
CRONOLOGÍA
- Ayer celebraron en Tolosa el 60 aniversario de Aranzadi. ¿Qué queda del espíritu de su creación?
- Con aquellos pioneros nos sigue uniendo el amor por la ciencia, por la naturaleza y la historia de nuestra tierra. También el respeto por la metodología científica: conocer, pero con rigurosidad. Otro elemento fundamental es el servicio a la ciudadanía. Además, el voluntariado es fundamental
- ¿Y en qué momento están?
- Aranzadi se ha ido acomodando a las realidades de la sociedad. Comenzó cuando había terminado la Guerra Civil. El vacío de centros de investigación científica era total. Con la Transición surgieron las universidades, aparecieron servicios que ocupan parcelas como la atención al Medio Ambiente, la formación e investigación, que las había ocupado Aranzadi hasta entonces. Nuestra sociedad ha tenido que adaptarse. Llevamos ocho años de renovaciones, con José Miguel Larrañaga al frente como presidente. Actualmente cada vez hay más demanda de la gente joven que quiere hacer cosas, pero también tenemos una gran escasez de infraestructuras y una austeridad económica muy fuerte. Somos una sociedad que desde el punto de vista contable y de gestión laboral hemos dado un salto importante para adaptarnos a la normativa europea.
- ¿Una sede propia es uno de sus objetivos prioritarios?
- Es una de nuestras principales preocupaciones. Disfrutamos de la sede de Arbide, gracias a Kutxa, donde se encuentran las secciones relacionadas con el Medio Ambiente. Estamos en alquiler hasta 2012 en Zorroaga, propiedad del Ayuntamiento. En 2005, Odón Elorza nos habló de la posibilidad de tener una parcela en Miramón donde ubicar una sede moderna.
- ¿Cómo va el proyecto?
- Estamos en manos del Ayuntamiento. Pero por primera vez contamos con una propiedad de patrimonio mueble porque hemos comprado una parcela de 7.500 metros cuadrados en la comarca de Pamplona. Es el antiguo castillo de Góngora del siglo XIV que está en ruinas y que tenemos intención de recuperar para los socios de esa zona. Nos gustaría que este mismo año tuvieramos la titularidad de una parcela en Miramón e iniciar las gestiones para poder conseguir fondos. Si el Orfeón Donostiarra o Euskaltzaindia tienen su sede, entidades de investigación como Aranzadi también deberían contar con una como sucede en todo Europa. Con la nueva etapa municipal y foral somos optimistas.
- Pero estamos hablando de una entidad privada
- Que tiene un control de sus presupuestos. Aranzadi trata temas de interés social como el medio ambiente, la Guerra Civil... y otros que tienen un alto contenido social y político, además del científico. Respecto a la sede, creo que no es justa la situación en la que nos encontramos teniendo en cuenta la labor que Aranzadi ha desempeñado y la dinámica que tiene en la actualidad.
- ¿No le está pasando a Aranzadi que de una época en la que era la única que se ocupaba de muchos temas, ahora han surgido instituciones que se han responsabilizado de ellos y está un poco desubicada? ¿Hay más competencia?
- Nos ha costado reubicarnos porque mover a una sociedad como Aranzadi, con sus 1.500 socios, es más difícil que una pequeña empresa de tres socios que ofrece puntualmente sus trabajos a un parque natural o realiza una pequeña excavación. Nos ha costado profesionalizarnos, pero ya nos hemos adaptado, gracias al Instituto Aranzadi que es la herramienta con la que los investigadores pueden realizar sus trabajos con un contrato laboral.
- Hemos hablado del pasado y presente. ¿Cuál es el futuro?
- Innovarse continuamente. Debemos estar muy abiertos a los cambios que se producen en las nuevas tecnologías. También a trabajar con todo tipo de entidades porque no se puede actuar en solitario. Además, debemos tener un sistema operativo ágil y competitivo. Aunque yo me centraría más en otro tema: abrir cantera.
- ¿Qué plus aporta Aranzadi respecto a otras entidades similares?
- Una sensibilidad especial. En ocasiones hay temas muy delicados. En el año 2000, cuando se nos requirió para actuar en la exhumación de cadáveres de la Guerra Civil, nos dio cierto miedo que se nos quitó cuando vimos que teníamos un departamento de Antropología Física que era intachable. Otros temas también han sido conflictivos como cuando en 1974 hicimos un informe sobre la central nuclear de Deba, o cuando en los años 72-73 se hizo un otro informe sobre el pino insignis en un ambiente social muy hostil. No nos da miedo meternos en asuntos complicados donde se conjugan intereses económicos, políticos y sociales, siempre que tengamos capacidad científica para analizarlos. Nuestra función, en ocasiones no es bien interpretada. Tenemos que ser independientes, decir lo que creemos, pero no firmamos manifiestos.
