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RSS | ed. impresa | Regístrate | Martes, 22 mayo 2012

Política

JAIME MAYOR EURODIPUTADO DEL PP
«El nacionalismo vasco devora a los moderados por sistema»
Jaime Mayor está convencido de que el presidente Zapatero y ETA volverán a intentar un proceso de diálogo pese al fracaso de «la primera parte de una negociación política»
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«El nacionalismo vasco devora a los moderados por sistema»
Mayor ve «una ofensiva nacionalista sin precedentes». [J.R. LADRA]
«Yo siempre he estado a contracorriente en el País Vasco». Con esta confesión, Jaime Mayor analiza lo que, a su juicio, es una deriva del nacionalismo vasco hacia la radicalidad, estimulada, en su opinión, por el discurso débil y apaciguador de Zapatero. «El nacionalismo es un movimiento que devora a los moderados por sistema», sostiene tras el anuncio de la retirada de Imaz de la política activa. De visita fugaz en San Sebastián, donde ha presentado su último libro de conversaciones sobre España, lanza una carga de profundidad contra el Gobierno del PSOE. «Esta gran chapuza acabará mal», asegura.



-Acaba de presentar en San Sebastián su libro España, esta gran nación. ¿Es realmente una nación en peligro?

-¿Alguien lo pone en duda? A veces cuando uno ve lo que ha pasado en el PNV, cuando uno lee la nueva ponencia política del PNV o cuando uno mira la refundación catalanista de CiU, ¿alguien cree que eso pasa hoy en cualquier nación europea? Hay una ofensiva nacionalista sin precedentes y la situación de España es muy delicada.

-¿Se ha convertido usted en un nacionalista español?

-No lo he sido nunca, cada uno me verá como él quiera, yo siempre me he definido como un español que cree en la nación española pero siempre he rechazado el epíteto nacionalista. No tengo ningún inconveniente en que España pierda competencias en favor de la Unión Europea.

-Pero en su día defendía «un proyecto común y compartido con los nacionalistas». ¿Ya no cree en ello?

-Es que yo se lo ofrecí en el año 97. Cuando muere Miguel Ángel Blanco, en el mes de julio, creyendo que es un momento de máxima crueldad yo escribo un artículo proponiendo ese proyecto común y compartido entre nacionalistas y no nacionalistas. Xabier Arzalluz no tarda en contestarme diciendo que no puede compartir nunca un proyecto conmigo porque dice que yo me siento español y él no puede ser español. Eso significa Estella. Hay un PNV que en aquella encrucijada tomó una dirección. No se trata de que yo haya dejado de creer o no en un proyecto común y compartido, es que algunos tomaron la dirección de la radicalización y la exclusión en aquella encrucijada.

-Pero Josu Jon Imaz ha sido otra cosa...

-Pero el PNV es el de siempre. El nacionalismo confirma que en los movimientos ganan los radicales, que devora a los moderados por sistema, que siempre los demás se convierten en michelines. A diferencia de lo que suele pasar siempre en los partidos, donde los moderados dan estabilidad, los movimientos están siempre para avanzar hacia la radicalidad. Más allá de la actitud personal de la decisión de Imaz, estamos en lo de siempre.

-¿A quienes dicen que España es una nación de naciones qué les dice?

-Que no sé lo que es eso. Yo creo que hoy España es como Francia, como Italia, como Gran Bretaña o como Alemania o el Reino Unido. Es una nación. En Alemania, Baviera es una comunidad con una enorme personalidad, pero no necesita ser lo mismo que Alemania, que es una nación. En el País Vasco y Cataluña inventarse ahora un concepto que no ha existido nunca no tiene sentido. Existe una nación que es España y luego existen otras realidades, que nosotros las hemos denominado nacionalidades en la Constitución pensando que era un concepto que podía producir cierta tranquilidad en los nacionalistas. Para mí son nacionalidades.

-Tras el último comunicado de ETA ¿se demuestra que el Gobierno de Zapatero no cedió en sus conversaciones?

