Imaz se convirtió en el sucesor de Xabier Arzalluz como presidente del EBB al imponerse por estrechísimo margen al delfín del veterano líder peneuvista, Joseba Egibar, en el congreso de diciembre de 2003. La potente organización vizcaína, controlada por el presidente del BBB, Iñigo Urkullu, y el sector minoritario de Gipuzkoa enfrentado a Egibar, encabezado por Juan Mari Juaristi, propiciaron la elección.
La carrera del por entonces consejero y portavoz del Gobierno Vasco hacia el liderazgo peneuvista había quedado trazada unos meses antes, en verano. Urkullu y el grupo de jóvenes jeltzales -José Luis Bilbao y Joseba Aurrekoetxea, entre otros- que se habían comenzado a hacer con las riendas del poder en Vizcaya tras imponerse su lista, que encabezaba Javier Atutxa, a la del veterano Luis María Retolaza, apadrinado por Arzalluz, persuadieron a Imaz para que encabezara su 'plancha' al EBB contra la de Egibar. «Imaz reunía todas las condiciones: su preparación, su perfil, su juventud y hasta su origen guipuzcoano. En aquel contexto -con Egibar apoyado por Arzalluz enfrente- no se daban las condiciones para que el candidato fuera un vizcaíno», sostienen medios de este grupo, conocido en algunos ámbitos como los 'jobuvis' (jóvenes burukides vizcaínos). «Nadie (de este colectivo) se creía capaz de asumir la responsabilidad. Urkullu tuvo miedo a dar el paso», opinan otros medios jeltzales.
Lo cierto es que Imaz ganó y Urkullu se convirtió en su máximo colaborador, pero la brecha interna que dejó el congreso no sólo no se cerró sino que se fue agrandando. «Han sido años duros para Josu Jon. Aunque ha contado con el total apoyo de Vizcaya y de la minoría de Gipuzkoa, desde la otra sensibilidad se le ha transmitido una enorme frialdad en sus batzokis», sostiene un cuadro vizcaíno.
Tras los malos resultados obtenidos por el PNV en las elecciones de mayo los acontecimientos se precipitan. Imaz, que nunca ha llegado a controlar el partido pese al disponer del apoyo del potente aparato vizcaíno, insiste en su apuesta política y empieza a dejar entrever a algunos de quienes le auparon al poder la posibilidad de renunciar a la presidencia del EBB si el partido no respalda de forma suficiente sus posiciones y persiste el clima de división.
El 'llanero solitario'
Según estos medios, Urkullu y su grupo restan importancia a las advertencias de Imaz. Pero el presidente del EBB se descuelga el 15 de julio con su artículo 'No imponer, no impedir'. Sus cartas políticas quedan boca arriba. «Nadie conocimos su contenido hasta que lo leímos en el periódico. Ese fue un gran error: actuar como una especie de 'llanero solitario', además del momento elegido y los medios de comunicación en los que decidió hacerlo, algo muy importante en nuestra organización. A algunos todo ello nos llevó a la conclusión de que definitivamente tenía decidida su marcha», aseguran desde la organización vizcaína. Otros medios jeltzales no comparten esta opinión y piensan que el artículo fue «una especie de órdago para ver quienes le seguían hasta el final en su idea de partido. Y ni Urkullu ni otros que le auparon al poder lo hicieron clara y abiertamente». La realidad es que Imaz apenas tuvo el aliento público de Iñaki Azkuna, de Iñaki Anasagasti y del veterano ex presidente del EBB Román Sudupe.
Hace apenas unos días, a la vuelta de vacaciones, en medios políticos vascos se empezó a especular con insistencia sobre el adiós de Imaz. Incluso algunos sectores jeltzales procedentes del sector soberanista de Egibar -entre ellos la organización alavesa dirigida por Gerenabarrena- comenzaron a trasladar su apuesta por una presunta 'tercera vía' a la presidencia del EBB superadora del duelo Imaz-Egibar: Iñigo Urkullu.
La mayoría de los cuadros peneuvistas creen que tras la 'bomba' política de ayer el líder del Bizkai se perfila como candidato único a la sucesión. A su juicio el movimiento de los alaveses podría ser sólo un intento de Gerenabarrena por ocupar el liderazgo del sector más soberanista.
Por qué Imaz eligió el día de ayer -cuarenta y ocho horas después de que el EBB llegara a una ponencia de consenso- para anunciar su adiós y mediante otro artículo de opinión es una incógnita. En algunos medios se esperaba una conferencia de prensa para dentro de unos días.