- ¿Está hablando de Praileaitz?
- Sí. Es una situación compleja. Lo que hemos hecho es mirar a nuestros principios fundamentales. Somos una entidad conservacionista, defendemos el patrimonio cultural y natural. Consideramos, de acuerdo con lo que nos han dicho nuestros prehistoriadores, que debe conservarse la cueva y el entorno. La sociedad guipuzcoana y sus instituciones deberían dar una salida a esta situación y reconvertirla en positiva para el turismo de Deba y para que nadie tenga pérdidas económica, ni siquiera la cantera. El patrimonio no se debe convertir en un elemento de confrontación sino todo lo contrario.
- Con el Gobierno Vasco ha tenido discrepancias como Praileaitz o el Centro de depósito de materiales arqueológicos con piezas que estaban en Aranzadi.
- Generalmente quienes gobiernan las instituciones tienden a crear organismos que puedan controlar. Nosotros somos independientes y partimos con desventaja porque no nos pueden controlar. Hay temas donde es fundamental la relación que pueda tener Aranzadi con los funcionarios, que están en el puesto toda una vida. Ése es uno de los grandes problemas que tienen los que se dedican a la investigación fuera de los canales oficiales. Cuando damos una opinión sobre Praileaitz que no coincide con la opinión de los servicios técnicos del departamento que dirige Aran-txa Arzamendi, directora de patrimonio cultural vasco, pues hay una fricción. Respecto a URI, Aranzadi lleva 60 años realizando, en principio de forma voluntaria, la gestión del patrimonio mueble arqueológico de Gipuzkoa: los restos que aparecen en los dólmenes, cuevas o cascos viejos. Éramos conscientes de que la Diputación, como ha sucedido en Álava y Vizcaya, iba a asumir la gestión de este patrimonio. Pero las formas, desde el departamento de Cultura del Gobierno Vasco, nos han afectado de una forma negativa. No ha habido una transición amable. En abril se llevaron los restos de Zorroaga, ahora están un pabellón de Urnieta y la mayoría de los investigadores no saben si se puede ir a consultar.
- ¿No da pena que temas que se han gestionado durante años desde Aranzadi, ahora que se van a culminar sean otros los que asuman el protagonismo? Me estoy refiriendo a Ekain y a su réplica.
- Desde el año 69 Aranzadi ha estado relacionada directamente con la gestión de la cueva. Cuando digo Aranzadi digo todo el colectivo, han sido decenas de prehistoriadores, arqueólogos, sedimentólogos... los que se han volcado. Cuando en 2004 se creo la Fundación Ekain decidimos no formar parte del patronato para poder optar a gestionar los recursos económicos que las instituciones públicas han destinado a Ekain.
- Hace una semana en el Bolentín Oficial de Gipuzkoa salió la convocatoria para gestionar el edificio Ekainberri. ¿Van a presentarse al concurso?
- No hemos visto un duro de la Fundación de Ekain, no nos han dejado presentarnos a concursos para asesorar a la fundación. Hace unos día iniciamos las gestiones para presentarnos a la convocatoria de concurso para la gestión del edificio de Ekainberri, después de que saliera en el boletín, y a los tres días nos llamaron para comunicarnos que se anulaba.
- ¿Está criticando cómo se está gestionando la réplica?
- Estamos muy disconformes sobre cómo se están gestionando los recursos de la Fundación. Nosotros siempre hemos estado a favor de la réplica. Es más, la primera exposición que se hizo sobre ella fue aquí, en Zorroaga. Cuando se ha inaugurado en Tabacalera no se nos ha invitado. Ekain se descubrió por parte del grupo Antxieta que tenía y sigue teniendo muy buenas relaciones con Aranzadi. Hemos realizado un trabajo enorme, a base de voluntarios. Cuando se habilitan millones de euros para la réplica parece que ese trabajo no vale para nada. Queremos un concurso transparente y con un tribunal justo para competir con empresas pequeñas, incluso con la de Jesús Altuna.
- Está hablando del que ha sido uno de los miembros más emblemáticos de Aranzadi.
- En el proceso de renovación de la sociedad, en el que han participado las generación antiguas de los socios y los nuevos, ha habido unos pocos que no han compartido que hagamos auditorías, que los investigadores tengan un contrato laboral y no han admitido que hay que tener una buena administración homologada. Una de esas personas que se ha dado de baja voluntariamente ha sido Jesús Altuna, que junto a su mujer ha creado una empresa que compite con nosotros en convocatorias. Altuna ha sido referencia de la sociedad y ahora no participa, pero tenemos más proyectos, investigadores y publicaciones que nunca.









