
- ¿Cuántas horas de sueño necesitamos para estar descansados?
- Una persona adulta, entre 7 y 8 horas. Luego están los grandes dormidores, que necesitan más horas. Para un anciano 5 ó 6 son suficientes.
- Conforme cumplimos años, ¿empezamos a dormir peor?
- No se duerme peor, sino distinto. Un anciano se parece más a un bebé: duerme menos horas nocturnas y hace, por ejemplo, varias siestas por la mañana. El sueño es más superficial.
- ¿Siesta sí, siesta no?
- En personas que duermen bien es recomendable, porque lo pide el propio cuerpo, pero siempre un máximo de 20 minutos, porque hay que evitar entrar en la fase de los sueños.
- ¿Cuándo podemos empezar a hablar de insomnio?
- Hay varios tipos. Uno es el insomnio agudo, que puede durar cerca de una semana y se puede deber a la muerte de un familiar, a unos exámenes... Hay un motivo que te altera y te provoca ese insomnio. Si dura entre una y tres semanas se convierte en insomnio transitorio, que es cuando hay que acudir al especialista para que no se cronifique, porque si se superan las tres semanas se convierte en crónico y es mucho más difícil de tratar.
- ¿El insomnio esconde otras patologías?
- Suele ser habitual. En un gran número de casos el insomnio crónico se debe a una depresión o a la ansiedad.
- Los expertos hablan de normas de higiene de sueño. ¿Cuáles son las principales?
- Estas normas son la base, siempre hay que empezar por ahí, porque si no se cumplen poco se puede hacer. Hay muchos consejos, entre ellos, acostarse y despertarse siempre a la misma hora, incluidos fines de semana, lo cual no es tan sencillo, sobre todo para los jóvenes. A pesar de lo que se cree, el sueño no se recupera durmiendo mucho el sábado y el domingo. Hay que mantener una rutina y procurar dormir lo mismo todos los días.
- ¿Qué más?
- Hay que eliminar las bebidas excitantes, como el té o el café, a partir de las seis de la tarde. Si se sufre insomnio, no dormir la siesta. El ejercicio hay que procurar practicarlo antes de las seis de la tarde, porque se acumula adrenalina en la sangre y puede que no nos permita dormir. Hay que dejar entre 4 y 5 horas desde que se hace ejercicio hasta que te metes en la cama. Y el dormitorio es sólo para dormir: fuera televisión, teléfono... A las personas que tienen la costumbre desde niños de leer algo no se lo prohibimos, pero a las que empiezan de repente se les dice que vayan a otro cuarto. La única excepción, además de dormir, es el sexo.
- ¿El sexo relaja?
- En los hombres sí. Normalmente todos los hombres duermen de maravilla después de practicarlo. En cambio, muchas mujeres se quejan de que no consiguen dormir, porque es demasiado excitante, se acumula adrenalina y cuesta más.
- ¿Y la gente que trabaja a relevos?
- Es uno de los peores insomnios a tratar. A estas personas se les dan las pautas de higiene de sueño, a veces algún tipo de fármaco y en los casos muy graves hay que decirles que dejen el trabajo. Los recomendable es, en el caso de que trabajen de noche, que cuando salgan vayan directos a la cama sin caer en la tentación de empezar a hacer cosas. Hay que ir a casa con gafas de sol, si es que ha amanecido, porque los rayos estimulan y te hacen estar despierto. En casa hay que bajar las persianas, desconectar el móvil, aislarse de todo ruido y dormir. Intentar que la mañana sea la noche.
- Si estamos en la cama vuelta y vuelta y no conseguimos dormir...
- Si llevas más de 20 minutos hay que levantarse e ir a otro cuarto. Y allí hacer algo relajante: leer algo que no enganche demasiado, oír música o ver la televisión hasta que te vuelva a entrar sueño. Si no te duermes en 20 minutos, repetir la operación. No hay que quedarse en la cama.
- Ha mencionado los fármacos. ¿Se abusa del Orfidal y de similares?
- Sí. Estos tratamientos están indicados para insomnes agudos y como mucho para transitorios. Pero hay mucha gente que dice que lleva toda la vida con este tipo de fármacos, y no es lo indicado porque crea dependencia, altera la estructura del sueño y cada vez se necesita más dosis para que te haga efecto.
- ¿El ronquido es un trastorno?
- Sí. Se trata de un inicio de colapso de las vías respiratorias. El ronquido es más molesto que preocupante, a menos que se llegue a la apnea. Se suele recomendar incorporar la cama, no beber alcohol a partir de las 6 de la tarde, a veces se ponen humidificadores en el cuarto y también hay dispositivos mandibulares que abren las vías respiratorias. En el 50-70% de los casos logran eliminar los ronquidos. Si hay un tabique desviado, hay que operarlo. Hay solución para los ronquidos; lo que no funcionan son esas tiritas para la nariz.
- ¿Qué le parecen los consejos del best-seller 'Duérmete niño' de Eduard Estivill?
- Son prácticos, creo que dice cosas coherentes. Algunos le acusan de ser un poco inhumano, pero no es cierto. Lo que dice es que cuando el niño llora vayas a donde él, pero no que duerma en los brazos: que lo cojas, lo calmes y lo dejes despierto en la cuna, porque se puede acostumbrar a dormir en brazos, con lo que se corre el riesgo de que el niño acabe durmiendo incluso en tu cama y la pareja no tenga vida de matrimonio.
A dormir con electrodos
Suelen llegar hacia las nueve de la noche y permanecen allí hasta las siete u ocho de la mañana. El objetivo es realizar una prueba de sueño que corrobore las sospechas o el diagnóstico realizado a partir de la historia y los síntomas. «Les solemos poner muchos cables por el cuerpo. Los electrodos controlan desde la fase del sueño en la que se encuentran hasta el ritmo cardíaco», explica Itziar Barbancho, coordinadora de la Unidad Multidisciplina del Sueño de Policlínica. Aunque hay quien le cueste, y a pesar de estar fuera del 'hábitat' normal, los pacientes suelen lograr conciliar el sueño. Tras el diagnóstico, se inicia el tratamiento para resolver problemas como el insomnio, el sonambulismo, las pesadillas, el síndrome de las piernas inquietas o los terrores nocturnos. De todo ello hablará hoy (19.30 horas) Barbancho en la sala Kutxa (calle Andía) en un nuevo ciclo del Aula de Salud.