-El Gobierno de Zapatero negoció políticamente con ETA y negoció sobre temas que no había tenido que negociar nunca, sobre Navarra, sobre la legalización de ETA, Batasuna y ANV, y sobre la autodeterminación. Lo que pasa es que hemos terminado el primer tiempo del partido de una negociación. Ahora estamos en un descanso. Habrá un segundo tiempo. Lo que nadie sabe es cómo va a terminar el descanso. Pero en lo que Zapatero y ETA nunca se pondrán de acuerdo es sobre el derecho de autodeterminación, que es la esencia de ese proceso. Por eso siempre he dicho que esto saldría mal, que la autodeterminación es imposible para Zapatero, pero todo lo demás, sin embargo, es posible. Navarra, la legalización de Batasuna, ANV, es posible. Ahora ETA ha querido que terminase el primer tiempo.

El «blindaje del proceso»

-Pero es la propia ETA la que ha dicho que el Gobierno buscaba su rendición...

-ETA lo que quiere es un segundo tiempo y volverá a intentarlo. En el descanso del partido ETA quiere demostrar su poderío matando, hasta cierto límite, y Zapatero quiere ganar las elecciones, por eso cambia el discurso. Pero en ambos casos ETA y Zapatero pueden traspasar las líneas rojas. A ETA se le puede ir la mano con los explosivos y a Zapatero con el cambio de discurso. Nadie sabe lo que va a pasar en un segundo tiempo. Pero algunos han pactado un blindaje del proceso en cualquier circunstancia.

-Pero el proceso ha fracasado...

-Ha fracasado en su primer tiempo, ha fracasado una primera parte de la negociación. ¿Pero quién dice que no lo volverán a intentar?

-De entrada en Navarra gobierna UPN...

-Porque el PSOE iba a perder las elecciones generales de otra manera. Insisto, el partido no ha terminado y habrá un segundo tiempo.

-¿Cuál cree que ha sido el papel del PNV en todo este proceso?

-El papel del PNV creo que ha sido secundario. El período de Zapatero está siendo perverso porque está llevando la crisis a los nacionalismos llamados moderados y está favoreciendo a los radicales. Y como piensan que habrá un segundo tiempo los nacionalismos se van a radicalizar. Es exactamente lo contrario de esa teoría de pretender contener con nuevos estatutos a los nacionalistas para darles mayor satisfacción. Hoy el nacionalismo está mucho más radicalizado que en el año 97. Algunos hicimos el diagnóstico desde el primer momento. Y Zapatero en lugar de hacer frente a la ofensiva nacionalista trata de mal administrarla y de darles satisfacción tratando, por ejemplo, de negociar políticamente con ETA. Vamos a ver la gran chapuza nacional en la que queda todo esto. Esto va a ser rápido.

-¿Llevará a cabo su consulta Ibarretxe?

-Lo de la consulta ya es de mi época. De tanto insistir la tendrá que hacer. El tema es conocer cuál va a ser la respuesta del Gobierno de España.

-¿Cuál debería ser?

-Nosotros ya dijimos que fue un error la despenalización en el Código Penal de la convocatoria de referendos ilegales. Y Zapatero lo despenalizó. Es como pensar que las relaciones con los nacionalistas son una cuestión de relaciones públicas, que van a bajar o subir ellos sus presiones reivindicativas en función de la simpatía o la antipatía de sus interlocutores, de sus adversarios o de quién esté en Madrid. Si el referéndum está fuera de la ley habría que adoptar todas las medidas legales para evitarlo. No hay ninguna razón para que se aplique la ley con menos rigor con un gobernante. ¿O es que no hay que cumplir el artículo 155 de la Constitución cuando hay una desobediencia de una comunidad? En la política también hay que regular democráticamente las situaciones difíciles y de crisis, no sólo las fáciles y las cómodas. Por ejemplo, ante un planteamiento de desobediencia por parte de una comunidad respecto de España.

-¿Y aplicando, por ejemplo, la Ley de Banderas?

-En el País Vasco tenemos una cultura de incumplimiento. Nos podrán gustar más o menos las leyes, pero hay que respetar las leyes. Sólo en cuestiones de objeción de conciencia puedes introducirte en una situación de desobediencia.

-¿La Ley de Banderas se ha convertido en una baza electoral para el PP?

