
A su vez, el informe presentado por la Comisión Mixta Congreso-Senado para los Derechos de la Mujer y de la Igualdad (2007) concluye indicando que la prostitución en España está directamente relacionada con el tráfico de mujeres y la explotación sexual y, como consecuencia del mismo, el Gobierno de España aprobará en breve un Plan Integral contra la Trata de Seres Humanos con fines de explotación sexual y, por otro lado, solicitará a los medios de comunicación que en el marco de sus códigos deontológicos se planteen la renuncia a la publicidad relacionada con el comercio sexual para impedir el negocio de las organizaciones mafiosas dedicadas al comercio sexual.
También en esta línea, se ha puesto en marcha una campaña contra los anuncios de contactos en los periódicos españoles, a la que se puede acceder en la web www.fmpcontraex plotacionsexual.org/firmas.php y que critica que España es el único país europeo donde la prensa formal publica «anuncios de prostitución» y señala que «en un día laboral cualquiera de los 4 periódicos generalistas más importantes de nuestro país recogen un numero considerable de anuncios (El País 702, El Mundo 672, ABC 225 y La Razón 91). Además estima en 5 millones de euros anuales los ingresos facturados por el periódico con más tirada, El País» .
Todo apunta a que la trata de mujeres y niñas es un fenómeno de gran envergadura económica cuyo principal negocio lo constituye el tráfico con fines de explotación sexual y que, según estimaciones de Naciones Unidas, mueve anualmente entre 5 y 7 billones de dólares y las cifras de desplazamiento se acercan a los 4 millones de personas.
En este sentido, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) estima (Informe, 2001) que 4 millones de mujeres son vendidas anualmente para cualquiera de esos fines: prostitución, esclavitud o matrimonio y que dos millones de niñas son introducidas en el comercio sexual. La organización Internacional para las Migraciones (OIM) estima que 500.000 mujeres entran todos los años a Europa occidental para ser traficadas con el propósito de explotarlas sexualmente.
La Organización Internacional del Trabajo (Informe 1998) recomienda que la industria sexual sea considerada en los cálculos económicos gubernamentales, estima que el sector da cuenta de entre un 2% y un 14% del PIB (según los países) y que tiene un crecimiento espectacular en los últimos tiempos.
Los movimientos de mujeres han identificado aquellos factores causantes de la migración y la trata, entre los cuales se encuentran la pobreza, la inseguridad y la violencia son los más importantes. Una gran mayoría de las mujeres que migran, y muy particularmente las víctimas de trata, viven en condiciones de pobreza, falta de oportunidades laborales, han sido violentadas o viven en territorios que tuvieron o tienen conflictos armados. Asimismo, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson declaró (Teheran 2001) que la prostitución y el tráfico de mujeres, niñas y niños es una forma moderna de esclavitud y que «las víctimas de este macabro negocio en su absoluta mayoría son miembros de minorías muy vulnerables».
Los informes al respecto son concluyentes, indican que la atención debe ponerse en la demanda; la demanda está constituida por aquellas personas, en su mayoría hombres, que acceden a las mujeres a cambio de un precio, para su explotación sexual a través de la prostitución, pornografía, turismo sexual y otras modalidades. Es en la demanda donde los Gobiernos de Noruega y Suecia han centrado sus esfuerzos penalizando a los hombres que pagan prostitución y turismo sexual.
La Defensoría para la Igualdad de Mujeres y Hombres de la Comunidad Autónoma de Euskadi, cuyo objetivo es velar por el cumplimiento de la igualdad de trato, no tiene competencia para abordar este tipo de problemáticas por tratarse de un tipo de delictivo tipificado. No obstante, esta circunstancia no es excusa para no denunciar una realidad, aparentemente invisible para gran parte de la ciudadanía, y servir de plataforma para alzar la voz ante una práctica que supone una grave vejación para las mujeres.





