque también hay más aforo», dice Itsaso. Hay gente que a la hora de adquirir las entradas les consulta sobre qué película está bien, pero «con tantas como hay en el Festival es difícil responderles», señala. Con respecto al precio de las entradas, no se han recibido quejas. «Las entradas son más baratas que en el cine y, además hay gente que coge abonos de diez películas que tienen un descuento del 20%». «Además, son películas que muchas de ellas no se van a poder ver en el cine».

PRENSA

Vital para los medios de comunicación

La labor que desempeña el departamento de prensa del Festival es fundamental. Día a día trabajan para que todos los medios de comunicación tengan la información que buscan a cada momento y puedan realizar el seguimiento del Festival. Blanca Marín es la responsable de la web oficial del Festival de Cine. «Hay que coordinar lo que debe aparecer en cada momento y lo que hay que destacar para mostrar siempre la actualidad del Festival con la mayor inmediatez», explica. Según las estadísticas, esta web es visitada más de siete millones de veces cada año. De ahí su importancia. Con respecto a la presente edición de Festival, Blanca afirma que «tanto lo que sentimos como lo que nos cuentan es positivo. Ha sido muy emocionante ver cómo toda la ciudad se ha volcado con el Festival este año».

Olatz Arrizabalaga es la encargada de realizar las más de 1.200 acreditaciones de prensa que este año ha habido. Como a todos los demás, le toca meter muchas horas durante el Festival, pero después de nueve años, «las cosas resultan más fáciles». Para ella, «éste ha sido uno de los festivales más bonitos». Lourdes González trabaja en el Festival desde 1990. Ella se ocupa de coordinar la programación del Festival. «Como son casi 650 proyecciones, hay que estructurar muy bien la información que se da a la propia organización y trabajadores del Festival, al público y a los medios de comunicación».

Su compañera Gemma Beltrán es la responsable de la prensa internacional. Para ello es fundamental un buen concocimiento de idiomas, sobre todo de inglés y de francés. «Para dedicarse a esto, tiene que gustarte mucho el cine, tanto desde el punto de vista artístico como industrial», mantiene. «Se nota que hay algunos medios que no están acostumbrados a cubrir festivales. Ha estado la cadena Al Yazzira cubriendo unas cosas muy determinadas y ellos trabajan en un formato digital que no es estándar por lo que han tenido problemas para descargar algunas imágenes de las películas. Pero, al final, se ha solucionado».

Noemi Cuetos y María Ugarte trabajan este año en el departamento de prensa del Festival haciendo prácticas. A ambas les está gustando mucho la experiencia porque, según Noemi, tiene el privilegio de estar «muy cera de muchos grandes profesionales que vienen aquí». «Y más si te gusta el cine», apunta María, a la que todas las horas que tienen que emplear quedan suficientemente compensadas por ello.

Koro Santesteban es la máxima responsable del departamento. Sus compañeras se refieren a ella como la «apagafuegos» y se encarga de coordinar todo el trabajo para que los medios de comunicación trabajen lo más cómodamente posible. «Hay medios asiduos, pero hay otros nuevos a los que hay que dirigir para que sepan cómo manejarse» Para ella, que lleva trabajando con el festival desde 1988, se trata de un trabajo muy agradable y se siente un poco «privilegiada» por hacer lo que le gusta, sobre todo «cuando se ven resultados como los de esta edición».

MONTAJE

Las películas, listas para proyectar

Sin el trabajo del equipo de montaje de las películas, sencillamente, no hubiera habido Festival. Ellos se encargan de recibir las copias de todas las películas que se van a proyectar, de clasificarlas, de visionarlas previamente en una moviola para confirmar que los datos que se ofrecen en el programa (duración, versión, subitulado...) son exactos y de transportarlas hasta la sala en la que se van a exhibir. Daniel Pérez es el responsable del equipo. Durante el resto del año trabaja en la Filmoteca española y, como a todos los que trabajan con él, le encanta el cine. «Un día antes de la proyección hay que tener preparada la película. Por esta razón, los de más trabajo son los días previos y los primeros días del Festival porque luego las películas se van repitiendo», asegura. Pero quizá lo más importante del trabajo de este equipo sea el tratamiento que deben dar, «conforme a las indicaciones de los directores, los técnicos de fotografía y sonido o los laboratorios que han realizado cada filme, a las películas para ajustar el brillo, el contraste, el sonido...».

Leire Apellániz ha trabajado también en otros festivales (Animadrid, el Festival de Huesca, el de Las Palmas...). Ella es la coordinadora del equipo. Cuando no tiene algún festival entre manos, hace otro tipo de trabajos para publicidad o para el cine. Asegura que todo lo que sabe lo ha aprendido trabajando. «Nuestro trabajo es algo distinto al de un montador de cine comercial. Este tipo de películas son de muy buena calidad. Normalmente nos llegan copias que han sido revisadas personalmente por el director de la película o el de fotografía. Por eso hay que tener un cuidado especial con ellas, que incluso es mayor en las copias de las retrospectivas, sobre todo de las clásicas, que a veces pueden ser copias únicas».

No ha sido el primer año que Marina Rojo trabaja para el Festival, pero sí el primero que ha estado contratada como montadora. El año pasado estuvo haciendo prácticas y no ha parado de moverse. «Estudié Realización en Andoain y, desde entonces, he hecho tres meses de prácticas en Atenas y he trabajado en Almería proyectando películas». Agracede mucho lo que ha aprendido a las personas con las que ha trabajado «porque hacer bien un montaje es algo que no se aprende en ninguna escuela». Como a sus compañeros, le encanta el cine y se siente muy bien cuando tiene la ocasión de ver su trabajo en una sala de proyecciones.

Arkaitz Villar deja durante unos día su trabajo en la radio para coordinar el almacén y el movimiento de películas. De él depende que las peliculas programadas estén en el sitio previsto y en el momento oportuno. «Hay películas que van primero en el Kursaal y luego hay que trasladarlas al Príncipe y más tarde al Antiguo berri», dice. El transporte debe ser muy cuidadoso. «Lo principal es evitar que se moje la película y que viajen en vertical para que el peso no las deforme». La gente suele preguntarle si alguna película no ha llegado alguna vez a su destino y el contesta satisfecho que «por suerte, no, y espero que siga así».

CHÓFERES

De aquí para allá con los famosos

La empresa Vallina de San Sebastián ha cumplido precisamente este año tres décadas dando el servicio de transporte al Festival. Este año, según datos facilitados por el gerente de la compañía, Iñaki Pérez de Eulate, son 24 los conductores dedicados a esta labor, tres más que en la pasada edición. Los chóferes de los lujosos vehículos que transportan a todos los invitados que acuden al certamen son , quizá, la primera persona con la que éstos contactan en los aeropuertos y por ello es muy importante la imagen que tienen que dar. Además, son personas discretas y de pocas palabras a las que, como es lógico, no se les puede pedir ningún cotilleo sobre los famosos a los que traen y llevan mientras están en la ciudad. Alberto Latorre es uno de los más veteranos en este trabajo. Él ha tenido el privilegio de llevar en el asiento de atrás a Richar Gere o a Viggo Mortensen en la presente edición, pero también a Oliver Stone o a Woody Allen en años anteriores. El intenso ajetreo de estos días de Festival no le importa demasiado. «Son diez días en los que todos sabemos a lo que venimos. Además, nosotros trabajamos las horas justas porque estamos gente suficiente para poder cubrir las veinticuatro horas del día», asegura.

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