-No, están pasando cosas demasiado graves en España para que en estos momentos lo analicemos en términos de si ganamos o perdemos un voto. Nunca he estado tan preocupado por la evolución de los acontecimientos. Si algo me alejo cuando hago estos diagnósticos es del interés concreto de un partido.

El valor de Otaola

-Regina Otaola como alcaldesa de Lizartza es un icono para ustedes...

-Hace falta mucho valor para hacer lo que ha hecho Regina. Es muy fácil escribir un libro sobre que España es una gran nación, lo difícil es llevar la bandera española a Lizartza. Frente a todos aquellos que dicen que está representando o sobreactuando, yo les digo que se fijen en el coraje de esta mujer. Los que conocemos a Regina sabemos que si algo no es es actriz, es una mujer sólida de convicciones, firme, que si está ahí es porque cree que su convicción es ésa.

-¿Usted cree que la sociedad guipuzcoana lo percibe así?

-Pues seguramente en muchos sectores que no son como yo, dirán que está representando, que está llevando un tema que no debe llevarlo a un pueblo como Lizartza, que es una provocación. Pero sin embargo, y yo llevo 30 años en el País Vasco en política, hay quienes creemos que hace falta un viraje. Algunos lo intentamos en el acto del Kursaal ofreciendo una alternativa al nacionalismo. Es un error el pragmatismo y el tacticismo para afrontar un problema de raíz y profundo. Hace falta un cambio de rumbo, entender el valor de la rectificación. Por eso las políticas y los políticos que hagan eso desde el cariño profundísimo a esta tierra acertarán. Pero hay que saber que ésta es una moda no dominante, es minoritaria. Yo he estado siempre contracorriente, a veces más y a veces menos, pero he sido consciente siempre de que representaba a una minoría desde el convencimiento de que la mayoría no estaba acertando para el futuro del país. Hay mayorías que no son las tuyas y tienes que aceptarlas. Pero sigo sin cambiar de ideas.

«Ojalá el partido de Rosa Díez se expanda por la izquierda»

Critica la asignatura Educación para la Ciudadanía porque «el Estado está para ser neutral»

-¿Tiene espacio el nuevo partido liderado por Rosa Díez?

- Lo que necesita España es la alternativa del Partido Popular, que sea capaz de derrotar a Zapatero, que sea capaz de vertebrar a millones de españoles que desde una mayoría silenciosa quieren un cambio. Mi partido es el PP más que nunca y sólo creo en el PP. La base social de un partido es la que tiene que dar la vuelta a una situación y desde esa vuelta tratar otra vez de entendernos con la izquierda española.

-¿Pero les va a hacer competencia electoral a ustedes este nuevo partido político?

- Ya veremos a quién hace competencia este nuevo proyecto anunciado por Rosa Díez. Lo que digo siempre es que los movimientos constitucionalistas han nacido básicamente en la política del PP, de las entrañas del PP, pero de forma espontánea, no han sido decisiones de los gobernantes del PP. Ojalá tengan ellos capacidad de expansión hacia la izquierda. Sinceramente en estos momentos no hablo ni bien ni mal, mi esperanza está en el PP y sólo está en el PP.

-¿Y está en Rajoy?

-Evidentemente, está en Mariano Rajoy como futuro presidente del Gobierno

-A pesar de este verano de polémicas sobre su liderazgo...

-A pesar de que el verano no ha sido brillante, pero no por Mariano Rajoy.

-¿Animaría a los padres de familia a objetar de la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía?

-La objeción de conciencia es una posibilidad. Si tienen esa convicción, sin duda.

-¿Por qué?

-En mi opinión, la religión tiene un papel en la sociedad, la familia tiene un papel en la sociedad y el Estado lo que no debe es transformarse en una especie de familia y religión para buscar la doctrina. El Estado está para mantener la neutralidad.

-¿Pero en otros países europeos también se imparte esa asignatura de promoción de valores democráticos?

-Habría que ver. No creo que sea la misma asignatura. En modo alguno de la manera en la que están redactadas las bases programáticas de esta asignatura por parte del Gobierno socialista. Yo personalmente he de decir que a mí, que fui alumno de la Formación del Espíritu Nacional en los años 60, no veo ninguna asignatura con un papel determinante en la formación de un chico. Pero a mí no me gusta la asignatura, no me gusta ese papel del Estado.
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