
Ironía que se refleja, por ejemplo, en la figura del perro, muy insistente en la serie, como un animal que se mueve entre la contraposición de lo salvaje y lo doméstico, o bien en la figura del barco como una realidad de ida y vuelta.
Hasta finales de mes
La muestra en Lizarzu está compuesta por 19 cuadros elaborados en acrílico sobre tela, de tamaños muy diferentes. En cada uno de ellos conviven más de una realidad o elementos muy dispares para confluir en un solo mensaje a través de una composición abstracta. Azkargorta explicó que «esta serie se corresponde con una etapa mucho más figurativa que antes» y en algunos también se sirve del paisaje. Es una selección de cuadros de su trabajo realizado en los tres últimos años, de una dilatada experiencia en esta afición que llegó a parecer parte paterna y que ha evolucionado a lo largo de su vida por propia inquietud, a la hora de pintar y un aprendizaje prácticamente autodidacta. La muestra permanecerá abierta hasta finales de septiembre.





