Según valoran desde la organización, el evento en sí ya es «muy positivo» porque ha contado con la generosidad de los músicos participantes, que han actuado de forma gratuita, y del resto de entidades que han colaborado. Aún así, han echado en falta «más asistencia, ya que era una iniciativa en favor del euskera y estaba orientada a ayudar a dos escuelas», afirma Maite Goizueta, responsable de Landaberri Guraso Elkartea.
No obstante, la parte de abajo del auditorio de la Casa de Cultura estaba a rebosar y los asistentes quedaron muy satisfechos. «El festival ha servido, además, para que muchos descubran canciones y cantantes de Iparralde», añade Goizueta. De algún modo, la fiesta musical cumplió con el propósito de reforzar los lazos de unión con los vecinos del otro lado de la frontera; uno de los principales objetivos que persigue Landaberri con su hermanamiento con tres centros escolares de Nafarroa Beherea.
Los txalapartaris de Usurbil, los treinta y cinco trikitilaris y panderojoles de Amalur, Joseba Tapia, las voces de Baigorritarrak Katuz y la actuación del dúo Bidaia, formado por Mixel Ducau y Caroline Philips. Las cinco actuaciones fueron especiales, pero, por ser diferentes para el público lasarte-oriatarra, destacaron las de los grupos de Iparralde. Los cantantes de Baigorri demostraron una enorme habilidad vocal con sus potentes voces y cantos a capella. Por su parte, el dúo Bidaia encandiló al auditorio con sus canciones, su habilidad con los instrumentos (sobre todo la zanfonía, que pocos conocían) y con la personalidad y cercanía de la americana Philips.
Para finalizar, se procedió a la entrega de diplomas a los participantes y colaboradores y todos los asistentes entonaron juntos un par de canciones. Con los bonos que se vendieron al cabo del festival, el colegio y la ikastola de Oztibar podrán afrontar con mayor holgura los gastos de sus nuevos centros escolares.





